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sábado, 23 de septiembre de 2017

CINE: LA REINA VICTORIA Y ABDUL de Stephen Frears

UK. 2017
Judi Dench. Ali Fazal. Eddie Izzard. Adeel Akhtar. Tim Pigott Smith. Robin Soans. Jonathan Harden. Sukh Ojla. Michael Gambon. Olivia Williams

El éxito de las primeras obras de Frears, vino a coincidir con la consolidación del cine de época de James Ivory.
Recuerdo una entrevista donde el joven rebelde capaz de escandalizar a la sociedad británica, se mofaba del veterano y de su interés por la decoración.
Viendo esta Victoria & Abdul, no puedo evitar preguntarme que ha cambiado para que, quien nos ofrezca ahora una estampa histórica aparentemente convencional sea el otrora director de Mi hermosa lavandería . Y ha cambiado, sin duda la edad. De jóvenes todos somos rebeldes. También, posiblemente, la voluntad de lucha.
Ya en sus últimas películas, se había ido acercando poco a poco a la industria, pero creo que esta supone la consolidación de ese proceso, más british que nunca.
Y ojo, Frears me sigue pareciendo uno de los directores más interesantes de Gran Bretaña.
Las críticas han sido duras con esta película, una vez vista, creo que muy duras, injustas incluso. Eso me lleva a pensar que hay cierto rechazo a lo acomodaticio de esta evolución, tal vez decepción ante el conformismo.
Pues bien, personalmente no estoy de acuerdo.
Victoria & Abdul habla de una extraña amistad, la de una reina y un súbdito procedente de las colonia, el escándalo y la incomodidad que supuso en una corte poco abierta al exterior y en proceso de espera a un cambio esperado. Es cierto que quizás el Frears de otros tiempos hubiese sido más agresivo y hubiese convertido el film en un discurso contra la colonización.
Pero no por ello, deja de cumplir su acidez aunque la vierta de otro modo. Lo que asume es que contar es suficiente. que ante un asunto como este, no es necesario guiar a nadie para que vea lo que nos está mostrando.
El racismo, el clasismo y la xenofobia que imperaba en una sociedad que vivía de explotar a sus súbditos menos privilegiados. El servilismo que se trocaba en aprovechamiento disfrazado a su vez de amistad. La monarquía como institución injusta y caduca, también como un símbolo vacío que muchos solo respetaban por el lucro personal. La cobardía de quienes estaban dispuestos a humillarse antes de renunciar a su posición cerca de la corona. La podredumbre de algunos personajes públicos.
Victoria &Abdul puede verse como un cuento triste lleno de ternura, pero debajo de la superficie, se constituye como una crítica feroz de la estructura que constituía los cimientos del Imperio Británico.
Sí coincido con las críticas en los dos aspectos que todas describen como positivos.
Una Judi dench. De nuevo reina. De nuevo perfecta. Su capacidad de matizar es de una hermosura íntima.
En segundo lugar, la producción y la corrección de la realización que no creo nunca deba verse como algo negativo.
Frears es ya mayor. De acuerdo que no ha envejecido como Ken Loach, pero eso no quiere decir nada. Sigue haciendo productos magnéticos, siempre interesantes en su contenido, y con el manejo del humor que dan la distancia y la inteligencia.
Disfrutemos de esta hermosa estampa histórica y seamos capaces de encontrarle en la sincera oscuridad que alberga en su interior.
Y démosle, sobre todo, el derecho a hacer el tipo de cine que quiera en cada momento.

Público

CINE: LOS COMENSALES de Sergio Villanueva

España 2016 ( estreno 2017 )
Sergio Peris- Mencheta. Silvia Abascal. Juan Diego Botto. Denise Despereyoux. Quique Fernández

