Páginas vistas en total

domingo, 22 de octubre de 2017

CINE: HANDIA de Aitor Arregui y Jon Garaño

España 2017
Joseba Usabiaga. Eneko Sagardoy. Ramón Agirre. Iñigo Aramburu. Alia Kruse. Iñigo Azpitiarte

Hace varios años, me sorprendió la perfección narrativa y el sustrato poético de la ópera prima de dos directores vascos, Loreak.
A pesar de estar rodada en euskera, apoyada económicamente por el Gobierno Vasco y desarrollarse claramente bajo el cielo húmedo de esa tan querida y conflictiva región, no había en ella ninguna referencia política, ninguna alusión tendenciosa, nada que la apartase de ser una historia de vocación universal.
Vuelven de nuevo el mismo equipo.
Pero esta vez se enfrentan a una narración histórica.
De nuevo está absolutamente ligada a esa tierra, la historia real del gigante de Altzo, un muchacho que nunca dejó de crecer y que terminó convirtiéndose en una atracción de feria que recorrió media Europa.
Y de nuevo la afrontan con esa vocación universal, sin ningún mensaje autóctono, más allá del costumbrismo que enmarca toda la narración.
Lo primero que quiero señalar es lo excelente de la producción. Hace ya tiempo que el cine español que recreaba tiempos pasados, dejó de parecer de cartón piedra, es cierto, pero en Handía no sólo la dirección artística y el vestuario son exquisitos, sino que el uso que hacen de ellos, la caligrafía, es singular.  Contribuye a ello una mirada extrañada, compuesta en un montaje atrevido y eficaz y, sobre todo, en una fotografía magnífica. Gracias a todo ello, Handía es una película muy hermosa estéticamente. Cuidada con mimo hasta su último detalle, donde cada escena es casi una pintura.
Pero la elección de la mirada no es sólo estética, sino cuestión de clima.
Tras las primeras explicaciones, la introducción temporal,  el protagonista se enfrenta a una tumba vacía, una imagen  que regresará al final, dando un carácter circular a la narración. En cualquier caso ese cuadro, bajo un cielo plomizo y con fondo de cementerio rural, tiene mucho  de evocador, de referencia literaria, y es que, no en vano, la película está estructurada en capítulos, como si se tratase de una novela.
Más que una novela, Handía es un cuento.
No tanto por su longitud, una epopeya que recorre décadas y países, sino por su tono y sus personajes, y sobre todo, la pureza de los sentimientos que invoca. Es a fin de cuentas una historia real alrededor de un monstruo tierno, aquel que sólo tangencialmente se aprovecha de sus condiciones, el que quiere ser normal. Un hombre elefante, un frankenstein, un alma herida, un niño al que le crece todo menos la maldad y el conocimiento.
Es difícil no quedarse con las ganas de abrazarle, protegerlo, ofrecerle el refugio que seguramente sólo recibió en su hermano.
Son ellos dos, su relación y su lucha por sobrevivir el puntal de la historia que podía haber elegido muchos otros, seguramente más crueles y efectistas, pero optar por la relación fraternal quiere decir mucho sobre el tono deshonestidad y de limpieza, de humanidad en definitiva, que los directores quieren utilizar.
El aliento visual del que antes hablaba, le otorga a toda la cinta un aire de leyenda antigua con algo de gótico, un tono que produce cierto nivel de distancia pero que le sienta a la perfección a esta historia.
Handia es un cuento triste.
Un poema visual sobre la diferencia y el miedo.
Una historia de amistad.
Y, con todo ello, es una excelente película de un gran nivel.
Cine vasco. Cine español. Cine.
Revisando el comentario que en su día escribí sobre Loreak, me encontraba con que alaba su ambición frente al minimalismo reinante en cierto tipo de cine. Pues bien, esa ambición sigue creciendo. El resultado, ya lo he dicho, está a la altura, y sólo nos queda esperar que esta pareja de directores siga ofreciéndonos grandes cosas, y por supuesto, recordándonos que el cine, como cualquier otra forma de arte, es un regalo universal sin tener que renunciar por ello a ser local.

Público

sábado, 21 de octubre de 2017

NOVELA: PERROS QUE DUERMEN de Juan Madrid

Alianza Editorial
468 páginas
También disponible en ebook.

Juan Madrid lo he leído de forma irregular.
Creo que es un buen escritor de novela negra que en algunos casos intenta trascender el género, en el ámbito de lo social y la crónica.
Recuerdo algunas de sus páginas con la suciedad propia de muchos clásicos urbanos de esa literatura que habla de las profundidades del ser humano.
Perros que duermen se presenta como su novela más ambiciosa.
Su vocación negra se introduce nada menos que en nuestra Guerra Civil. Creo que, por primera vez, puede decirse que se sumerge en el género histórico.
Comienza la narración con un encuentro imprevisto, presente y pasado se cruzan en una necesidad de saber, de comprender la importancia y el motivo de un extraño legado.
A partir de ahí, nace una historia en tres tiempos, una de ellas bélica, otra romántica y por último, la definitiva, alrededor de la investigación de un horrible crimen.
Pues bien, cuanto antes lo diga antes me lo quito de encima:
Perros que duermen no me gusta nada o me gusta muy muy poco.
Por un lado, veo un desequilibrio grande entre las partes que lo componen. Parece que existe cierto interés en asistir a ciertas descripciones de ambiente aunque estas nos alejen de la línea principal.
La colección larga de personajes no acabase tener entidad, ninguno de ellos, ni positivos ni antagonistas, llega a alcanzar el nivel icónico, la personalidad que es necesaria para sostener las tramas que propone. Otros aparecen y se volatilizan sin llegar a ocupar un espacio. Los más, son claramente guiados por la pluma del autor y no por la coherencia.
No apasiona algo que deberá apasionar. Personalmente pierdo el interés. No me llega a enganchar ninguna de las subtramas, y cuando alguna lo hace, queda rápidamente sepultada por la siguiente.
Pero hay algo peor. Algo que a mi entender descalifica toda la propuesta: hay, ya lo he dicho, un crimen repugnante. Y hay una clara insinuación. Tan repugnante como el propio crimen por improbable.
Finalmente nos damos cuenta.
El problema de Perros que duermen es que no es una novela sino un ajuste de cuentas.
Poca literatura y mucha amargura.
Falta reposo, reflexión.
No seré yo quien niegue que en un guerra tan terrible como la que vivió nuestro país es difícil que los vencidos fuesen tratados con generosidad, no lo fueron, y muy difícil pensar en los años que siguieron.
Puede que sea imposible cerrar la herida para siempre.
Pero estoy seguro de que hay otras maneras de reivindicar el dolor de los antepasados.

Público

sábado, 14 de octubre de 2017

CINE: LA SUERTE DE LOS LOGAN de Steven Soderbergh

USA 2017
Channing Tatum. Adam Driver. Farrah Mackenzie. Riley Keough. Daniel Craig. Katie Holmes. Charles Hatford. Seth MacFarlane. Jack Quaid. Brian Gleeson. Katherine Waterston. Dwight Yoakum. Sebastian Stan. Robert Fortner. Hillary Swank. David Dennam.

