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jueves, 14 de diciembre de 2017

NOMINACIONES PREMIOS GOYA 2018

Lo sé: no está nominada.
He decidido acompañar esta entrada de la que es para mi una de las ausencias más incomprensibles en las nominaciones de los Goya 2018, la interpretación soberbia de Marián Álvarez por su trabajo en morir. Una creación precisa y llena de matices.
Podía haber elegido otras, lamentablemente, es especial La vida y nada más, la que es para mi la mejor película española del año y ausente en todas las categorías. Tampoco Morir está en las candidaturas principales. Está claro que los ejercicios de riesgo no gustan a una Academia que pretende ser innovadora.
Intento no hablar ni valorar películas que no he visto pero me chocan Javier Bardem y Penélope Cruz por una cinta tan denostada como Loving Pablo, me suena más a búsqueda de glamour.
Algo que también me ocurre con la Emily Mortimer de La Librería. Siempre tenemos querencia por potenciar la participación de cualquier estrella extranjera, sea Juliette Binoche o Benicio del Toro, entonces ¿ no habría tenido más sentido acordarse de Regina Williams?, lo dicho: glamour.
No he visto Perfectos Desconocidos pero me choca la poca valoración de su éxito y que en su larga lista de intérpretes no se considere a ninguno digno de premio.
No he visto tampoco El Autor aunque las referencias no pueden ser mejores. Valoro que un esfuerzo de producción como Handia encuentre reconocimiento y que una película de género extraño a este tipo de galardones como Violeta, esté ahí.
Luces y sombras. Aunque las sombras me parecen mucho más potentes.
Y a fin de cuentas..... es sólo mi opiniòn.

Público     

domingo, 10 de diciembre de 2017

NOVELA: UN LIBRO DE MARTIRES AMERICANOS de Joyce Carol Oates

Alfaguara
880 páginas
También disponible en ebook.

No he leído muchas novelas de ala inabarcable colección de esta autora. Una narradora con una capacidad visceral de contar historias y un obvio compromiso con la literatura.
Con lo que conozco, la identifico con el perfil de grandes novelistas norteamericanos, capaces de construir grandes historias plurales que retratan su país en diferentes épocas, que permiten conocer además la cara oculta y no siempre vistosa del que pretende ser el país más seguro del mundo.
Obras en las que entrar para quedarse largo tiempo y llegar a compartir con sus personajes la vida que transcurre ante nuestros ojos, para entrar en sus dilemas y sufrir sus dramas.
Son, por otro lado, obras que se extienden en el tiempo.
Largas, ya lo he dicho, largas y anchas narraciones.
Un libro de mártires americanos encaja totalmente en este modelo.
Como en las otras novelas de su autora que he leído, hay un hecho central, un suceso que convierte en tragedia la vida cotidiana. También , al tiempo que las destroza, les da otra dimensión, la singulariza del resto. Los hace diferentes. Los hace protagonistas.
Los hace representantes de la América que nos quieren contar.
A partir de ahí, ese momento, ese hecho, actúa creando una onda expansiva que afectará durante el resto de su vida a todos los personajes involucrados.
El suceso es aquí un crimen a sangre fría, el de un médico abortista y su chófer por parte de un fanático religioso.  El tema podría tener mucho de debate moral, y este perfil está incluido sin duda en el libro. Pero francamente creo que este está muy lejos de ser una pieza de tesis.
Lo que este planteamiento permite a su autora es, por un lado, ser de nuevo cronista de algo que ocurrió allí, de un episodio largo y doloroso que supuso enfrentamientos entre dos formas de entender la libertad, especialmente la referente al control de natalidad.
En segundo lugar, derivad de lo anterior, le permite hacer un díptico perfectamente paralelo entre dos derecha e izquierda, o más bien, entre fundamentalistas agarrados a una creencia y liberales necesitados de vinculas una estética moral a su vida.
Posiblemente su autora esté más cerca de la tesis que parece ( a mi entender errada ) defender los derechos femeninos, pero aun así, es bastante equilibrada a la hora de criticar ambas posturas.
Hay muchas esquinas, muchas lecturas, muchos afluentes.
Y es que, escrita con la solidez de su autora,  Un libro de mártires americanos, es una novela inmensa.
He pasado dentro casi diez días, o más, que para mi media de lectura, es tiempo. Y me ha producido, entre otras muchas sensaciones, una eterna, la que más valoro: disfrutar en la lectura.
Como sólo consiguen los grandes novelistas.

