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miércoles, 15 de noviembre de 2017

SERIE TV: NATIONAL TREASURE de Marc Munden

UK .- 2016
Director.- Marc Munden
Escrita por.- Jack Thorne
Intérpretes.-
Robbie Coltrane. Julie Walters. Andrea Riseborough. Tim McInnermy. Babou Ceesary. Mark Lewis Jones. Nadine Marshall. Kate Hardie. Susan Lynch. Graeme Hawley.
Channel 4
Duración.-
4 episodios- 50' c.u.
Disponible en Filmin.

Sorprende que a veces la ficción se adelante a la realidad.
Un año antes de los escándalos de acoso sexual que están agitando el mundo del cine, Channel 4 estrenaba esta serie.
En ella, un cómico reconocido como una eminencia en su país, es acusado por una violación ocurrida muchos años antes. Pronto , otras mujeres se incorporan a la demanda, trasladando la parte trasera, nunca vista, de una vida de éxito.
En cuatro capítulos, esta producción nos va desgranando el retrato de una moral oscura, de unos comportamientos donde los cimientos, de una sordidez absoluta, van quedando a la luz para mostrarnos su cara oculta. Pero no son sólo esos comportamientos, sino sus consecuencias posteriores en todos aquellos que de alguna manera están involucrados, sea por acción, sea por silencio.
Hay dos aspectos del excelente guion que la convierten en un producto singular:
Por un lado, la definición de los personajes principales, en especial ( aunque no ellos únicamente ) los tres que componen la familia. La cámara se pega a sus rostros de forma que consiguen trasladarnos su interior. El realizador los enmarca en muchas ocasiones como si fuesen iconos, convirtiendo a cada uno en centro y responsable de sus decisiones, elevándolos a seres casi mitológicos. Haciendo de ellos monstruos aunque se trate en ocasiones de monstruos dolientes. Ayuda las excelentes interpretaciones, totémica la de Coltrane aunque personalmente me quedo con una Julie Walters perdida entre la espiritualidad y la justicia humana, en entender si lo que siente es verdaderamente amor y cual es su nivel de responsabilidad en el drama.
En segundo lugar, en un modelo que me recuerda a la escritura de Harold Pinter, la relación de los hechos nunca es completa ni unívoca. Hay mucho sobre lo que el público debe decidir, mucho por completar a través de las pistas que nos van mostrando ¿ existe una relación difusa entre el protagonista y su hija? ¿ porque se ha convertido esta en una outsider ? ¿ han existido realmente todas las violaciones, alguna, ninguna ?. Incluso lo importante no es lo que ha sucedido sino cual es nuestra visión, nuestro juicio, si es que juzgar está de nuestra mano. Quizás esa sea otra de las preguntas ¿ somos nosotros muy diferentes?.
National Treasure nos muestra un catálogo de horrores. Si buceamos en lo que podría haber ocurrido, y en las reacciones ante los hechos, las víctimas y los verdugos, es casi una tragedia griega lo que tenemos ante nuestros ojos. Sin embargo, lo vemos como un thriller judicial, como un suceso confuso. Tal vez una de las consecuencias de la pérdida de valores de nuestra sociedad sea esa: minimizar el horror.
Por lo demás, la hipnótica caligrafía de su director consigue trasladar una inquietud constante, con un resultado visual y sonoro muy atractivo y que convierte este drama humano en un relato apasionante en su densidad.
Una serie rápida, ágil, impactante e importante en su contenido.

Público       

sábado, 11 de noviembre de 2017

CINE: THE SQUARE de Ruben Ostlund

Suecia 2017
Claes Bang. Elizabeth Moss. Dominic West. Tery Notary. Christopher Laesso. Marina Schiptjenko. Elijandro Edouard. Daniel Hallberg. Martin Sooder. Linda Anborg. Emelie Beckius. Peter Diaz. Sarah Giercksky. Jan Lindwall.
Palma de Oro Festival de Cannes.