La aparición de Soderbergh como director fue estelar. Nada menos que la Palma de Oro en Cannes.
Había sorprendido con uns película ligera y agradable, a mi entender sobrevalorada, que reunía todos los códigos del cine independiente americano que causaba entonces furor, pero con una estética más limpia y cierto descaro temático. Era Sexo, Mentiras y Cintas de Video.
A partir de ahí, su carrera fue lo contrario de lo que se podría esperar.
No abandono la capacidad de trabajar en proyectos tan extraños y marginales como Bubble, pero los combina con otros totalmente vinculados al star system de Hollywood y a su modelo de producción más comercial como la saga de Ocean's Eleven, Erin Brokovicz que sirvió un oscar a una actriz tan estrella como Julia Roberts, o Contagio, que recordaba a las cintas de catástrofes más tradicionales.
No quiero con esto dar la impresión de una valoración negativa.
Soderbergh hacía todo esto y lo hacía bien. Se había conformado como un creador camaleónico que, en ocasiones podía incluso recordar a otros aunque siempre con su toque singular. Un creador que, por otro lado, de vez en cuando anuncia una retirada que, por suerte, finalmente no se produce.
Ahora nos llega una nueva obra.
Tiene las características más reconocidas de su autor: ligereza, humor, caligrafía clara, elegancia.
Pero además, tiene también mucho de película personal, de declaración de principios:
La base puede ser tradicional. Una familia de perdedores en la America suburbial, planea el atraco perfecto. Para ello tiene que buscar la ayuda de otros delincuentes de poca monta. El conjunto no ofrece muchas esperanzas de éxito.
Está el dibujo de un país que tiene partes traseras que no siempre se ven. El sueño americano convertido ni siquiera en pesadilla sino en mal sueño para quienes tuvieron en algún momento la posibilidad del triunfo. La tierra sin horizontes donde todo huele a caduco, a feo.
Está el atraco, en los límites de la credibilidad que siempre tienen estas aventuras, aquellas en las que el guión va por delante sin hacernos sentir inútiles, porque a fin de cuentas es una de esas películas por y con su público.
Bien.
Pero el tono es singular.
Desde el principio está claro que estamos más cerca de los Cohen que de Sidney Lumet. Es difícil moverse en ese nivel tan cercano al absurdo y con un movimiento casi de cómic sin por ello distanciarse de la realidad que lo hace creíble.
Además, la historia va parándose a veces en el borde del camino o asomándose a otros senderos.
En general todo es diferente, con una mixtura entre lo sucio y lo chirriante, entre lo ridículo y lo inteligente.
Y sobre todo, estas casi dos horas son un entretenimiento muy muy divertido. Y mucho cine.
Cine en cada minuto, cine como entretenimiento, como espectáculo, como contador de historias con la libertad de moverlas a su gusto.
Para sacar adelante una propuesta como esta, es necesario que el director no este solo, que forme su troupe, algo que los Cohen han hecho muy bien. Soderbergh consigue aquí lo mismo, con un grupo de actores
Estoy convencido de que todos se lo pasaron tan bien como nos lo hacen pasar a nosotros.
No en vano,  el director les regala a todos un final de Feelgood Movie.
Lo compartimos.

Público

NOVELA: TRILOGÍA NEGRA DE PEKÍN de Diane Wei Liang

Incluye:
El Ojo de Jade
Mariposas para los Muertos
La Casa del Espíritu Dorado
Siruela Policiaca
688 páginas
También disponible en ebook.

No había oído hablar de esta autora china hasta la publicación conjunta de esta trilogía, aunque las novelas que la componen ya había sido editadas de forma independiente.
No conozco las razones de recogerlas en un sólo volumen ni si se ha repetido en otros países o es idea de Siruela.
En cualquier caso, me parece un acierto absoluto que sin duda da otra dimensión a cada pieza como parte de un conjunto.
Es muy interesante asistir a la evolución que, tanto en continente como en contenido, nos ofrece la lectura continuada del trío.
El Ojo de Jade, la primera, es una pieza corta. Apenas nos sirve para conocer a la protagonista, Wei Wing, antigua funcionaria que acaba de embarcarse en montar una agencia de detectives, así como situarla en su entorno familiar. La trama permite una pincelada breve de Pekín, una ciudad dura y compleja, así como de una sociedad lastrada por secretos del pasado.
La segunda, Mariposas para los Muertos, va mucho más allá.
Desde una estructura paralela, mucho más generosa con los personajes secundarios, se desarrolla una trama más completa también, desde el punto de vista histórico, mucho más crítica con algunos de los sucesos sobre los que se cimenta el país, en especial la matanza de Tianamén. La duda entre aquellos que decidieron no luchar frente a quienes dejaron su vida en el asfalto de aquella plaza es el pilar moral en el que se construye una obra que se atreve a cuestionar lo acomodaticio del pueblo chino actual.
Pero es la tercera, La Casa del Espíritu Dorado, la que va a sorprendernos de verdad.
Por un lado, nos encontramos ante una propuesta densa, más del doble en volumen de la primera y casi un tercio más larga que la segunda. Esta ambición, se corresponde con una trama compleja, en diferentes direcciones, y donde los acontecimientos personales se integran en el thriller. Es, de las tres, la que más se parece al modo clásico del género que hoy abarrota las librerías, salvando la diferencia de su exotismo.
Pero lo que es verdaderamente sorprendente es la visión crítica y despiadada de la estructura que sustenta la sociedad china contemporánea, de su capitalismo enamorado de los signos externos de lujo, de la corrupción endémica, de la imposición frente a la justicia.
Siempre he dicho que el género negro es en realidad un espejo de la realidad social. En este caso más valientemente que nunca.
Como decía al principio, creo que este volumen conforma un todo muy positivo. Me interesan menos las tramas ( la segunda es la que considero más perfecta desde ese punto de vista ) que la crónica, donde hay que destacar la ausencia de utilización turística del exotismo.
No creo que como referencia del género sea una obra maestra, pero sí conforma una literatura necesaria y, por supuesto, muy bien escrita y trabajada.
Repito, la mejor definición es la de una lectura muy interesante que actúa como actúa la mayoría de las veces la cultura: abriéndonos las puertas del mundo.

Público

jueves, 12 de octubre de 2017

SERIE : WOLF HALL de Peter Komisky/ Hilary Mantel

UK . 2017-
BBC
Mark Rylance. Damian Lewis. Claire Foy. Jonathan Pryce. Bryan Dick. Alex Heaney. Michael Jams Swan. David Bradley. Richard Dillane. Xavier Laurent. Jonathan Aris. Richard Banks. Joanna Whalley Kilmer
Duración- 6 capítulos de 60’ c.u.