Alrededor de un almuerzo en un jardín, se reúnen cinco conocidos personajes del mundo teatral. Actores. Los nombres que utilizan son los reales, también las experiencias que narran y, por tanto, debemos suponer que  lo son sus sentimientos y sus reflexiones. Su fragilidad, su miedo o su alegría.
En muchas obras, se busca lo que hay de realidad, de su autor, dentro de la ficción. En el caso de Los Comensales, lo que busco es lo contrario,  que hay de ficción en este ejercicio de verdad tan cercano.
Estos personajes, ya personas, hablan de teatro, sobre todo de teatro, y lo hacen con una sinceridad que sólo puede ser cierta. Ya he dicho que sus experiencias son una referencia en ese sentido.
Hay una cámara que consigue captarlo sin el socorrido recurso de la apariencia amateur, o el nerviosismo que pretende resultados hiperrealistas. Es una cámara elegante, que transmite con total transparencia y nos lleva a pensar en una sencillez que sólo se consigue desde la inteligencia.
Pero entre esas conversaciones, hay miradas, movimientos, reflejos de expresión corporal. ¿ Ciertos?. Esa es la pregunta.
Porque, entre el fluir natural de las palabras,  también hay interludios con música perfectamente medidos, un Godot que tampoco llega nunca, un juego de lectura precioso, un saludo final desde el escenario... Un recuerdo a la artificialidad de quien crea, quien dibuja.
La dinámica de las conversaciones , capta las pensamientos particulares de cada uno sin la necesidad de hacerlos universales, como ocurriría en un ensayo o en un documental. De nuevo esto nos lleva a pensar en ficción, acercándose al cine que en su día nos descubrieron directores como Eric Rohmer o Felipe Vega.
Los Comensales es por tanto y sin duda una obra singular ( no quiero decir extraña, una palabra muy dura para una pieza tan limpia ). Un homenaje al teatro y a quienes lo hacen posible. Pero también un producto rotundamente cinematográfico.
Ha tardado más de un año a ver la luz y lo ha hecho a un nivel mínimo. Una pena en principio pero lo cierto es que este diálogo a cinco, posiblemente sea más adecuada para un visionado íntimo, casi una experiencia personal.
Desde esa posición, descubrimos o confirmamos el liderazgo de Peris- Mencheta, el pipireztismo y la lucidez de D.D., la solidez de Diego Botto o la simpatía de Fernández. Alguna vez ya he mostrado en este blog mi admiración por Silvia Abascal desde su Nina ( de la que aquí habla, por cierto ), es para mi la expresión más clara de la fragilidad, por ello es emocionante poder acercarme a ella, escucharla, desde el sentimiento, e intentar descubrir el interior de sus miradas.
En definitiva...
Cine, en el que todo cabe.
Cine español que busca y que sorprende.
Gozoso cine.

Público

jueves, 21 de septiembre de 2017

RELATOS: LA VIDA DESDE CASTLE ROCK de Alice Munro

RBA
304 páginas
También disponible en ebook.

Volver de vez en cuando a Alice Munro es volver a la sabiduría, esa que escoge la prosa como una forma de trasladar una realidad interior, íntima, una exploración de como significa ser un ser humano.
De entre sus colecciones de relatos, creo que La vista desde Castle Rock es posiblemente la más compacta.
No en vano, parece responder al proyecto de narrar la historia de su familia desde su origen europeo, y convertirla en ficción a través de los datos conocidos.
Pero el libro consta de tres partes, y desde ese inicio, vamos avanzando, no sólo en el tiempo, sino también en la cercanía a la autora, a trasladarnos episodios relevantes que van dando forma a su vida y que concluyen casi en una comunión íntima con su alma.
El resultado es casi un viaje, donde la historia parece acabar conformando un ser humano, donde Alice Munro parece decirnos que somos una amalgama de muchas cosas, y que es difícil, sino imposible, catalogar y guardar cuidadosamente los hechos de una existencia.
Más todavía, no proporciona respuestas sino que ella misma se plantea preguntas, para que sirve recordar.
Siempre me impresiono la capacidad de la autora para, desde la sobriedad del lenguaje, convertir un entorno cotidiano en una aventura, mediante la traslación del desarrollo interior de sus protagonistas, de sus miedos, sus ansiedades, sus ilusiones, y sobre todo sus dudas, porque Munro nunca es categórica.
En este caso, esas dudas, esa vida, es la de su familia, sus antepasados más lejanos, ella misma.
Conocemos sus experiencias en un entorno que distaba mucho de parecer el adecuado para una mujer que terminaría siendo Premio Nobel. También sus sentimientos o su falta de sentimientos hacia sus padres. Su forma de afrontar la pérdida y de asumir su propia ausencia. La textura exterior se funde con la textura íntima, que en este caso es la de su propio corazón.
Alice Munro es en este caso no sólo una gran escritora sino también una escritora generosa.