Había pensado esperar.
Posiblemente todavía tenga mucho que pensar sobre esta obra para finalmente pensar que he atrapado The Square, que la he hecho mía, como ocurre con aquellas piezas que posibilitan un diálogo particular entre creador y espectador y que se convierten en experiencias íntimas, posiblemente in transmisibles.
The Square ha abierto esa línea.
Desde la lejanía de su inicio, en el que me cuesta entrar, encontrar una puerta. Posiblemente hasta que no me queda más remedio que asistir.
Enganchado poco a poco en lo difuso de la trama, las tramas, sabiendo que no son más que pinzas de las que colgar el gran lienzo que quiere dibujar su director.
Fascinado y divertido por sus gélidas imágenes, perfectamente encuadradas en una mirada muy inteligente y siempre habitadas por un punto de extrañamiento, esté este representado por un bebe o por un pequeño orangután.
Atrapado por el conjunto. Por este compendio de cine e instalación, de ensayo y novela, de crítica y de comedia, de complacencia y de rabia.
Y entonces me doy cuenta de que posiblemente lo que se me pide es que piense, que lo haga con todos los materiales que con generosidad pero también cierta violencia, se me están entregando. Que piense con la mente abierta, sin prejuicios y, sobre todo, sin pretender ser políticamente correcto porque la vida no lo es.
Hay muchos apuntes pero sobre todo, dos temas a tratar:
Por un lado el arte contemporáneo. Su posición en el mundo actual, sus obligaciones si estas existen, y también su definición, lo que verdaderamente puede considerarse como tal. No podemos olvidar que The Square nace de una instalación creada tres años antes por el propio Ostlund en compañía de otra artista. Dentro de este capítulo, queda también abierta la difusión sobre la libertad de expresión, y esto enlaza con el bloque siguiente.
Porque The Square habla también, sobre todo, de Europa. De este continente viejo y de su nivel de injusticia, de un lugar donde incluso se ha franquiciado la postura de los mendigos. Donde el altruismo es sólo una postura y donde nos atrevemos a crear obras de arte que reclaman la bondad. Es aquí, en esta violencia continua, donde debemos de plantearnos si lo importante es lo que se expresa y no lo que ocurre. Posiblemente ese sea el referente de una Europa hipócrita y extraña, que ha perdido totalmente el aroma de la ciudadanía.
Todo esto se estructura alrededor de un personaje central, el director artístico de un museo, que representa los vicios del hombre contemporáneo, como también su imposibilidad para alcanzar la felicidad. La mirada de sus hijas tampoco arroja una esperanza mayor.
The Square transcurre durante dos densas horas y media, pero lo hace con una agilidad absoluta, que hace que en ningún momento me pesen sus imágenes.
Como ya he dicho, salgo con la seguridad de que regresaré muchas veces.
Leo críticas que la acusan de no dejar respirar, de ser radicalmente artificial, de agresividad, de excesos intelectuales y pretenciosidad.
No veo nada de eso.
Sí la complicidad con el espectador que quiera.
No sé si es una obra maestra. No lo es en el sentido tradicional, es imperfecta pero tengo la sensación de que también es grande, importante.
Pensaba darme tiempo para pensar y me he lanzado.
Quizás....
Cuando sea mía.
......
Regreso. dije que regresaría. Sigo pensando en ella. En que posiblemente la crítica al arte contemporáneo sólo exista como metáfora de esa sociedad que necesita crear un simulacro de realidad suficientemente avalada, quizás escondida bajo la definición de arte y un modo de vida epidérmico y "comprometido" con algo tan imposible de negar como la cultura, para cubrir, como un velo, la realidad que subyace debajo de esas vidas tan atractivas, la verdad, el mundo en definitiva.