Hilary Mantel nos tiene esperando a la tercera parte de su trilogía sobre Thomas Cromwell. Las dos primeras novelas, Wolf Hall y Una reina sin cabeza, fueron ambas merecedoras del Booker Prize. Son sin duda una muestra excelente de literatura histórica rigurosa y no podían tardar en pasar a imágenes, bien como película bien como serie de televisión.
Lo importante, una vez confirmado el proyecto de la BBC era como serían sus creadores capaces de afrontar la traslación de esa prosa densa, abigarrada, y esa estructura narrativa profunda y compleja.
Un vez más, la forma de conseguirlo ha sido separarse del original para conseguir lo mejor del mismo.
Wolf Hall la serie no intenta contar todos los pormenores que están presentes en las dos novelas. Habría sido una tarea imposible, no sólo por la cantidad de acontecimientos sino también por sus matices. A cambio, el aparente desorden del referente literario, se estructura alrededor de seis tramas, cada una protagonizando un capítulo, que, enlazadas entre ellas, hacen avanzar la narración global. Para encuadrar cada bloque, todos los capítulos se inician con un texto introductorio breve que sitúa a la perfección el entorno y los intereses que confluyen en el mismo.
Pero lo más importante es un guion perfecto y capaz de captar lo esencial para que no se pierda nada de la riqueza que podía contener el libro. Siempre que estemos atentos, es infinito aquello que nos ofrece este producto.
Lo que se respeta por encima de todo es el contenido. Lo que hace especialmente interesantes las novelas de Mantel, no es tanto el trasfondo histórico ya muchas veces revisitado por la ficción, sino su forma de abordarlo, desde un doble análisis: el íntimo y el social.
El íntimo se presenta con un análisis minucioso de los principales personajes, en especial de alguien tan titánico como Cromwell, un hombre de origen humilde y castigado por la vida hasta que logra auparse como uno de los más poderosos de la Inglaterra de su época inteligente, esquivo y en apariencia poco escrupuloso, aunque con un fondo ideológico muy comprometido en lo que se refiere a las reformas de la iglesia.
Ante ese fascinante ser , que es sin duda el motor del interés de la escritora, se presentan también retratos de personajes tan popularizados como Enrique VIII y Ana Bolena, ausentes de cualquier mitificación, recordándonos que la soberbia, la ambición, la codicia o la lujuria, sin otras justificaciones, son motores que en muchas ocasiones han movido el mundo. El abrazo final del monarca a quien ha cumplido sus deseos, es muy elocuente.
Pero con respecto a Cromwell, y para enlazar con la otra visión, es importante recordar que, como nos muestra de forma constante esta narración, nunca consiguió alcanzar el status de noble, a pesar del poder antes citado y de ser posiblemente la persona de la corte que se encontraba más cerca del Rey. Esto nos sitúa en el análisis de una sociedad de clases rígida, estructurada alrededor del nacimiento y tan férrea como las castas hindús. Una pirámide que sin duda generó también una sociedad injusta y rencorosa.
Por lo que se refiere a la producción, a la adecuación británica habitual en estos productos, hay que añadirle una sobriedad casi realista. El director entiende el peso de los personajes y de sus motivaciones y es a ellos a quienes observa de cerca. Por eso es tan importante conseguir una interpretación como la del shakespiriano Rylance, capaz de poner todo en una mirada. Sorprende también, por no haberlo pensado antes, el parecido de Lewis con la imagen icónica de Enrique VIII. Foy es de nuevo reina y de nuevo está perfecta. Veteranos como Pryce sólo podían sumar al conjunto.
Sé que también se ha convertido Wolf Hall en obra de teatro, algo que me parece todavía más difícil. Me encantaría poder verla.
Mientras alguien se decide por proyectarla o traerla a España o tengo la oportunidad de volver a Londres, me contentaré con haber disfrutado de esta excelente serie de televisión, capaz de demostrar los buenos productos que se pueden hacer de buenas novelas, sin que las dos fuentes entren en colisión.
Y por supuesto, a esperar la tercera parte de la trilogía de Mantel, algo que espero, no se haga esperar demasiado.

Público

CINE: CHURCHILL de Jonathan Teplitzky

UK. 2017
Brian Cox. Miranda Richardson. John Slattery. Jaes Puferoy. Julian Wadham

El título de esta película puede llevar a cierta confusión. Y es que Churchill no pretende ser una biografía del político inglés, sino una estampa de un hecho temporal concreto: la actuación del Primer Ministro ante el desembarco de Normandía previsto por los aliados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial.
La cinta se estructura en varios días en los que vemos el desarrollo de los acontecimientos y, sobre todo, asistimos a ellos desde la perspectiva de un anciano incapaz de olvidar tragedias del pasado, en especial, la batalla de Galipolli que terminó en tragedia para tantos soldados británicos.
En este sentido, la primera escena, la más onírica en una caligrafía visual peculiar, es muy contundente. El viaje vamos a realizarlo, desde el interior del personaje, y así conoceremos su tozudez, su capacidad estratégica, su socarronería y su inteligencia, también su soberbia y su humanidad. Así como sus difíciles relaciones, en especial con su mujer pero también con quienes nunca habían dejado de admirarle y con quienes creían que su tiempo a había pasado. Importante punto a tener en cuenta, el paso del tiempo como huracán que puede relegar a los héroes al recuerdo.
Estéticamente la propuesta es muy bella al tiempo que muy gráfica, mostrando en varias ocasiones la pequeñez del ser humano ante la Historia. La fotografía cuidada y la dirección artística al nivel de este tipo de películas.
Churchill puede ser pequeña, pero es más que correcta. Tiene sensibilidad y se muestra como una hermosa recreación de como acontecimientos que cambiaron el curso del planeta se mueven en una esfera personal.


Público 

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2017

Después del affaire Bob Dylan del año anterior, todo el mundo esperaba un valor seguro como Nobel de Literatura 2017. De todos modos la Academia Sueca es poco dada a demostrar arrepentimiento plegándose al sentir popular. Sin ser rompedor, necesitaban un candidato que siguiese generando cierta sorpresa. No era por lo tanto el año Murakami ( gracias al cielo), ni Auster ( una pena ), ni Marías. Entre las sorpresas, ya he dicho muchas veces que a mi me habría encantado Anne Tyler.
En cualquier caso. Sorpresa. Ishiguro. Un viejo conocido que, que yo sepa, nunca había estado en ninguna lista, ni ahora ni en ejercicios anteriores.
¿Y?.
Pues la verdad, siento que mi percepción no es justa. Encajo a este autor de origen japonés, y cuya obra conozco casi en su totalidad, como parte del grupo de escritores británicos de la cartera de Anagrama. Y entre ellos, creo que Ian MacEwan por ejemplo me parece con una obra más completa.
Sin embargo, no conozco una novela de su autor que no me guste, nunca me ha decepcionado la elegancia y la serenidad de su prosa, y hay que reconocerle una capacidad de búsqueda que le ha llevado , desde las chejovianas Pálida luz de las colinas o Un artista en el mundo flotante, al surrealismo absurdo de Los inconsolables, pasando por la íntima perfección y análisis social de Los restos del día. En su asomo a la ciencia ficción está su, para mi, obra más lograda, Nunca me abandones. Su última aportación, El gigante dormido, utiliza de nuevo un género británico, en este caso la novela de leyenda medieval, para una triste crónica sobre el paso del tiempo, la memoria y el olvido.Por que Ishiguro es un inmigrante respetuoso y agradecido, el más británico de los no británicos.
Tengo que aceptar que, para muchos, este premio pueda tener el nivel de descubrimiento que para mi tuvo Alice Munro, Herta Muller, Pactrick Modiano…. Y en m caso, agradecer que alguien que me ha regalado tan buenos momentos, tan imaginativos y tan elegante, reciba su recompensa.
Enhorabuena pues.

