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sábado, 13 de abril de 2013

OPERA INFANTIL: LA SERVA PADRONA de Pergolesi/ Compañía Etcetera

Compañía Etcétera
Dirección Escénica - Enrique Lanz
Dirección Musical - Jose Antonio Montaño
Cantantes - Eugenia Enguita. Pablo López
Titiriteros - Enrique Lanz. Carlos Montes. Oscar Ruiz. Yasnibel Victoria Martínez

He tenido la suerte de disfrutar prácticamente de todos los espectáculos con los que Etcétera ha pasado por Madrid  en los últimos diez años.
No niego que al principio pensaba en ella como una compañía más de teatro infantil, y en los títeres como una dinámica menor.
El tiempo, el Topic de Tolosa y profesionales como estos, me han sacado de mi error.
He tenido el placer de descubrir en las marionetas a unos actores absolutamente brillantes, capaces de sorprendernos y de complementar, o sustituir a los de carne y hueso. Y he comprendido que a su alrededor puede vivir la poesía y la magia,  gracias a la profesionalidad, el amor a lo que se hace y el compromiso con el público; esto último me lo han enseñado, entre otros, la compañía que capitanea Enrique Lanz.
No es extraño: leo en el libro , precioso libro, que han editado con motivo de la exposición que les sirve para celebrar su treinta aniversario, que su origen se remonta a una tradición familiar, que no están lejos Falla y Lorca. Tal vez  algún día en nuestro país existan también titiriteros reconocidos popularmente, entonces habremos mejorado, sin duda.
Pero creo que esta vez la introducción se ha alargado más de lo necesario, seguramente por mi admiración por esta compañía que hoy se ha visto revalidada por esta Serva Padrona.
Una vez más, el punto de partida no es fácil: ha habido piezas sobre la música de Debussy , Manuel de Falla, y ahora se atreven con una ópera bufa de un músico no demasiado popular.
Lo convierten en una ópera de cámara.
Frente a espectáculos más estéticamente ambiciosos como la fantástica Soñando el carnaval de los animales, en este caso se ha decidido por un formato reducido, con un pequeño grupo de músicos y un director pianista.
Por lo que se refiere a la parte interpretativa, se integra con la música a la perfección, optando por una dinámica de duplicación ya que cada cantante ( tenor, soprano )  tiene su reflejo en una preciosa marioneta de madera; entre cada pareja, se da una fusión perfecta, pero fresca, divertida , ágil, sin trasladar la sensación de rigidez sino, al contrario, como si cada nueva representación fuese fruto de la improvisación.
A ello ayuda sin duda los pequeños e inteligentes gags, de un humor simple, visual.
El resultado es fantástico, una pequeña joya, un juguete cómico con el que se puede apreciar la belleza de la música , algo fundamental ya que se trata de una ópera, pero sobre todo nos regalan un cuadro en movimiento de una gran elegancia. Sensibilidad y delicadeza.
Quiero aclarar, para no dar lugar a equívocos, que no se simplifica el producto con la disculpa de acceder a un público infantil; al igual que en el resto de sus propuestas, se es coherente con el material elegido y , simplemente, se ponen en marcha los mecanismos para ofrecer a ese tipo de espectadores ( tan exigentes, por otra parte ) otra forma más amigable de disfrutar de una partitura maravillosa.
Y el resultado está a la altura del riesgo.
Uno más.
Que gozada.
Repito lo dicho antes, habrá un día , esperemos, en que entre los hombres más importantes de nuestro país, exista un titiritero, cuando eso ocurra, pocos podrán arrebatarle el puesto a Enrique Lanz; entonces tendré el orgullo de haber sido uno de sus admiradores más fervientes y de sus notarios más constantes.

Público
Postdata: Me ha encantado conocerte ¡ por fin !

3 comentarios:

Etcétera dijo...

Muchas gracias una vez más Santiago por tus hermosas palabras y por tu interés hacia nuestro trabajo. Nos alegramos también de conocerte! Ahora te esperamos en Granada. ¡Hasta la próxima!

público dijo...

Gracias a vosotros
Me esta encantando el libro
Un abrazo

Etcétera dijo...

Pues disfrútalo... EL libor ha sido muucho trabajo también. En él va un poco de nuestra historia, y de la obra titiritera de Hermenegildo Lanz.
¡Hasta pronto!