Público

TEATRO: LA DAMA DUENDE de Calderón de la Barca

Dirección.- Helena Pimenta.
Intérpretes.-
Marta Poveda. Rafa Castellón. Álvaro de Juan. Nuria Gallardo. David Boceta. Joaquín Notario. Paco Rojas. Cecilia Solaguren
Compañía Nacional de Teatro Clásico

Creo que la CNTC está renaciendo en manos de Helena Pimenta.
En un momento en que son, lamentablemente, muchos los teatros públicos que parecen flotar en un limbo indefinido, con el objetivo o la consecuencia de alejar al público, es fantástico encontrar a alguien que opta por lo contrario.
Pimenta piensa en el público, mucho, y el público, a adivinar por la reacción ante sus últimos espectáculos, lo percibe y lo agradece.
Lo que Pimenta está haciendo con nuestro Siglo de Oro, es acercarlo de una forma sólida, firme, profesional y lúcida. Sin necesidad de convertir estos clásicos en algo diferente. Bastante es ya lo que son.
Al igual que ocurría la temporada anterior con El perro del hortelano, creo que hay dos palabras que cuadran a la perfección para describir esta versión de La dama duende: elegancia y humor.
La única libertad que se permite la directora es trasladar la acción a la época romántica. No tiene más consecuencia que permitir una estética cuidada y seguramente más acorde con la esencia de la obra que aquella en la que se escribió. Una vez más, Pimenta cuenta con una cuidada producción en vestuario, decorados, iluminación y música, componiendo un precioso caramelo.
La versión la ha llevado a cabo Álvaro Tato, uno de los componentes de Ron Lala.  Posiblemente no termina de resolver bien la parte final algo precipitada ( no tengo tanto conocimiento del original como para saber lo que le corresponde a Calderón, pero sí recuerdo otras propuestas, una hace años de la misma compañía, bajo la dirección de José Luis Alonso, y creo que esa parte era más "limpia" ).
Lo que sin duda consigue, es potenciar el humor de una forma clara, epidérmica, componiendo una comedia muy cercana y que alcanzará a un público mucho más amplio.
En lo que se refiere a la interpretación, la CNTC comienza a tener ya sus fieles. Joaquín Notario y Nuria Gallardo han estado en muchos de sus montajes. David Boceta creo que surge de la Joven, y Marta Poveda, como ya hizo en El perro del hortelano, conquista con su expresividad y su voz de arena. Están todos muy muy bien, pero en esta ocasión quien me sorprende, supongo porque no recordaba haberlo visto nunca, es Álvaro de Juan, componiendo un criado capaz de teñir el modelo habitual de este tipo con la pátina de un Chaplin gamberro.
En definitiva, una propuesta muy agradable y muy aplaudida.
Es cierto que también existen otras posibilidades y estoy deseando ver en breve lo que propone Sanzol con La dama boba, pero considero que la CNTC debería asegurar todos los años al menos un espectáculo de este tipo, elegante, abierto, y transparente.
Para todos.

Público


viernes, 10 de noviembre de 2017

CINE: A GHOST STORY de David Lowery

USA 2017
Casey Affleck. Rooney Mara

Las encantadoras esquinas curvas de la pantalla pueden dar una pista, pero cuando el fantasma protagonista aparece por primera vez, cubierto con una sábana y con dos agujeros para los ojos, todo está claro: nos encontramos ante una película vintage, un cuento de fantasmas que podría haber imaginado un niño, posiblemente el niño que fue el director.
Para ser exactos, no es una historia de fantasmas sino la historia de un fantasma.
Ese joven enamorado que muere en un accidente y regresa a su último hogar que no tarda en convertir en una casa encantada.
Ese espectro que entra en una espiral donde el tiempo tiene la solidez que ha perdido para él el espacio. Ese ser  solitario cuya sábana se va cubriendo por la suciedad y el polvo y que también parece aterrarse ante el futuro estridente.
Sólo me sobra una etapa, la de los pioneros, aquella que me parece alarga una propuesta que en otro caso sería casi perfecta.
Hasta entonces, ni siquiera me molesta la lentitud exasperante ni el silencio, es una elección arriesgada, convertir a este fantasma en casi un personaje de Chejov, pero es perfectamente coherente para , más que hacernos comprender, transmitirnos su angustia, su aburrimiento, en una propuesta que llega a acercarse al existencialismo más radical, algo inimaginable en un ser que se compone bajo una sábana blanca.
A ghost story es atrevida, arriesgada, inteligente, ingenua y sabia a un tiempo.
Pero sobre todo es extrañamente hermosa y consigue desde su sencillez crear imágenes totalmente fascinantes en el recorrido del protagonista. Verlo caminar en las salas de reuniones ocupadas es tan fascinante como adivinar los pliegues de su vestimenta.
También lo es hacer una lectura, siempre particular, del devenir de esta historia.
Una propuesta que tiene mucho de obra pictórica, casi de instalación.
Hipnótica.
Y posiblemente una de las películas más inclasificables de este año.