Público

viernes, 8 de diciembre de 2017

CINE: LA VIDA Y NADA MAS de Antonio Méndez Esparza

España/ USA 2017
Regina Williams. Andrew Bleechington. Robert Williams.

Me encanta esta película.
Declaración inicial, personal, sin dudas.
Y comenzamos:
Sin duda, el titular es la sorpresa que produce que el director y guionista de una cinta tan identificable dentro del cine independiente americano, sea español.
Anclada en un barrio marginal de Florida, retrata un tiempo en la vida de una mujer negra, madre soltera, camarera de un fast food, y de su hijo de catorce años, un muchacho conflictivo de buen corazón.
Es reconocible el paisaje, pero siempre lo habíamos visto desde una mirada autóctona. Lo más llamativo de la mirada del extranjero es que tiene la misma sinceridad.
Pero una vez ubicada, película y autor, pasamos a disfrutarla de forma autónoma, sin coartadas. Porque no le hacen falta.
La vida y nada más es una película excelente.
Pero, lo repito, una película excelente que a mi, personalmente me encanta.
Siempre que se habla de mera observación, se referencia a Chejov. Posiblemente fue el primer autor en comprender que no hacían falta dramatismos, que con observar la vida era más que suficiente para apasionarnos, que las tormentas interiores eran mucho más dramáticas que muchas batallas. Seguramente remitir tanto a él es una generalización que amalgama extraños compañeros de viaje.
En cualquier caso. Méndez Esparza sería uno de los aprendices aventajados en esta forma de contar. Aquí lo importante son los personajes. Esos seres humanos que se hacen reales y a los que se nos permite acercarnos.
La odisea está en su interior, y lo que ocurre es la vida, nada más.
Pero lo que más me impresiona en este caso, lo que me roba el alma y hace que me sienta tan unido a esta cinta, es su transparencia, ese tono de verdad, esa naturalidad tan difícil y que parece tan sencilla, tan limpia.
Tiene mucho que ver una escritura certera y precisa, capaz de caminar entre pequeñas acciones generando un todo, también el amor que sin duda pone el autor en sus protagonistas lo que nos hace también amarlos a nosotros y sentir hacia ellos una infinita ternura, y por supuesto la caligrafía: podría parecer que el director se limita a "mirar" pero ese es algo muy difícil, es el quien guía sin ninguna voluntad de estilo que perjudique a la historia, nuestra mirada. Su realización es un acto de generosidad con nosotros, también de humildad y de coherencia, poniendo su obra por encima de cualquier otra pretensión. Su caligrafía es sutil, se muestra en las distancias elegidas y en los primeros planos pero sobre todo en la valentía de las pausas y en los silencios, dando la sensación de que se dibuja con el corazón.
Cuando hablamos bien sea de libros, bien de películas, teatro etc todos tendemos a calificar. Ya he escrito en otras ocasiones que creo que cualquier calificación es subjetiva. No sé lo que es una obra maestra, pienso que siempre es necesaria la perspectiva del tiempo. Para mi lo es aquella que me llega, que siento cercana, que me emociona, que me interesa. La vida y nada más es eso para mi, la siento propia.
Respiro el aire que corre entre sus fotogramas, esa posibilidad de participar, de completar, de sentirme parte y no atrapado como me ha ocurrido a veces en cintas, posiblemente más perfectas pero también más soberbias ( y por ello posiblemente menos inteligentes ).
Y por supuesto, no puedo terminar sin mencionar a Regina Williams, esta actriz debutante que puede sostener por si sola esta y cien historias.
Ya he dicho, lo sabemos, que no parece una película española sino netamente americana. Espero que esto no confunda a muchos. Quiero decir con esto que, aunque es obvio por ubicación que Méndez Esparza no debe de pertenecer a ninguno de los lobbies de la industria, espero que tenga el reconocimiento merecido en los premios de nuestro cine, como ya lo ha tenido en los Independent Spirit Awards.
Se merece eso y más. Mucho más.