Público

sábado, 16 de septiembre de 2017

CINE: DETROIT de Kathryn Bigelow

USA 2017
John Bodega. Jack Reynor. Hannah Murray. Anthony Mackie. Will Poulter. Jacob Latimore. Jason Mitchell. Kaitlyn Dever. John Krasinski. Darren Goldstein. Jeremy Strong. Chris Chalk. Laz Alonso. Leon Thomas III. Malcom David Kelley. Joseph David Jones. Algee Smith. Ben O'Toole. Ephraim Sykes. Samira Wiley. Peyton Alex Smith. Austin Hebert

Kathryn Bigelow parece sentirse cómoda en la violencia.
El comentario fácil y casposo haría referencia a lo sorprendente de que sus últimas películas estén dirigidas por una mujer.
Sin embargo, yo tampoco conozco muchos hombres capaces de llevar a cabo, y tan bien, producciones tan duras, incómodas y vitales.
Detroit empieza con un breve epílogo gráfico, ligeramente explicativo. Unos apuntes sobre la situación de la población negra en EEUU durante los años sesenta, más bien un anuncio del racismo como tema central y único de lo que vendrá a continuación.
En la narración hay tres partes claramente diferenciadas:
La primera, de una manera casi periodística, nos narra los disturbios que se desencadenan en la ciudad como consecuencia de un redada.  En este episodio, de una forma algo anárquica vamos conociendo a los personajes que ocuparán la parte central del drama. También nos absorbe el clima casi de guerra que impera y en que puede germinar cualquier tragedia.
El nucleo central lo compone esa tragedia, los sucesos reales que ocurrieron durante aquellos disturbios en el Motel Aigiers y que terminaron con la muerte de tres muchachos de color a manos de la policía. El relato de esas horas allí dentro es terrible, capaz de generar una mezcla explosiva entre la angustia y la rabia.
La parte final la ocupa la resaca de los hechos hasta su vertiente judicial. La rabia surgirá de nuevo, esta vez con tal empatía que, a partir de ahí, justificaríamos posiblemente cualquier reacción.
Hay dos cosas de Bigelow que, más allá de su reconocida gramática, capaz de montajes tan vertiginosos como potentes, me atraen especialmente:
Por un lado, esa estilización de la violencia en el relato que opta por una especie de presente absoluto. Ello lleva a que no existan alrededor de los hechos más información que pueda servir para justificar o condenar, al margen de los hechos mismos. Su escritura es casi la de una crónica habitada, máxime cuando en esa especie de trilogía, trata siempre con la realidad. Es cierto, que al igual que pasaba con las lágrimas de Jessica Chastain al final de La noche más oscura, aquí se permite esa humanidad en el último tramo. Pero el peso está en reflejar de la manera más fiable posible aquello que ocurrió y que quiere contar.
Otro punto que hace su cine especialmente interesante, es su cuestionamiento de la moralidad.  Para empezar, es muy importante señalar que Bigelow nunca busca la belleza en la violencia; no hay asomo de pornografía ni efectismo en como mostrarla. Pero son incluso más relevante las cuestionas que plantea y de las que nunca da más respuestas que las obvias. En La noche más oscura, Chastain admitía, desde el minuto uno, la tortura como forma de obtener información, así como el asesinato de los testigos. Luego, esta mujer implacable se convertía en una heroína. Era una forma de exponernos a la pregunta de hasta que punto somos capaces de una condena incondicional.
Se va conformando un modelo de cine histórico en el que se nos exige reaccionar, evaluar, opinar  frente a la crónica de lo sucedido.
En el caso de Detroit el dilema podría funcionar a la contra. Es tal el asco que nos produce el comportamiento de la policía, que a partir de ahí, como ya he dicho antes, seríamos capaces de justificar cualquier reacción. También debería de ser tema de debate la opinión que cada uno tenemos del empleado de vigilancia, un hombre de color que intenta convivir con el horror siendo lo más parecido a un negro bueno.
O incluso la falta de héroes. Aunque tal vez en este último asunto, pueda considerarse que la directora tiene cierta compasión al dar protagonismo a un acto de heroísmo retardado, manifestado en una renuncia al éxito. Aunque tampoco aquí la apreciación puede ser pura, hay principios, pera también miedo.
Con sus tres últimas películas, Bigelow de un modo rotundo, nos muestra y nos hace tomar partido. Lamentablemente, para hablar del presente no sólo hay que hacerlo desde el presente, dado que hay epidemias como el racismo que aun no han desaparecido del planeta.  Este cáncer, capaz de transformar a seres humanos en monstruos, sólo por tener que admitir que los negros pueden también gozar de la compañía de unas mujeres blancas.
En cualquier caso, y al margen de estas reflexiones, Detroit funciona también como una magnífica película de acción. Hay una perfecta medida en el ritmo y una gradación del conflicto casi teatral.
Pero además, fruto de una extraña alquimia y, sobre todo, de mucha memoria cinematográfica, Bigelow dota a esta narración de un aroma clásico que nos hace pensar que la pieza perdurará muchos años sin envejecer.
En definitiva, muy buen cine.
Pero además, necesario.