Público

CINE: EN CUERPO Y ALMA de Ildikó Enyedi

Hungría 2017
Alexandra Bordely. Morcsanyi Geza. Ervin Nagy. Pal Macsat. Julia Nyako. Tamas Jordan. Gusztav Molnar. Istvan Kolos. Annamaria Fodor

Cuando el cine de los países de Europa del Este comenzó a acceder de forma generalizada a las pantallas de todo el mundo, principalmente a través de festivales, sorprendió muchas veces con la dureza de su crónica. Un cine realista que nos mostraba una sociedad que muchos creíamos superada, no exenta en muchos casos de sordidez.
Ha pasado el tiempo.
Ese realismo inicial ha dejado paso, sin perder su esencia, a nuevas formas, a búsquedas que se han materializado en productos tan solventes como, por ejemplo, Sieranevada, pero también, por otro lado, se ha actuado sobre el contenido.
Esos paisajes de noche larga y bosques eternos, han sido en muchas ocasiones, escenarios de cuentos y fantasías; son miles las leyendas que adornan su historia. Por eso no es extrañar que el sustrato del cuento se haya introducido en sus narraciones.
El año pasado, El Tesoro, sorprendió por su capacidad de escribir una fábula que, sin alejarse de lo cotidiano y sin la necesidad de incluir elementos fantásticos, dibujaba un cuento tan tradicional como reconocible, a pesar del extrañamiento del entorno.
En Cuerpo y Alma va más allá, porque aquí la fantasía es la base.
Lo más logrado es precisamente encajar esa fantasía en un escenario que en ningún momento abandona su condición hiperrealista, su dureza, representada por un matadero en el que asistimos al sacrificio de las reses sin ningún paliativo. Es ahí donde, con absoluta naturalidad, se coloca una fábula que, desde su inicio, nos remite a otro tipo de historias muy diferentes.
Hay un héroe tullido y hay una princesa ausente y afásica que arrastra una maldición. Pronto son conscientes de que sus sueños coinciden, de que viven juntos una dimensión diferentes donde recorren, en forma animal, bosques cargados de nieve.
Comienzan, sin buscar explicaciones, una relación tan extraña como hermosa y magnética.
A partir de ahí, y hasta llegar al final que cerrará el círculo, la cinta tiene que alejarse de la magia para hacerse patente, para poder avanzar. Podemos entonces echar de menos lo onírico pero el director ya nos ha hecho querer a sus personajes y, a cambio, nos proporciona humor y ternura. Sobre todo, en ningún momento pierde la coherencia en lo que nos cuenta, a pesar de la dificultad de transitar en un límite difuso entre dos atmósferas, precisamente, conseguir que ese límite sea difuso es, creo, uno de sus mayores logros.
La caligrafía, cuidada y puntillosa, consigue alcanzar la belleza cuidada, delicada, transmitiendo una obra con un carácter poético, posiblemente ajena a las modas y siempre hipnótica. Tengo la sensación de que el director la cuida como una pieza delicada, y así, con ese mimo y la seguridad de estar haciendo algo único, nos la entrega.
En Cuerpo y Alma es una película preciosa, que no engaña a la hora de mostrar el tiempo en el que se mueve pero que nos eleva invitándonos a pensar que la magia puede existir en cualquier lugar.
Soñemos.