Público

jueves, 7 de diciembre de 2017

CINE: ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS de Kenneth Bragnah

USA. 2017
Kenneth Branagh. Michelle Pfeiffer. Willem Dafoe. Johnny Depp. Judi Dench. Penélope Cruz. Daisy Ridley. Josh Gad. Tom Baterman. Derek Jacobi. Lucy Boynton. Miranda Raison. Chico Kenzari. Manuel García Ruffo. Leslie Odom Jr.

Agatha Christie, además de una mina para las editoriales de novela negra, ha sido una excelente proveedora de argumentos para cine y televisión.
Hace años, pareció surgir un casi género con producciones de calidad y repartos corales formados por estrellas, en algún caso en fase de jubilación. Así surgieron la muy digna Muerte en el Nilo, y otros productos correctos como Muerte bajo el sol o El espejo roto.
Antes, Sidney Lumet había proporcionado una película que estaba un escalón por encima, precisamente una versión de Asesinato en el Orient Express.
Ahora Bragnah, aquel que pareció en su día un nuevo Orson Welles , ofrece otra propuesta con el mismo material.
Lejos está el autor que revisitaba a Shakespeare con seguridad y frescura, aquel que era capaz de acercar al dramaturgo inglés al público masivo.
Tras fracasos más o menos justos y años de silencio, parece haberse convertido en un artesano correcto.
Esta novela de Agatha Christie se enmarca en el tradicional proceso de búsqueda del culpable en paraje exótico, pero también ofrece un subtexto explotable sobre la justicia.
La propuesta actual es impecable desde el punto de vista estético, impresionante en su parte paisajística. La colección de figuras funciona, en capacidad actoral y en glamour. Pero el guion es algo torpe. Existe cierta desorganización, los personajes están poco más que esbozados y el subtexto sólo aparece en las declaraciones finales.
Este Asesinato en el Oriente Express es sólo un entretenimiento de calidad.
Esperaría de Branagh director que hubiese estado a la altura de Branagh actor, que compone un interesante Hercules Poirot.
Pero lo cierto es que debemos a esta película algo que ya se inicio con Madre, la recuperación de Michelle Pfeiffer. Esperemos volver a verla con la asiduidad de otros tiempos.

Público

miércoles, 6 de diciembre de 2017

EXPOSICIÓN: FLUCTUACIONES de Daniel Canogar

Sala Alcalá 31
Comisaria.- Sabine Himmelsbach
Hasta el 28 de enero.

¿ Que color tienes los datos?.
¿ Cual es la textura de la información?.
¿ Como se ven los intercambios de decisiones?.
Las instalaciones que Canogar presenta en esta exposición nos muestran un diálogo entre todo aquello que en estos momentos ha pregnado, sin freno ni horizonte, nuestra sociedad en todos sus ámbitos ( social, económico, político y cultural ), con el hombre contemporáneo, ese que, por muy pegado que esté a la modernidad, siempre tiene un pie, un recuerdo, en el pasado más sensorial, el que le obliga a percibir por los posiblemente arcáicos cinco sentidos.
Ese diálogo lo establece a partir del arte y, para no perder las referencias, a través de la arqueología, pero una arqueología que consigue mostrarse obsoleta aunque pertenece a un pasado muy reciente: piezas como dvds, mandos a distancia, calculadoras, teléfonos móviles....
Y el arte que surge es un arte en movimiento, en cambio constante por su constante estado de alimentación. Un arte que se compone de datos e información pero se traslada en movimiento y colores.
Posiblemente sea banal decir que es un vistazo al futuro.