Público.

miércoles, 11 de octubre de 2017

CINE: MORIR de Fernando Franco

España 2017
Marian Álvarez. Andrés Gertrudix

Debe de ser muy difícil narrar lo cotidiano con una mirada absolutamente sincera y capaz de no intervenir.
Que complejo que parezca sencillo huir totalmente de las tentaciones del melodrama. Que arriesgado lanzarse a atrapar la verdad.
Fernando Franco sorprendió hace pocos años con La Herida.
Ahora avanza por la misma senda. Con material aun más extremo. Y no ya con la misma coherencia, sino asumiendo una posición más radical.
Está claro que esa búsqueda de Fernando Franco es casi una vocación, la de contar historias destilándolas, eliminando todo lo superfluo. Encontrar la esencia y regalárnosla, si somos lo suficientemente inquietos para alcanzarla.
Luis y Marta son una pareja joven, con un enamoramiento cómplice. No pasan muchos minutos de película hasta que aparece la enfermedad, un proceso que pronto se convertirá en una condena a muerte. La decisión de él de no compartir su estado con nadie más, encierra a la pareja en su propia odisea íntima, una odisea en un presente absoluto, pegado al transcurso del tiempo.
No tienen pasado, tampoco nadie que gire a su alrededor más que muy tangencialmente, y el futuro es algo obviamente incierto.
Podemos quedarnos en la superficie. Si lo hacemos con la mente abierta, podemos dejarnos llevar por la extraña agilidad con la que el director consigue que fluya este final de romance.
Podemos intentar ahondar más.
Cuando es la esencia lo que se queda, podemos elevar a los personajes y otorgarles una dimensión casi mítica, la de una humanidad llevada al límite que nos muestra una capacidad de amar que se torna en entrega y condena, un descenso al abandono de la mano del miedo, la infinidad de esquinas que tiene cualquier relación y que aquí están al límite.
Es un doloroso viaje interior, una aventura íntima sin concesiones. El atrevimiento de ponernos ante nuestros ojos la posibilidad de un espejo que todos querríamos evitar.
La cinta pivota de forma absoluta sobre los dos personajes. Y consecuentemente de sus dos actores principales.
Andrés Gertrudix, a quien conocía poco, está perfecto y recorre el camino del dolor ante nuestros ojos.
Marian Alvarez ya le regaló a Franco en La Herida una interpretación que vale por si sola una película. Aquí lo hace de nuevo. Su interpretación es difícil calificarla como tal porque es difícil creer que no se corresponde con la realidad, tal es la cantidad de matices con los consigue transmitirnos toda la entidad de Marta, cargada de dudas, de voluntad, de errores y de aciertos.
He leído que la taquilla no está respondiendo. Espero que si lo hagan la crítica y los premios y que eso sirva para alargar sus posibilidades. Sin duda puede parecer un cine difícil, sin duda no es agradable contemplar la decadencia. Pero también es cierto que yo no miré el reloj en ningún momento.
Morir es muy buen cine. Amargo, sin concesiones.
Merece la pena sufrir un poco. De verdad.

Público

sábado, 30 de septiembre de 2017

NOVELA: TIERRA DE CAMPOS de David Trueba

Anagrama
408 páginas
También disponible en ebook.

En El Monarca de las Sombras, Javier Cercas utiliza para varios  episodios, seguramente reales, a David Trueba. Al margen de su involucración en esa ficción documental, el autor dedica también como contrapartida, algunas páginas al hablar de este a quien considera un buen amigo. La descripción es la de una persona que es ejemplo del buen rollo.
Esto es algo que yo deducía a través de su obra y de sus pocas apariciones públicas ( en especial en la gala de los Goya donde sorprendentemente venció con Vivir es fácil con los ojos cerrados ).
Su imagen es para mi la del tierno perdedor, la del compañero que nunca se lleva a la más guapa pero sí a los mejores amigos, la del intelectual triste y cotidiano con un gran corazón, la de la persona que es capaz de reírse de si misma y no de reírse de los demás.
Es divertido, inteligente, melancólico, lírico, generoso. En resumen, un buen tío.
Alguien sin duda muy de barrio, muy ligado a la calle y al entorno urbano. Sin embargo, con referencias literarias de quien ha leído mucho desde su infancia y es capaz de integrar sus influencias en la obra no como copia sino como homenaje.
Tierra de Campos comienza con un personaje que será protagonista absoluto, un músico en su segunda fase del éxito. Su padre acaba de morir y ha decidido enterrarlo en su pueblo. Para ello emprende un viaje que terminará en un cómico homenaje rural. Pero durante estas jornadas habrá también otro viaje, el suyo al pasado, lo que le llevará a rememorar su azarosa vida y compartirla con nosotros.
Así, conocemos un largo itinerario que comienza en un colegio de curas, a lomos de una guitarra y con un excéntrico acompañante, una especie de Puck de asfalto, y derrapa por carreteras que recorren toda la geografía española para llegar nada menos que a Japón.
En esta larga rememoración hay mucho material para una crónica física y espiritual del desarrollo de nuestro país en los últimos años. Con una sobriedad y una capacidad de análisis que permite el reconocimiento inmediato.
En la parte espiritual, el autor tiene un bisturí que disecciona para compartir con nosotros  una visión muy lúcida que tiñe con una sonrisa siempre.
Trueba acierta en ese sentido.
Como también acierta en ese lenguaje algo pastoso, denso en significados y metáforas que basculan siempre entre el humor y la poesía. Un lenguaje muy cercano pero admirable.
En lo único que encuentro cierta pesadez es en la falta de foco. El libro es una especie de autobiografía que, en demasiadas ocasiones, peca de didáctica, de confundir acción y contenido y darle cierta lentitud y reiteración. Parece como si la historia pudiese detenerse en cualquier momento sin que se perjudique el conjunto; de hecho su final no es lo más logrado del libro.
Por último, citar que, si antes hablaba de las referencias clásicas, en Trueba, como en todos los narradores que se esfuerzan en contar historias, veo ecos de Dickens, incluso temáticos, adornando la epopeya con misterios secretos, viajes exóticos e incluso una muerte susceptible de ser investigada.
Empecé este comentario hablando del buen rollo que parece generar David Trueba.
No sé si gustan todos sus libros, pero tengo la seguridad de que gustan que gusten. Cada vez que tengo un libro suyo entre las manos, me encantaría que fuese una obra maestra.
Eso tiene importancia a la hora de la crítica donde todos han sido muy condescendientes.
Me pasa lo mismo.
Como he dicho, Tierra de Campos me parece una obra con muchos valores, pero está lejos de ser una gran obra.
Probablemente sea la obra más personal de su autor hasta que no es difícil identificar con Daniel Mosca, el protagonista. No es fácil trabajar con material personal. es demasiado cercano. Pero además, se quieren contar demasiadas cosas.
Pecados que no lastran lo positivo pero que tampoco consiguen tapar totalmente sus defectos.
En cualquier caso, su autor ha conseguido, con su actitud y la posición que toma como narrador, que queramos amarlo.
Eso también es un valor a reconocer.