Público       

martes, 7 de noviembre de 2017

NOVELA: LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA de Almudena Grandes

Tusquets
788 páginas
También disponible en ebook

Ambiciosa, titánica la tarea que ha asumido Almudena Grandes.
A imagen de su admirado Galdós, aquellos Episodios Nacionales ( de muchos ellos hemos hablado en este blog, epopeya literaria no suficientemente reconocida y valorada ), crea hace unos años su proyecto, Episodios de una Guerra Interminable.
Creo que ya comenté alguna vez que no me gusta el concepto, que cuando algo tan terrible como una guerra se termina, hay que celebrarlo asumiendo las heridas pero bendiciendo el hecho de que no haya más.
No comparto el guerracivilismo, a pesar de reconocer que, si los vencedores hubiesen sido más generosos, posiblemente menos sería la carga de rencor.
Pero en cualquier caso, hay que reconocerle varias cosas a Grandes:
Ya lo he dicho, la ambición del proyecto.
Su organizada estructura, anunciada ya desde el inicio.
Y por supuesto, lo más importante, su condición de novelista, su compromiso con la narración al nivel de los clásicos contadores de grandes historias,  como el ya citado Galdós, y muchos más de esta saga que posiblemente nació con Cervantes.
Las primeras novelas de su autora, recuerdo Malena, Mapa de la geografía humana o Los aires difíciles, tenían esa base narrativa y esa capacidad de crear tramas, pero se pegaban a la realidad. Con los Episodios, Grandes se ha convertido en una novelista histórica, incluso, dado su nivel de ventas, podría decirse que en una autora de best selles históricos. Sus obras están excelentemente documentadas y sólo en alguna ocasión, tengo la sensación de algún pequeño anacronismo.
Pero no nos confundamos: el objetivo en estos casos es ideológico.
Almudena Grandes desmenuza y destapa la Guerra Civil y sobre todo la postguerra, lo que ella convierte en una guerra que todavía no ha acabado.
Puede ser cuestionable, en cualquier caso está en su derecho. Lo que se le puede exigir es rigor, creo que lo hay ( aunque es sólo, siempre, la versión de una parte ), y literatura.
En este caso, el objetivo es la colaboración del régimen de Franco con los criminales de guerra nazis, unido a la trama Argentina.
Como hemos dicho, Grandes no se pone límites, es generosa con el lector y por ello inicia su historia mucho antes, durante los bombardeos de Madrid, y concluye en la España democrática, una vez que Videla ha obligado a los dos protagonistas a volver a reunirse. Además, llena estas vidas de pequeñas historias, de personajes paralelos a los que otorga siempre entidad, aunque eso pueda hacer que por momentos exista la sensación de que la línea argumental se detiene o se despista. Grandes no se da prisa. Por eso sus piezas superan las setecientas páginas y por eso también sumergirse en ellas supone entrar, acceder a uno de los mayores placeres que existen, el de la lectura, con un largo horizonte temporal que, en cualquier caso, no disuade a sus admiradores.
En general Los pacientes del Doctor García es muy entretenida, también tiene un valor importante como crónica, trufando la narración con informaciones reales, y, sobre todo, está muy bien escrita.
No coincido ideológicamente con su autora, ni en su decisión revisionista, ya lo he dicho antes. Pero no por ello dejo de admirar su calidad y su compromiso con los lectores.
Es una novelista, ya lo he dicho, en toda la densidad de la palabra.
Y estoy seguro de que , aunque algunos de sus contenidos me pesen, seguiré estos Episodios.
Es justo.