Público

EXPOSICIÓN: KOREAN DREAMS de Nathalie Daoust


Fotografía
Círculo de Bellas Artes- Madrid
Hasta el 28 de Enero de 2018

Hay un país que no existe en nuestro mundo.
Un territorio que sólo puede ser imaginado desde las fábulas apocalípticas en las que el ser humano deja de tener una entidad real.
Donde libertad  justicia son palabras vacías, o quizás demasiado llenas porque únicamente pueden ser entendidas como sueños.
Un país de autómatas.
Un país de muerte.
Se llama Corea del Norte.
Nathalie Daoust la ha fotografiado en un alarde de valentía y luego ha teñido su mirada con el velo que existe entre la realidad que vivimos y esta inimaginable. Sólo con esa distorsión podemos creer lo increíble, lo que debe formar parte de una pesadilla.
Entre estas imágenes trágicamente hermosas, lo que destaca son los textos que acompañan a  cada instantánea y que las interpretan. Sólo la fusión de ambas puede darnos la dimensión del horror.
Visito esta exposición por casualidad. He acudido al Círculo a sonreír con Fellini. Es por tanto una sorpresa, oscuramente hermosa. Una experiencia que no me atrevo a calificar de gozosa pero sí de necesaria.

Público

EXPOSICIÖN : FELLINI SUEÑO Y DISEÑO

Círculo de Bellas Artes- Madrid
Comisario.- Gianfranco Angelucci
Hasta el 21 de enero de 2018

No estoy muy puesto en Fellini, la verdad.
Y lo cierto es que no entiendo porqué.
Me gusta su surrealismo realista, su capacidad de plasmar sueños en realidad y su inteligente onirismo, su vena infantil y su ligera crueldad. Creo que es difícil escribir y sobre todo rodar una escena tan vital como el final de Las noches de Cabiria, aunque también consiguen repugnarme algunos excesos de su Casanova, y valoro sobre todo ese canto a la memoria lleno de ternura que es Amarcord.
Me atrae su mundo e incluso puedo encontrarme en su barroquismo y su amor, pero no he ido más allá, misterios de la vida.
Esta exposición es breve, concreta y muy interesante.
Muestra tres anuncios que Fellini dirigió y rodó para la Banca di Roma, rodeados de dibujos y fotos de su producción.
Tres breves cortos con un nexo común : el sueño de un empresario y su visita posterior al psicoanalista ( nuestro Fernando Rey ).
Al parecer, los tres surgen de un diario maravilloso que sólo una mente genial podía alimentar: El libro de los sueños, y como complemento a la exposición, nos permiten ojear el propio libro. Tengo la sensación de acceder a un secreto. De acercarme a la realidad de un creador, a su ámbito privado, generoso. No puedo olvidar los Sueños de Akira Kurosawa, otro regalo de otra mente lúcida, única  capaz de entender la existencia de otras realidades en función de como consigamos pintar la nuestra.
Salgo con una sonrisa, la que me dibuja un autor gamberro, inteligente, brillante, absolutamente libre y que nunca dejó de ser un niño, aquel que se asoma a la cerradura de las puertas cerradas para atisbar lo prohibido y luego plasmar en colores su recuerdo.

Público

sábado, 2 de diciembre de 2017

CINE: EL SACRIFICIO DE UN CIERVO SAGRADO de Yorgo Lanthimos

UK. 2017
Colin Farrell. Nicole Kidman. Barry Keoghan. Raffey Cassidy. Sunny Suljic. Alicia Silverstone. Bill Camp. Denise Dal Vera. Jerry Pope