Público

jueves, 14 de septiembre de 2017

SERIE DE TV: THE CHURCHMEN ( AINSI SOIENT-ILS )- TEMPORADA 3 de Bruno Nahon

Francia 2016
Directores.-
Rodolphe Tissot. Elizabeth Mane. Olivier Pont.
Intérpretes.-
Thierry Gimenez. Julien Bouanich. Samuel Jouy. Clement Manuel. Jean Luc Bideau. Nicolas Beaucaire. Celine Cuignet. Clement Roussier. Gauthier Baillot. Jacques Bomnaffe. David Baiot. Yammick Renier. Guy Denize. Jacques Develay. Frans Boyer. David Chenaud.
Duración.-
8 episodios
50 minutos c.u.

Termino la, por ahora, última temporada de esta atípica e importante serie. Y digo "por ahora" porque, si bien yo pensaba que estaba finalizada, el último capítulo deja tantos flecos pendientes que todo hace pensar que habrá temporada cuarta. Aunque también es verdad que esta es una serie sobre la vida y en la vida no hay tantas conclusiones.
En cualquier caso, The Churchmen termina manteniendo su alto nivel, tanto en continente como en contenido.
Una vez más, se puede hablar de dos niveles.
Uno de ellos, el que afecta a los protagonistas, a los seminaristas que acudieron a los Capuchinos buscando dedicarse a Dios ,y a los personajes que los rodean, en especial el Padre Bosco.
El otro, afecta a la Iglesia como institución.
En el primero, hay no un cuestionamiento sino la necesidad de adaptar la aplicación de la palabra de Dios, pero ojo, no sólo al mundo de hoy día, sino a la aceptación de nuestra fragilidad. Mantiene el nivel espiritual, la fe y la necesidad de la doctrina de Cristo.
Hay además, ya existía en las anteriores ocasiones, un nivel de decisión por parte del público sobre la realidad y el milagro. Sin ningún tipo de manipulación, con un gran respeto.
En el segundo sin embargo sí existe una dura crítica a una institución que ha convertido la religión en algo mercantil.
Ya he hablado de las dos temporadas anteriores, con lo que poco puedo añadir. Aquí los protagonistas son ya ordenados sacerdotes y tienen que afrontar su propia responsabilidad frente a un mundo complejo en soledad. Tendrán que enfrentarse y afrontar aspectos como la homosexualidad, la pederastia, la delincuencia.... y serán capaces de dudar y de llorar. Quizás es que he empatizado tras los dieciséis capítulos anteriores pero esta temporada es la que más me ha emocionado.
The Churchmen consigue algo muy difícil, convertir ha la Iglesia en tema de serie de televisión. y que resulte no sólo entretenida sino apasionante.
Pero creo que ha conseguido algo más. Es valiente en su reflexión, es veraz y espiritual. Yo comulgo con su visión y estoy seguro, seguro, que ha hecho pensar en ello a algunos que tenían la religión como algo ajeno.
Quiero decir con esto, que el mensaje humano, el de Jesucristo, siempre está ahí, porque personalmente coincido con sus creadores en que ese mensaje tiene mucho de dudar de fragilidad para ser cierto.
La experiencia de verla me resulta algo íntimo.
Espero que haya cuarta.