Público

sábado, 4 de noviembre de 2017

CINE: NO SE DECIR ADIOS de Lino Escalera

España 2017
Nathalie Poza. Juan Diego. Lola Dueñas

Tenía muchas ganas de ver esta película.
No pude hacerlo en cines donde duró diez minutos, a pesar de su paso con éxito por el Festival de Málaga.
Ahora Iberia la ha incluido en su programación del mes de noviembre. No creo que seamos muchos los que elijamos volar con esta deprimente historia, pero es otra oportunidad, de agradecer a quien se ocupa de programar el entretenimiento a bordo.
Es cine familiar, drama. Dos hermanas que viven alejadas y un padre con una enfermedad terminal a quien vemos decaer poco a poco. No esperen catarsis, no va por ahí. Tampoco grandes emociones. No  se decir adiós se limita a atrapar en el tiempo estos retazos de vida de unos personajes sin pasado ni futuro, con una realización meticulosa y prudente, en esencia simple en la que sólo sorprenden sus abruptos fundidos en negro. Es un cine de la verdad que no se disfraza de hiperrealismo.
Más que correcta, No se decir adiós no es una gran historia, sin embargo hay algo que la convierte en un cine a recomendar: su interpretación. Superlativa.
Nathalie Poza es una actriz a la que ya conocía de cine y teatro y siempre bien. Creo que tiene una de las mejores caligrafías vocales que conozco. Aquí hace suyo un personaje que podría fácilmente caer en el exceso. Pero en sus manos, esta mujer perdida y llena de amor y dolor, concentra en un sólo gesto o en una mirada toda la rabia y la desolación que cabe en un alma sin grandeza, en un ser humano vulgar que necesitaría ser grande. Está impresionante.
De  Juan Diego hay poco que contar, sólo que aquí no se parece a Juan Diego. Un actor a menudo brusco, llena de matices su proceso de extrañamiento, de lejanía con el mundo que le rodea. Magnífico.
Lola Dueñas tiene el personaje menos agradecido y consigue con muy poco, darle una entidad total, demostrar que no hay personajes secundarios sino actores grandes.
El resto del elenco, en papeles menores, parece contagiarse de esta maestría. Nadie desentona.
Supongo que podría escribir sobre que No se decir adiós habla de la familia como estructura imperfecta pero necesaria, de la fuerza de amar que será siempre lo que nos salve y nos haga trascender nuestra mediocridad, del paso del tiempo y su mochila de frustraciones.... en definitiva, de lo que podemos percibir sólo con mirar a nuestro alrededor.
He preferido hablar de ellos, de estos tres. Espero que se acuerden de ellos en los Goya de este año y que eso le de otra oportunidad a la cinta. Lo merecen, lo merece.

Público

CINE: LA GRAN ENFERMEDAD DEL AMOR de Michael Showalter

USA. 2017
Kunai Nanjani. Zoe Kazan. Holly Hunter. Ray Romano

No conozco otras comedias producidas por Apatow.
Tenía la sensación de que se trataba de un cine gamberro que tenía como mérito ( y en los tiempos que corren lo digo en positivo ) no admitir lo políticamente correcto, frente al hecho de buscar un humor muy epidérmico. De algún modo, hablamos de recuperar ese cine de caídas y tartazos que tanto nos divirtió.
De todos modos, este es un caso no encuadrable en esas líneas. No se muy bien si puede hablarse de evolución o, sencillamente, de ampliar el campo.
The big sick es una comedia romántica. Un joven de origen pakistaní que mezcla su vocación de monologuista cómico con un empleo como chofer para uber, conoce a una chica blanca. Pronto comienzan una relación lastrada por las diferencias sociales. Sorprende que en este caso, la parte más reacia a aceptar a la pareja es la que, en otras circunstancias conoceríamos como minoría. Pero lo racial es aquí sólo un apunte destinado a explorar otra vía cómica. Lo importante es que la chica entra en coma y él, como muestra de un amor que se hace grande frente a su apariencia ligera, permanecerá a su lado y no tardará en ganarse a sus padres.
No es Love Story. Repito que aquí la apariencia de ligereza es continua. Es, una comedia que se  reconoce como tal. Una comedia romántica que busca toda la ternura y el encanto del género. Lo transmite.
Además, derivado del oficio de comediante el protagonista, el guion está trufado de golpes de ingenio en sus diálogos, de réplicas inteligentes. De apuntes.
En definitiva, y supongo que esto es reconocible en el cine de este grupo, un producto para disfrute directo e inmediato sin que ello lo lleve a ser considerado un producto menor, sino muy de agradecer.  