A pesar de que en esta ocasión trabaje bajo bandera británica, parece que el origen griego de su director hace que se piense en la mitología clásica como referencia argumental.
Es cierto que existen muchas historias clásicas, y no sólo Iphigenia, que remiten al sacrificio del inocente como forma de justicia por los pecados ajenos, generalmente de su progenitor, pero esta iconografía no es privativa de la mitología griega ni mucho menos. También la Biblia y estoy seguro que muchos otros libros sagrados, integran en el núcleo familiar las mayores tragedias y los más grandes pecados.
No cabe duda de la potencia de generar un conflicto en el lugar e institución donde en principio debemos de sentirnos más protegidos.
El sacrificio de un ciervo sagrado, comienza con el retrato de una familia modélica cruzada por una relación extraña que tardamos en comprender, el padre, un médico reputado, se ve en secreto con un muchacho con acné al que en un momento dado decide acercar a los suyos.
A partir de ahí, asistimos a un descenso a los infiernos, una pesadilla brutal.
Es cierto que la cinta tiene mucho de mito. Pero sobre todo tiene mucho de Lanthimos.
Desde que este director sorprendió con Canino, aquella fábula cruel, donde se atrevía a fusionar cotidaneidad y absurdo, hasta alcanzar la perfección narrativa en forma de parábola con Langosta, sabemos varias cosas de él:
Por un lado que no tiene límites ni miedos.
En segundo lugar que su caligrafía es potente, plástica, intrusiva.
Y el tercero, que necesita enfrentar al espectador con aquello que quiere mostrarle, sin importarle el nivel de crueldad necesario.
Aquí, utiliza el mito para hablarnos una vez más de su escepticismo sobre lo que se supone que son los cimientos de nuestra sociedad, sobre su extrema fragilidad, y para ello no duda en dinamitarlos de una forma frontal.
Hay un núcleo central, alrededor de la sinceridad del amor, de la profundidad de las relaciones, del andamiaje de una familia, pero a su lado asoman muchas otras mediocridades. Lo que al principio nos aterra es la amenaza exterior, lo que nos aterra más adelante es el comportamiento de los miembros del clan, el interior. Más allá de las durísimas imágenes de los niños arrastrándose, lo que llega a ser repugnante son las diferentes estrategias de cada uno para conservar la vida, para ser el elegido, a cualquier precio.
Pero aun hay más, las coda de la tragedia posiblemente sea la facilidad con la que se restaura el equilibrio una vez que desaparece la amenaza, lo rápido que desaparece la memoria de las víctimas. Al final todo consistía en miedo.
Lanthimos nos cuenta esta historia con estridencia, en el movimiento de la cámara que parece obligarnos a seguirla y a tener extraños puntos de vista, sobre todo en la música invasiva, también en la propia amenaza que llega desde ninguna parte y sin ninguna explicación ( Lanthimos nunca da explicaciones sobre sus decisiones dramáticas ).
Esa actitud, ese brillo, esa epidérmia, puede causar rechazo en muchos espectadores. Otros aunque no lo quieran, se sentirán repelidos por sus imágenes.
Asumir las virtudes de El sacrificio de un ciervo sagrado tiene mucho de decisión.
Yo decido asumirlas. Una obra singular, potente, impactante.
Pieza única. Peligrosa, arriesgada, lograda.

Público

TEATRO: LA DAMA BOBA de Lope de Vega

Versión y Dirección.-
Alfredo Sanzol.
Intérpretes.-
Jimmy Castro. David Soto Giganto. José Fernández. Daniel Alonso de Santos. Marcal Bayona. Georgina de Yebra. Cristina Arias. Paula Iwasaki. Kev de la Rosa. Silvana Navas. Miguel Angel Amor. Pablo Bejar.
La Joven Compañía.