Público

domingo, 10 de septiembre de 2017

CINE: ABRACADABRA de Pablo Berger

España 2017
Maribel Verdú. Antonio de la Torre. José Mota. Jose María Pou. Quim Gutierrez

De los comentarios que el propio autor ofrece en el texto de presentación de Abracadabra, creo que hay dos que la definen a la perfección:
Uno,  el que la define como el opuesto de su anterior película, Blancanieves. Lo que allí era un elegante blanco y negro, aquí es un grito hortera de colores, lo que allí era contención, aquí es derroche, lo que allí era una narración lineal de un cuento aquí es un carrusel que nunca sabemos donde va.
El segundo es el que la que la compara con una muñeca rusa, un thriller dentro de una comedia que esconde un cuento de terror con historia de amor ( fou y no fou ) en un esperpento.... y así podríamos continuar hasta terminar en una divertida extravagancia
Todo comienza en un barrio del extraradio madrileño. Un matrimonio de cromo, él futbolero, ella una Madonna de suburbio, rodeados por toda la fealdad imaginable, van de boda.
Allí, un inocente ejercicio de hipnosis terminará cambiando para siempre la vida de la pareja protagonista.
Supongo que, por encima de todo, deberíamos de calificarla de comedia, ya que el salto entre géneros, con su inspiración clásica, tiene siempre mucho de parodia.
Pero, por encima de todo, creo que es una cinta libre para el realizador que ha decidido hacer lo que le da la gana. Divertirse, sin duda, para divertirnos. La película es suya. Como seguro es también suyo ese amor al cine que homenajea constantemente, desde Taxi Driver hasta Lo que el viento se llevó, pasando por Psicosis y Fiebre del sábado noche o Superman . Y esa decisión tan políticamente incorrecta ( ¡ viva! ) de retratar en su plenitud el universo choni.
Y, por supuesto, la decisión final de hacer ese regalo a Carmen, su protagonista. Supongo que un regalo a muchas mujeres de nuestro país.
Abracadabra divierte mucho, pero también sorprende y emociona, y no sólo no es un filme superficial sino que, sin ser genial, cuenta con excelentes escenas. Es capaz de girar y dar saltos mortales ante nuestros ojos y sin red. Está claro que hay detrás un director que es mucho más que un artesano.
Estrenada en agosto, espero que todavía le quede vida en las pantallas y, sobre todo, que esté presente en la próxima edición de los Goya.
Lo merece.

Público

sábado, 9 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN: EL VIAJE Y EL ESCRITOR - EUROPA 1914-1939 de Fernando Castillo/ Damián Flores

Museo de Arte Contemporaneo
Madrid
Hasta el 13 de octubre.

La verdad es que no puedo valorar esta exposición, como tampoco el hecho de llamar Museo al segundo piso del Cuartel del Conde Duque, con una buena reproducción del despacho de Ramón Gómez de la Serna y poco más.
La exposición, pequeña, se refiere a un periodo tan rico en Europa como el de entre guerras. La idea es muy atractiva: el viaje como experiencia cruzando el continente a través de las más grandes capitales.
Ahora el montaje: retratos en estaciones preferentemente, de escritores que dejaron textos sobre esas ciudades. Algunos párrafos al respecto, se recogen al lado de las pinturas.
Es agradable, ligera, pero no sé muy bien lo que aporta ( más allá de la guía gratuita, estupendamente realizada y con textos más desarrollados de sus creadores ). Ni como pinturas me parecen más que interesantes, ni la muestra se acompaña de algún otro material que de mayor consistencia a la referencia física de esos lugares.
Lo dicho.
No hay nada que me moleste, tampoco nada que me transmita.
Es algo así como un recordatorio de que muchos grandes autores utilizaron como escenario estas metrópolis desde la distancia del viajero.
Que todos podemos ser viajeros?.
Que ser viajero no es ser turista?.
Pequeño.

Público

CINE: LA SEDUCCIÓN de Sofía Coppola

USA. 2017
Nicole Kidman. Colin Farrell. Kristen Dunst. Elle Fanning. Dona Laurence. Angourie Rice. Addison Riecke. Emma Howard