Público

viernes, 29 de septiembre de 2017

CINE: MADRE¡ de Darren Aronofsky

USA. 2017.
Jennifer Lawerence. Javier Bardem. Ed Harris. Michelle Pfeiffer. Brian Gleeson. Domhall Gleeson

Había leído mucho sobre esta película. Criticas que la adoraban y otras que llegaban a la agresividad. Interpretaciones diversas. Intentos de ajustarla a algo conocido...
Pero no estaba preparado para esto.
Empiezo diciendo que, si bien Madre¡ no me ha gustado nada, no me posición entre quienes la odian. Esto supondría otorgarle cierta categoría de cine maldito o de riesgo fracasado que no merece. A mi entender es sólo y simplemente un delirio bastante tonto de alguien a quien se le han desbocado los límites de la soberbia y las ganas de pasar a la historia.
Y puede pasar a la historia, como una de las propuestas más ridículas de la década.
Todo comienza en una casa solitaria con un matrimonio que obviamente no pasa por su mejor momento. Es en esta parte de la cinta donde se consiguen los mejores momentos y se conciben esperanzas que luego quedarán frustradas. Es verdad que ya sorprendes apuntes que se pasan la coherencia por el arco de triunfo, como que nuestra joven protagonista no se sorprenda demasiado porque una casa sangre, le envíe mensajes o por descubrir un extraño objeto en el inodoro y nuevas habitaciones escondidas. O que no se sorprenda lo suficiente como para contárselo a su marido. Vale, digamos que lo asumimos como las rarezas de un director estrafalario y que esperamos entenderlo en algún momento.
Es en esa etapa también donde comienzan a aparecer personajes extraños, y aquí contamos con la perfección de Ed Harris y con una  Michelle Pfeiffer que nos recuerda, excelente, porque la echamos tanto de menos.
Hasta aquí tenemos un inquietante thriller psicológico que mantiene un buen nivel de tensión.
Pero aparecen los hijos ( nota: para alguna de las críticas que interpretaban esta obra nada menos que como una versión libre de la Biblia, esta pareja de jóvenes enfadados, se identifica con Cain y Abel.... me guardo mi opinión ).
A partir de aquí, el director parece haberse metido en un baño de LSD, y no digo yo que bajo el efecto de sustancias psicotrópicas Madre¡ no pueda ser un viaje inolvidable, pero en estado normal, sólo consigue una mezcla de hilaridad y cabreo ante tamaño desatino.
Sin hacer demasiada memoria, voy a enumerar todas aquellas cosas y referencias que, de modo desordenado aparecen desde entonces:
La Semilla del Diablo, El Resplandor, restos de apocalipsis, la trata de blancas, la crisis de la emigración, los falsos profetas y los nuevos dioses, canibalismo ( en una escena difícil de olvidar ), El Ansia, vampirismo, el sentido circular de la existencia, la falacia del éxito, la necesidad de ser amado...
Es un caos. Pero no un caos atractivo, inteligente, hipnótico. No. Un caos vacío.
Algunos hablan de su argumento ( y encaja con las palabras del director en el programa de mano ) como una metáfora de la devastación de la naturaleza. Pues bien, desde este punto de vista, la metáfora es entonces absolutamente pueril.
Llego al final de este comentario reconociendo que hay, como ya he dicho, una primera hora interesante, también interpretaciones muy buenas ( sufrida Lawerence, magnífica Pfeiffer ), fuerza visual en las imágenes.  Pero todo esto, siendo generoso, se viene abajo estrepitosamente por una narración, lo digo de nuevo, ridícula.
Francamente, no puedo entender que le han visto quienes la califican de obra maestra. Obviamente son más generosos que yo. Posiblemente más lúcidos. Pero para la gente normal: no se acerquen a este bodrio malsano y profundamente desagradable. No merece la pena.
Ni por ser modernos....

Público

miércoles, 27 de septiembre de 2017

CUANDO UN PREMIO ES JUSTO: KAMIKAZE

Hay premios de todo tipo.
Algunos nos sorprenden , aunque la sorpresa puede ser opuesta, positiva o negativa.
Otros nos extrañan , nos molestan, nos pueden llegar a enfadar.
Asumiendo la subjetividad de toda valoración, lo mejor es cuando un premio nos alegra, no sólo porque nos parece justo sino porque apreciamos personalmente a los premiados, aunque, como en este caso, no tenga el placer de conocerlos.
Se ha otorgado el Premio Nacional de Teatro a Kamikaze.
Una panda de soñadores que emprendieron un arriesgado proyecto personal, con local incorporado, donde la experimentación convive con el clásico, donde se recuperan delicias como el Teatro al Oído y se nos acercan textos como La voz humana, al tiempo que se estrenan propuestas tan interesantes como Idiota.
Miguel, Israel, Aitor, personas que podían haber seguido triunfando en sus profesiones, con éxito, sin la necesidad de meterse en algo que debía de ser tan marciano para ellos como convertirse en empresarios.... pues también lo han hecho bien.
Personas que entienden que el respeto no convierte algo en sagrado, y por eso con respeto se puede manipular Antígona o Hamlet o El Misántropo, para hacerlo más cercano.
Personas, en definitiva, con quien me une su amor al teatro.
A la Compañía Kamikaze la admiro, le estoy agradecido, y le deseo una larga vida.
Un premio feliz.
Enhorabuena¡

Público     

sábado, 23 de septiembre de 2017

CINE: LA REINA VICTORIA Y ABDUL de Stephen Frears

UK. 2017
Judi Dench. Ali Fazal. Eddie Izzard. Adeel Akhtar. Tim Pigott Smith. Robin Soans. Jonathan Harden. Sukh Ojla. Michael Gambon. Olivia Williams