Si hubiese que definir este espectáculo con una palabra, esa sin lugar a dudas sería para mi, energía.
Si me dejasen sitio para dos, la segunda sería felicidad.
Subimos a la quinta planta del Teatro de la Comedia para encontrar la sala Tirso de Molina, un pequeño espacio que, en este caso, está ordenado en círculo y cuyo único elemento de atrezzo es una escalera.
Nos reciben los jóvenes actores, que no sólo recogen los abrigos sino que también charlan con el público, hablan entre ellos, cantan.... son la viva imagen de la alegría, la de aquellos que en pocos minutos estarán haciendo aquello que más les gusta en el mundo, actuar.
Cuando comienza la representación, con vestuario actual y nula escenografía ( la escalera ), aparece la energía, desde el primer verso, y su fuerza no ceja hasta que la obra llega a su fin.
Estoy seguro de que Sanzol se lo ha pasado estupendamente con esta troupe.
Para mi es uno de los genios actuales del teatro y una de las razones es la juventud de su espíritu, transparente y vital. Encontrarse con este elenco, ha debido de ser un regalo.
Y seguro que juntos no les ha costado poner en pie el texto, darle saltos, carreras y expresiones plásticas que lo convierten en un divertidísimo espectáculo muy físico.
Pero lo que más tenemos que agradecer es lo bien que tratan el verso. Las palabras de Lope de Vega, están enteras, hermosas, vivas y brillantes. Muy bien entendidas y muy bien dichas.
Gracias a ello podemos disfrutar de esta comedia que, escrita hace siglos, nos sorprende por su modernidad, por todo lo que nos cuenta y por lo que nos muestra.
Entrar en la sala Tirso de Molina para ver La Dama Boba es sin duda disfrutar mucho.
Es una experiencia compartida, de teatro cercano, casi de amistad.
Espero que a estos chicos, a quienes debemos esta hora y media de sonrisas, no tardemos en verlos en la  sala de abajo. Todos lo merecen.
Y a Sanzol que sigamos contando con él, uno de esos creadores que, una vez que se apagan las luces, consigue hacer magia. Teatro.

Público

SERIE TV: VERGUENZA de Juan Cavestany y Alvaro Fernández Armero

Movistar
Directores.-
Juan Cavestany. Álvaro Fernández Armero
Intérpretes.-
Javier Gutierrez. Malena Alterio. Miguel Rellán. Lola Casamayor. Vito Sanz. Estrella Olariaga. Francisco Reyes. Malcom T Sitte. Enric Benavent.
Duración:-
10 capítulos
25 minutos c.u.

No es muy español este modelo de comedia sitcom en capítulos de apenas media hora.
Pero lo que sí es "nacional" en el caso de esta serie singular es el contenido:
La vergüenza y el ridículo.
Un matrimonio joven y sin hijos, parece estar invadido por un extraño virus, el que les hace meter la pata continuamente y quedar en ridículo siempre, por encima de lo imaginable.
Da igual el momento y el lugar, da igual con quien, no importa incluso que parezcan surgir momentos en los que ha desaparecido el maleficio: ellos siempre superan cualquier expectativa.
Ella se acerca al frikismo patoso, sus errores, son una mezcla de ingenuidad y patosería.
Lo de él, es terrible. Un personaje miserable, manipulador, vanidoso, de la peor calaña, y siempre entrando de lleno en cualquier charco que lo convierta en un ser absolutamente patético y moralmente repugnante.
Verguenza es un título perfecto.
No sólo por lo que les sucede a los personajes principales sino porque es tan física la propuesta, nos consiguen integrar de tal modo en la trama haciéndola cotidiana y reconocible, que llegamos a pasarlo mal con las peripecias de estos dos especímenes. Verguenza la que sienten ellos pero también la que sentimos nosotros, aunque sea ajena.
Posiblemente, algunos de los sucesos que ocurren durante esos diez breves capítulos no estén muy alejados del landismo, pero sí en la actitud, así lo que hace años era ingenuidad e ignorancia, es ahora consecuencia de un estúpida obsesión arribista, de una amoralidad creciente.  Un signo sin duda de lo que han cambiado los tiempos.
Y de lo que hemos cambiado nosotros.
Porque Verguenza tiene mucho de esperpento, de espejo deformante. Si bien los comportamientos de Jesús pueden parecer extremos, no lo son tanto los de los personajes que les rodean y que nos recuerdan que todos, en algún momento, tenemos nuestro momento payaso.
La serie está muy bien escrita y excelentemente interpretada. Malena Alterio derrocha su extraño encanto de perdedora y Gutierrez es el perfecto canalla. Los dos son capaces de que incluso por momentos nos sintamos cerca de su historia de amor.
Verguenza puede parecer sólo una serie cómica de capítulos cortos, puede tener esa lectura sin problemas.
Pero creo que es mucho más.
Atrevida en su capacidad de llevarnos a enfrentarnos con una parte de nuestra realidad que nos gusta muy poco y valiente a la hora de llevar la experiencia al extremo.
No termino de tener claro si lo que produce son sonrisas o muecas.

Público