Recuerdo haber visto hace años El Seductor, y considerarla una película estimable. Creo que su memoria es lo que más ha perjudicado esta versión de la que ahora nos ocupamos. La mayoría de las críticas, incluso las más positivas, parecen alabarla con tibieza. Sin embargo en mi opinión es posiblemente la película más redonda en la interesante carrera de su directora. Me refiero con ello en su perfección como artefacto narrativo, como forma audiovisual de contar algo con una gran solidez y rigor.
La historia, creo que basada en una novela ( a la que remite Coppola y no a la cinta precedente ), es potente.
Durante la Guerra de Secesión, un colegio de señoritas sudista ha quedado anclado en una especie de tierra de nadie. La propietaria, la directora y las cinco alumnas que quedan, son sorprendidas por la llegada de un soldado yanqui herido, probablemente un desertor. Lo que hace más complejo el desarrollo de lo que allí ocurrirá es el carácter manipulador del recién llegado y las necesidades de un universo femenino cerrado.
A partir de ahí, se va produciendo un juego de decisiones e intereses que alcanza la perversión, y no sólo en el mundo de los adultos.
Coppola aprovecha la trama para hablarnos, no tanto del mal como de los rincones oscuros presentes en cualquier ser humano y que siempre están prestos a aparecer bajo el detonador del miedo o de la ansiedad.
El material era fácil para el efectismo o una propuesta más crispada, sin embargo, su directora opta por la contención y evita no sólo efectismo sino también obviedades. Su sobriedad a veces parece distancia, pero nunca falta de implicación.
Como subtexto, encuentro un dibujo claro de las relaciones entre Norte y Sur que llevaron a la contienda, el primero representado sobre todo por la propietaria del colegio, y que sólo expresa un desprecio mutuo, por mucho que se intente esconder.
La estética de la cinta se funde en  la elegancia, son la mayoría de las escenas son casi pinturas ( personalmente prefiero las de interior ). No por ello la directora renuncia a su habitual querencia por el simbolismo que jalona la cinta con mensajes bastante directos y que siempre facilitan la relación entre la autora y el público, al que traslada con este método sus opiniones y puntos de visa  Ese conjunto estático tras la verja de entrada, que cierra la película, es el mejor ejemplo.
En las interpretaciones, he leído críticas a Farrell, de nuevo comparaciones, esta vez con Eastwood. Sin embargo, las féminas ofrecen un conjunto homogéneo, liderado por una excelente Nicole Kidman, a la altura de deslumbrarnos como hizo en Las Horas.
Prefiero La seducción a, por ejemplo, la muy valorada Lost in translation y por supuesto a Maria Antonieta. Me gusta su sobriedad y su distancia, su claridad y su elegancia.
Me gusta, no sé si más o menos que su precedente.

Público

CINE: SIERANEVADA de Cristi Puiu

Rumanía 2017
Mimi Branescu. Bogdan Dumitrache. Catalina Moga. Dana Dogaru. Petra Kurtela. Sorin Medeleni. Tatiana Lekel. Marian Ralea. Simona Ghita. Andi Vasluianu. Judith State. Lulian Puiu. Silvia Nastase. Rolando Matsangos. Iona Craciunescu