El éxito de las primeras obras de Frears, vino a coincidir con la consolidación del cine de época de James Ivory.
Recuerdo una entrevista donde el joven rebelde capaz de escandalizar a la sociedad británica, se mofaba del veterano y de su interés por la decoración.
Viendo esta Victoria & Abdul, no puedo evitar preguntarme que ha cambiado para que, quien nos ofrezca ahora una estampa histórica aparentemente convencional sea el otrora director de Mi hermosa lavandería . Y ha cambiado, sin duda la edad. De jóvenes todos somos rebeldes. También, posiblemente, la voluntad de lucha.
Ya en sus últimas películas, se había ido acercando poco a poco a la industria, pero creo que esta supone la consolidación de ese proceso, más british que nunca.
Y ojo, Frears me sigue pareciendo uno de los directores más interesantes de Gran Bretaña.
Las críticas han sido duras con esta película, una vez vista, creo que muy duras, injustas incluso. Eso me lleva a pensar que hay cierto rechazo a lo acomodaticio de esta evolución, tal vez decepción ante el conformismo.
Pues bien, personalmente no estoy de acuerdo.
Victoria & Abdul habla de una extraña amistad, la de una reina y un súbdito procedente de las colonia, el escándalo y la incomodidad que supuso en una corte poco abierta al exterior y en proceso de espera a un cambio esperado. Es cierto que quizás el Frears de otros tiempos hubiese sido más agresivo y hubiese convertido el film en un discurso contra la colonización.
Pero no por ello, deja de cumplir su acidez aunque la vierta de otro modo. Lo que asume es que contar es suficiente. que ante un asunto como este, no es necesario guiar a nadie para que vea lo que nos está mostrando.
El racismo, el clasismo y la xenofobia que imperaba en una sociedad que vivía de explotar a sus súbditos menos privilegiados. El servilismo que se trocaba en aprovechamiento disfrazado a su vez de amistad. La monarquía como institución injusta y caduca, también como un símbolo vacío que muchos solo respetaban por el lucro personal. La cobardía de quienes estaban dispuestos a humillarse antes de renunciar a su posición cerca de la corona. La podredumbre de algunos personajes públicos.
Victoria &Abdul puede verse como un cuento triste lleno de ternura, pero debajo de la superficie, se constituye como una crítica feroz de la estructura que constituía los cimientos del Imperio Británico.
Sí coincido con las críticas en los dos aspectos que todas describen como positivos.
Una Judi dench. De nuevo reina. De nuevo perfecta. Su capacidad de matizar es de una hermosura íntima.
En segundo lugar, la producción y la corrección de la realización que no creo nunca deba verse como algo negativo.
Frears es ya mayor. De acuerdo que no ha envejecido como Ken Loach, pero eso no quiere decir nada. Sigue haciendo productos magnéticos, siempre interesantes en su contenido, y con el manejo del humor que dan la distancia y la inteligencia.
Disfrutemos de esta hermosa estampa histórica y seamos capaces de encontrarle en la sincera oscuridad que alberga en su interior.
Y démosle, sobre todo, el derecho a hacer el tipo de cine que quiera en cada momento.

Público

CINE: LOS COMENSALES de Sergio Villanueva

España 2016 ( estreno 2017 )
Sergio Peris- Mencheta. Silvia Abascal. Juan Diego Botto. Denise Despereyoux. Quique Fernández

Alrededor de un almuerzo en un jardín, se reúnen cinco conocidos personajes del mundo teatral. Actores. Los nombres que utilizan son los reales, también las experiencias que narran y, por tanto, debemos suponer que  lo son sus sentimientos y sus reflexiones. Su fragilidad, su miedo o su alegría.
En muchas obras, se busca lo que hay de realidad, de su autor, dentro de la ficción. En el caso de Los Comensales, lo que busco es lo contrario,  que hay de ficción en este ejercicio de verdad tan cercano.
Estos personajes, ya personas, hablan de teatro, sobre todo de teatro, y lo hacen con una sinceridad que sólo puede ser cierta. Ya he dicho que sus experiencias son una referencia en ese sentido.
Hay una cámara que consigue captarlo sin el socorrido recurso de la apariencia amateur, o el nerviosismo que pretende resultados hiperrealistas. Es una cámara elegante, que transmite con total transparencia y nos lleva a pensar en una sencillez que sólo se consigue desde la inteligencia.
Pero entre esas conversaciones, hay miradas, movimientos, reflejos de expresión corporal. ¿ Ciertos?. Esa es la pregunta.
Porque, entre el fluir natural de las palabras,  también hay interludios con música perfectamente medidos, un Godot que tampoco llega nunca, un juego de lectura precioso, un saludo final desde el escenario... Un recuerdo a la artificialidad de quien crea, quien dibuja.
La dinámica de las conversaciones , capta las pensamientos particulares de cada uno sin la necesidad de hacerlos universales, como ocurriría en un ensayo o en un documental. De nuevo esto nos lleva a pensar en ficción, acercándose al cine que en su día nos descubrieron directores como Eric Rohmer o Felipe Vega.
Los Comensales es por tanto y sin duda una obra singular ( no quiero decir extraña, una palabra muy dura para una pieza tan limpia ). Un homenaje al teatro y a quienes lo hacen posible. Pero también un producto rotundamente cinematográfico.
Ha tardado más de un año a ver la luz y lo ha hecho a un nivel mínimo. Una pena en principio pero lo cierto es que este diálogo a cinco, posiblemente sea más adecuada para un visionado íntimo, casi una experiencia personal.
Desde esa posición, descubrimos o confirmamos el liderazgo de Peris- Mencheta, el pipireztismo y la lucidez de D.D., la solidez de Diego Botto o la simpatía de Fernández. Alguna vez ya he mostrado en este blog mi admiración por Silvia Abascal desde su Nina ( de la que aquí habla, por cierto ), es para mi la expresión más clara de la fragilidad, por ello es emocionante poder acercarme a ella, escucharla, desde el sentimiento, e intentar descubrir el interior de sus miradas.
En definitiva...
Cine, en el que todo cabe.
Cine español que busca y que sorprende.
Gozoso cine.

Público

jueves, 21 de septiembre de 2017

RELATOS: LA VIDA DESDE CASTLE ROCK de Alice Munro

RBA
304 páginas
También disponible en ebook.

Volver de vez en cuando a Alice Munro es volver a la sabiduría, esa que escoge la prosa como una forma de trasladar una realidad interior, íntima, una exploración de como significa ser un ser humano.
De entre sus colecciones de relatos, creo que La vista desde Castle Rock es posiblemente la más compacta.
No en vano, parece responder al proyecto de narrar la historia de su familia desde su origen europeo, y convertirla en ficción a través de los datos conocidos.
Pero el libro consta de tres partes, y desde ese inicio, vamos avanzando, no sólo en el tiempo, sino también en la cercanía a la autora, a trasladarnos episodios relevantes que van dando forma a su vida y que concluyen casi en una comunión íntima con su alma.
El resultado es casi un viaje, donde la historia parece acabar conformando un ser humano, donde Alice Munro parece decirnos que somos una amalgama de muchas cosas, y que es difícil, sino imposible, catalogar y guardar cuidadosamente los hechos de una existencia.
Más todavía, no proporciona respuestas sino que ella misma se plantea preguntas, para que sirve recordar.
Siempre me impresiono la capacidad de la autora para, desde la sobriedad del lenguaje, convertir un entorno cotidiano en una aventura, mediante la traslación del desarrollo interior de sus protagonistas, de sus miedos, sus ansiedades, sus ilusiones, y sobre todo sus dudas, porque Munro nunca es categórica.
En este caso, esas dudas, esa vida, es la de su familia, sus antepasados más lejanos, ella misma.
Conocemos sus experiencias en un entorno que distaba mucho de parecer el adecuado para una mujer que terminaría siendo Premio Nobel. También sus sentimientos o su falta de sentimientos hacia sus padres. Su forma de afrontar la pérdida y de asumir su propia ausencia. La textura exterior se funde con la textura íntima, que en este caso es la de su propio corazón.
Alice Munro es en este caso no sólo una gran escritora sino también una escritora generosa.