Público

sábado, 28 de octubre de 2017

CINE: ¡LUMIERE! COMIENZA LA AVENTURA de Thierry Frémaux

Francia 2017
Documental
Creado y comentado por Thierry Fremaux

De los Hermanos Lumiere sólo conocía su reconocimiento como pioneros del cinematógrafo, y escasamente dos obras cuyos nombres apenas recordaba únicamente por su contenido: una salida de un grupo de obreros de una fábrica y la llegada de un tren a su estación.
En el prólogo de esta joya, llega la primera sorpresa, y es que el número de obras de estos hermanos estuvo cerca de las 1.500.
La propuesta de Fremaux es darnos a conocer este catálogo torrencial a través de 108 piezas comentadas por él y ordenadas de forma temática.
Los comentarios son precisos, cercanos, llenos de humor pero sobre todo, de cariño hacia la obra comentada y del amor al cine.
Pero lo que verdaderamente es impresionante es esa colección.
Salgo convencido de que los Lumiere no eran unos inventores sino unos creadores. Verdaderos directores de cine, patriarcas del cuerpo de calígrafos con cámara.
Y es que en este conjunto de piezas está todo¿.
Técnica, inventiva visual, manipulación de la  mirada, fondo, narración, observación, comedia, tensión, surrealismo, en definitiva, maravilla. Todo ello en estampas de no más de cincuenta segundos cada uno.
No sé si me atrapa más ese tren con tres niveles de narración, los primeros planos de los marineros del ballenero, los bailes de los soldados, el desayuno del bebe, el humo de los incendios, el coche de caballos que se incorpora a la salida de la fábrica.... ya he dicho que son más de cien, difícil aprehenderlas pero imposible no disfrutarlas.
El cine adquiere aquí el carácter de milagro que tal vez habíamos perdido.
Lo hace desde la crónica, un perfecto reflejo de la realidad, retrato de una época que desde un inicio costumbrista , van avanzando hasta ofrecernos la posibilidad de traspasar esas miradas que en ocasiones llegan al primer plano o de interpretar esas costumbres que nos muestran.
Y es que al final, lo que nos consiguen transmitir estos genios, y su mediador Thierry Fremaux, es que la magia está en lo cotidiano. Aprendamos a mirar.
Una gozada absoluta e inesperada.
Se la debo, una vez más, a los comentarios de Carlos Boyero.

Público

EXPOSICIÖN: LAS FORMAS DEL ALMA comisariada por Susana Blas

Instituto Cervantes- Madrid
Hasta el 27 de noviembre de 2017.
Incluye piezas de los siguientes artistas:
Chechu Álava. María Bueno. Soledad Córdoba. Antonio FAlvira. Santiago Lara. Mireya Martín. Vicky Méndiz. Paula Noya. Mapi Rivera. José Luis Serzo. SUSO33. Yolanda Tabanera. Marina Vargas. Juan Zamora.

Tras acompañar ayer al Agente K en su búsqueda del alma, hoy visto esta extraña, sugerente y evocadora exposición en el Instituto Cervantes. Está claro que tengo un fin de semana espiritual,
Difícil explicar lo que me aporta este conjunto plural de obras diferentes, este conjunto de búsquedas acompañando con textos breves en los que es fácil encontrarse, porque son palabras que intentan plasmar algo tan complejo o tan sencillo como el entendimiento del alma.
Si tuviese que definir mi pensamiento al abandonarla, más allá de la agradable sensación de atisbar otros mundos a través de códigos que no siempre entiendo, tendría que hablar de la reflexión, de sumarme a la duda de estos artistas, de compartir con ellos....
.... que el alma es una experiencia singular, particular
.... que es intangible pero se nos asoma en muchas ocasiones sin que nunca podamos atraparla
.... que nunca se presentará con definición suficiente para que tengamos referencias para describirla
.... que para percibirla hay que eliminar cualquier barrera, incluso el pensamiento, con lo que la búsqueda consciente y dirigida está condenada al fracaso.
Y sobre todo:
Que todos tenemos una.
Que es lo que nos hace eternos, únicos.
El Agente K la sorprendía en el tacto de la nieve en sus manos. Pero posiblemente lo que le sorprendía era apreciar ese tacto.
Seamos capaces de sentir el alma. Esta exposición nos anima a ello.

Público