Las dos primeras escenas de esta película nos dan claves importantes sobre lo que nos vamos a encontrar:
No se cuanto dura la primera, pero es un largo plano fijo a cierta distancia de los que, deducimos, serán dos de los protagonistas. Parece que el director nos dice dos cosas, por un lado, que no nos preocupemos del tiempo porque a él no va a preocuparle, lo segundo, que la cámara manda y que será ella dueña y señora de la obra.
La escena siguiente es una discusión en un coche sobre el error en la compra de un disfraz de princesa Disney para la hija de los contendientes. Con esto nos avisa de que vamos a escuchar diálogos enfrentados, no siempre ( o casi nunca ) sobre temas trascendentes, pero que si los escuchamos bien, en tonos y miradas, van a decirnos mucho.
A continuación entramos en lo que será el núcleo de la cinta. Un epicentro bastante común en el cine: reunión familiar catártica alrededor de una pérdida. Pero no nos equivoquemos pensando que vamos a ver algo conocido, porque lo que nos va a ofrecer Sieranevada no lo hemos visto una.
La llegada a la casa tiene mucho de caótico, por la profusión de personajes, por lo claustrofóbico del recinto con profusión de puertas que se abren y se cierran, y porque la cámara ya ha empezado a hacer de las suyas, ubicándose durante largo rato en el recibidor.
Me produce en ese momento cierto miedo al experimento inane.
Pero pasa pronto.
La excelente y compleja escritura es capaz de que en diez minutos ubiquemos y conozcamos a todos los personajes, tanto en lo que se refiere a su filiación como a su carácter.
A partir de ahí, Sieranevada te puede fascinar o causar un rechazo absoluto.
A mi me fascina.
Nos pasamos casi tres horas en el interior de esta casa y rodeados de esta multitud algo histérica y fumadora compulsiva, de la que sólo tendremos un descanso breve pero intenso con la salida de dos personajes al exterior.
En el resto del tiempo, asistimos a un conjunto de conflictos que se van montando unos sobre otros, cortados continuamente. Rozamos en ocasiones el surrealismo en un homenaje a Buñuel con ese almuerzo que nunca llega. Nos empapamos de humanidad en su mejor y en su peor versión.
Al mismo tiempo, Puiu nos ofrece un mosaico de un país que, tras una larga dictadura comunista no acaba de encontrarse, que retorna a sus más arcaicas costumbres que, ya sin su esencia, rozan la parodia, donde el exterior se envuelve en teorías conspiradoras e internet se ha convertido en una adorada fuente de información que compensa años de sequía.
También nos habla de la violencia que en entorno de lo cotidiano se ha convertido en un vicio pronto a manifestarse.
El retrato puede parecer por momentos cruel y en otros tierno, lleno de humor, y es que el director consigue navegar a la perfección entre el esperpento, el realismo, la comedia y el drama.
No quiero que concederle mucho valor a la ya citada cámara por no minusvalorar el contenido, pero es imposible no sorprenderse continuamente por la capacidad de riesgo de esta caligrafía que mira y deja ver, que esconde conflictos haciendo que las percibamos desde las palabras o desde las reacciones de personajes no involucrados, que gira, entra, sale....
Y en cuanto al conjunto de intérpretes, dieciséis, sólo resaltar la dificultad de estar presentes de forma casi constante en este encierro y con una cámara tan traviesa.
Son tres horas.
Pero a mi se me han pasado volando.
Lo dicho: yo soy de los que se sienten fascinados.
Sólo una pregunta ¿ alguien sabe de donde viene el título?

Público

jueves, 7 de septiembre de 2017

NOVELA: LOS AMIGOS DE EDDIE COYLE de George V. Higgins

Libros del Asteroide
216 páginas
También disponible en ebook.

B. es uno de mis hermanos.
Recomienda libros habitualmente y tiene una singularidad: cuando no le haces caso te lo regala.
Y una vez que te lo regala, no te queda más remedio que leerlo. Pronto. O si no, te expones a que retome su insistencia.
La verdad es que hay que reconocer que generalmente acierta. Lo hizo con Dennis Lehane ( quien por cierto, escribe el prólogo de esta novela ).
Pero, nunca había acertado de una forma tan contundente como en este caso.
Los amigos de Eddie Coyle es novela negra en la versión gánsters, empapada del aroma a clásico que tiene el propio Lehane y que se adscribe a la herencia de maestros como Chandler o Hammet.
Hay un traficante de armas, o varios, un confidente por obligación, varios policías, delincuentes habituales y esposas y amantes cansadas.
Hay acción continua. Y hay humor, la de aquellos que tienen en bastante poco su vida o que, en cualquier caso, entienden que están jugando con la muerte.
Pero lo que convierte esta corta novela en singular, es su forma de contarse.
Por un lado, no es necesario entenderlo todo, sino percibir lo que está ocurriendo. El autor parece retar al lector e incluso jugar con él, como si verdaderamente no le importase. Sin embargo pronto comprendemos que si nos atrevemos a entrar en lo que nos cuenta, será realmente nuestro cómplice en este viaje.
Pero sobre todo, lo que la hace única es la utilización de los diálogos. Toda la pieza está compuesta de conversaciones que se convierten en acción. En este sentido, se convierten en disparos, casi un baile continuado de metralleta. No hay apenas descripciones. No hacen falta. El artefacto narrativo está tan estilizado que bordea en momentos la abstracción y el absurdo ( ¿Hammet y Beckett juntos?). Pero su maestría le lleva a mantener siempre el equilibrio.
Los amigos de Eddie Coyle está escrita en un estado febril. No hay parada ni error. Y tiene muchas cosas dentro si somos capaces de disfrutarla.
Apasionante es decir poco.
Inteligente, muy inteligente.
La verdad es que no entiendo que una obra así no tenga la consideración de clásico y no esté en todas las listas de mejores novelas. Si no llega a ser por B....

Público