Público

sábado, 16 de septiembre de 2017

CINE: DETROIT de Kathryn Bigelow

USA 2017
John Bodega. Jack Reynor. Hannah Murray. Anthony Mackie. Will Poulter. Jacob Latimore. Jason Mitchell. Kaitlyn Dever. John Krasinski. Darren Goldstein. Jeremy Strong. Chris Chalk. Laz Alonso. Leon Thomas III. Malcom David Kelley. Joseph David Jones. Algee Smith. Ben O'Toole. Ephraim Sykes. Samira Wiley. Peyton Alex Smith. Austin Hebert

Kathryn Bigelow parece sentirse cómoda en la violencia.
El comentario fácil y casposo haría referencia a lo sorprendente de que sus últimas películas estén dirigidas por una mujer.
Sin embargo, yo tampoco conozco muchos hombres capaces de llevar a cabo, y tan bien, producciones tan duras, incómodas y vitales.
Detroit empieza con un breve epílogo gráfico, ligeramente explicativo. Unos apuntes sobre la situación de la población negra en EEUU durante los años sesenta, más bien un anuncio del racismo como tema central y único de lo que vendrá a continuación.
En la narración hay tres partes claramente diferenciadas:
La primera, de una manera casi periodística, nos narra los disturbios que se desencadenan en la ciudad como consecuencia de un redada.  En este episodio, de una forma algo anárquica vamos conociendo a los personajes que ocuparán la parte central del drama. También nos absorbe el clima casi de guerra que impera y en que puede germinar cualquier tragedia.
El nucleo central lo compone esa tragedia, los sucesos reales que ocurrieron durante aquellos disturbios en el Motel Aigiers y que terminaron con la muerte de tres muchachos de color a manos de la policía. El relato de esas horas allí dentro es terrible, capaz de generar una mezcla explosiva entre la angustia y la rabia.
La parte final la ocupa la resaca de los hechos hasta su vertiente judicial. La rabia surgirá de nuevo, esta vez con tal empatía que, a partir de ahí, justificaríamos posiblemente cualquier reacción.
Hay dos cosas de Bigelow que, más allá de su reconocida gramática, capaz de montajes tan vertiginosos como potentes, me atraen especialmente:
Por un lado, esa estilización de la violencia en el relato que opta por una especie de presente absoluto. Ello lleva a que no existan alrededor de los hechos más información que pueda servir para justificar o condenar, al margen de los hechos mismos. Su escritura es casi la de una crónica habitada, máxime cuando en esa especie de trilogía, trata siempre con la realidad. Es cierto, que al igual que pasaba con las lágrimas de Jessica Chastain al final de La noche más oscura, aquí se permite esa humanidad en el último tramo. Pero el peso está en reflejar de la manera más fiable posible aquello que ocurrió y que quiere contar.
Otro punto que hace su cine especialmente interesante, es su cuestionamiento de la moralidad.  Para empezar, es muy importante señalar que Bigelow nunca busca la belleza en la violencia; no hay asomo de pornografía ni efectismo en como mostrarla. Pero son incluso más relevante las cuestionas que plantea y de las que nunca da más respuestas que las obvias. En La noche más oscura, Chastain admitía, desde el minuto uno, la tortura como forma de obtener información, así como el asesinato de los testigos. Luego, esta mujer implacable se convertía en una heroína. Era una forma de exponernos a la pregunta de hasta que punto somos capaces de una condena incondicional.
Se va conformando un modelo de cine histórico en el que se nos exige reaccionar, evaluar, opinar  frente a la crónica de lo sucedido.
En el caso de Detroit el dilema podría funcionar a la contra. Es tal el asco que nos produce el comportamiento de la policía, que a partir de ahí, como ya he dicho antes, seríamos capaces de justificar cualquier reacción. También debería de ser tema de debate la opinión que cada uno tenemos del empleado de vigilancia, un hombre de color que intenta convivir con el horror siendo lo más parecido a un negro bueno.
O incluso la falta de héroes. Aunque tal vez en este último asunto, pueda considerarse que la directora tiene cierta compasión al dar protagonismo a un acto de heroísmo retardado, manifestado en una renuncia al éxito. Aunque tampoco aquí la apreciación puede ser pura, hay principios, pera también miedo.
Con sus tres últimas películas, Bigelow de un modo rotundo, nos muestra y nos hace tomar partido. Lamentablemente, para hablar del presente no sólo hay que hacerlo desde el presente, dado que hay epidemias como el racismo que aun no han desaparecido del planeta.  Este cáncer, capaz de transformar a seres humanos en monstruos, sólo por tener que admitir que los negros pueden también gozar de la compañía de unas mujeres blancas.
En cualquier caso, y al margen de estas reflexiones, Detroit funciona también como una magnífica película de acción. Hay una perfecta medida en el ritmo y una gradación del conflicto casi teatral.
Pero además, fruto de una extraña alquimia y, sobre todo, de mucha memoria cinematográfica, Bigelow dota a esta narración de un aroma clásico que nos hace pensar que la pieza perdurará muchos años sin envejecer.
En definitiva, muy buen cine.
Pero además, necesario.

Público

jueves, 14 de septiembre de 2017

SERIE DE TV: THE CHURCHMEN ( AINSI SOIENT-ILS )- TEMPORADA 3 de Bruno Nahon

Francia 2016
Directores.-
Rodolphe Tissot. Elizabeth Mane. Olivier Pont.
Intérpretes.-
Thierry Gimenez. Julien Bouanich. Samuel Jouy. Clement Manuel. Jean Luc Bideau. Nicolas Beaucaire. Celine Cuignet. Clement Roussier. Gauthier Baillot. Jacques Bomnaffe. David Baiot. Yammick Renier. Guy Denize. Jacques Develay. Frans Boyer. David Chenaud.
Duración.-
8 episodios
50 minutos c.u.

Termino la, por ahora, última temporada de esta atípica e importante serie. Y digo "por ahora" porque, si bien yo pensaba que estaba finalizada, el último capítulo deja tantos flecos pendientes que todo hace pensar que habrá temporada cuarta. Aunque también es verdad que esta es una serie sobre la vida y en la vida no hay tantas conclusiones.
En cualquier caso, The Churchmen termina manteniendo su alto nivel, tanto en continente como en contenido.
Una vez más, se puede hablar de dos niveles.
Uno de ellos, el que afecta a los protagonistas, a los seminaristas que acudieron a los Capuchinos buscando dedicarse a Dios ,y a los personajes que los rodean, en especial el Padre Bosco.
El otro, afecta a la Iglesia como institución.
En el primero, hay no un cuestionamiento sino la necesidad de adaptar la aplicación de la palabra de Dios, pero ojo, no sólo al mundo de hoy día, sino a la aceptación de nuestra fragilidad. Mantiene el nivel espiritual, la fe y la necesidad de la doctrina de Cristo.
Hay además, ya existía en las anteriores ocasiones, un nivel de decisión por parte del público sobre la realidad y el milagro. Sin ningún tipo de manipulación, con un gran respeto.
En el segundo sin embargo sí existe una dura crítica a una institución que ha convertido la religión en algo mercantil.
Ya he hablado de las dos temporadas anteriores, con lo que poco puedo añadir. Aquí los protagonistas son ya ordenados sacerdotes y tienen que afrontar su propia responsabilidad frente a un mundo complejo en soledad. Tendrán que enfrentarse y afrontar aspectos como la homosexualidad, la pederastia, la delincuencia.... y serán capaces de dudar y de llorar. Quizás es que he empatizado tras los dieciséis capítulos anteriores pero esta temporada es la que más me ha emocionado.
The Churchmen consigue algo muy difícil, convertir ha la Iglesia en tema de serie de televisión. y que resulte no sólo entretenida sino apasionante.
Pero creo que ha conseguido algo más. Es valiente en su reflexión, es veraz y espiritual. Yo comulgo con su visión y estoy seguro, seguro, que ha hecho pensar en ello a algunos que tenían la religión como algo ajeno.
Quiero decir con esto, que el mensaje humano, el de Jesucristo, siempre está ahí, porque personalmente coincido con sus creadores en que ese mensaje tiene mucho de dudar de fragilidad para ser cierto.
La experiencia de verla me resulta algo íntimo.
Espero que haya cuarta.

Público

domingo, 10 de septiembre de 2017

CINE: ABRACADABRA de Pablo Berger

España 2017
Maribel Verdú. Antonio de la Torre. José Mota. Jose María Pou. Quim Gutierrez

De los comentarios que el propio autor ofrece en el texto de presentación de Abracadabra, creo que hay dos que la definen a la perfección:
Uno,  el que la define como el opuesto de su anterior película, Blancanieves. Lo que allí era un elegante blanco y negro, aquí es un grito hortera de colores, lo que allí era contención, aquí es derroche, lo que allí era una narración lineal de un cuento aquí es un carrusel que nunca sabemos donde va.
El segundo es el que la que la compara con una muñeca rusa, un thriller dentro de una comedia que esconde un cuento de terror con historia de amor ( fou y no fou ) en un esperpento.... y así podríamos continuar hasta terminar en una divertida extravagancia
Todo comienza en un barrio del extraradio madrileño. Un matrimonio de cromo, él futbolero, ella una Madonna de suburbio, rodeados por toda la fealdad imaginable, van de boda.
Allí, un inocente ejercicio de hipnosis terminará cambiando para siempre la vida de la pareja protagonista.
Supongo que, por encima de todo, deberíamos de calificarla de comedia, ya que el salto entre géneros, con su inspiración clásica, tiene siempre mucho de parodia.
Pero, por encima de todo, creo que es una cinta libre para el realizador que ha decidido hacer lo que le da la gana. Divertirse, sin duda, para divertirnos. La película es suya. Como seguro es también suyo ese amor al cine que homenajea constantemente, desde Taxi Driver hasta Lo que el viento se llevó, pasando por Psicosis y Fiebre del sábado noche o Superman . Y esa decisión tan políticamente incorrecta ( ¡ viva! ) de retratar en su plenitud el universo choni.
Y, por supuesto, la decisión final de hacer ese regalo a Carmen, su protagonista. Supongo que un regalo a muchas mujeres de nuestro país.
Abracadabra divierte mucho, pero también sorprende y emociona, y no sólo no es un filme superficial sino que, sin ser genial, cuenta con excelentes escenas. Es capaz de girar y dar saltos mortales ante nuestros ojos y sin red. Está claro que hay detrás un director que es mucho más que un artesano.
Estrenada en agosto, espero que todavía le quede vida en las pantallas y, sobre todo, que esté presente en la próxima edición de los Goya.
Lo merece.

Público

sábado, 9 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN: EL VIAJE Y EL ESCRITOR - EUROPA 1914-1939 de Fernando Castillo/ Damián Flores

Museo de Arte Contemporaneo
Madrid
Hasta el 13 de octubre.

La verdad es que no puedo valorar esta exposición, como tampoco el hecho de llamar Museo al segundo piso del Cuartel del Conde Duque, con una buena reproducción del despacho de Ramón Gómez de la Serna y poco más.
La exposición, pequeña, se refiere a un periodo tan rico en Europa como el de entre guerras. La idea es muy atractiva: el viaje como experiencia cruzando el continente a través de las más grandes capitales.
Ahora el montaje: retratos en estaciones preferentemente, de escritores que dejaron textos sobre esas ciudades. Algunos párrafos al respecto, se recogen al lado de las pinturas.
Es agradable, ligera, pero no sé muy bien lo que aporta ( más allá de la guía gratuita, estupendamente realizada y con textos más desarrollados de sus creadores ). Ni como pinturas me parecen más que interesantes, ni la muestra se acompaña de algún otro material que de mayor consistencia a la referencia física de esos lugares.
Lo dicho.
No hay nada que me moleste, tampoco nada que me transmita.
Es algo así como un recordatorio de que muchos grandes autores utilizaron como escenario estas metrópolis desde la distancia del viajero.
Que todos podemos ser viajeros?.
Que ser viajero no es ser turista?.
Pequeño.

Público

CINE: LA SEDUCCIÓN de Sofía Coppola

USA. 2017
Nicole Kidman. Colin Farrell. Kristen Dunst. Elle Fanning. Dona Laurence. Angourie Rice. Addison Riecke. Emma Howard

Recuerdo haber visto hace años El Seductor, y considerarla una película estimable. Creo que su memoria es lo que más ha perjudicado esta versión de la que ahora nos ocupamos. La mayoría de las críticas, incluso las más positivas, parecen alabarla con tibieza. Sin embargo en mi opinión es posiblemente la película más redonda en la interesante carrera de su directora. Me refiero con ello en su perfección como artefacto narrativo, como forma audiovisual de contar algo con una gran solidez y rigor.
La historia, creo que basada en una novela ( a la que remite Coppola y no a la cinta precedente ), es potente.
Durante la Guerra de Secesión, un colegio de señoritas sudista ha quedado anclado en una especie de tierra de nadie. La propietaria, la directora y las cinco alumnas que quedan, son sorprendidas por la llegada de un soldado yanqui herido, probablemente un desertor. Lo que hace más complejo el desarrollo de lo que allí ocurrirá es el carácter manipulador del recién llegado y las necesidades de un universo femenino cerrado.
A partir de ahí, se va produciendo un juego de decisiones e intereses que alcanza la perversión, y no sólo en el mundo de los adultos.
Coppola aprovecha la trama para hablarnos, no tanto del mal como de los rincones oscuros presentes en cualquier ser humano y que siempre están prestos a aparecer bajo el detonador del miedo o de la ansiedad.
El material era fácil para el efectismo o una propuesta más crispada, sin embargo, su directora opta por la contención y evita no sólo efectismo sino también obviedades. Su sobriedad a veces parece distancia, pero nunca falta de implicación.
Como subtexto, encuentro un dibujo claro de las relaciones entre Norte y Sur que llevaron a la contienda, el primero representado sobre todo por la propietaria del colegio, y que sólo expresa un desprecio mutuo, por mucho que se intente esconder.
La estética de la cinta se funde en  la elegancia, son la mayoría de las escenas son casi pinturas ( personalmente prefiero las de interior ). No por ello la directora renuncia a su habitual querencia por el simbolismo que jalona la cinta con mensajes bastante directos y que siempre facilitan la relación entre la autora y el público, al que traslada con este método sus opiniones y puntos de visa  Ese conjunto estático tras la verja de entrada, que cierra la película, es el mejor ejemplo.
En las interpretaciones, he leído críticas a Farrell, de nuevo comparaciones, esta vez con Eastwood. Sin embargo, las féminas ofrecen un conjunto homogéneo, liderado por una excelente Nicole Kidman, a la altura de deslumbrarnos como hizo en Las Horas.
Prefiero La seducción a, por ejemplo, la muy valorada Lost in translation y por supuesto a Maria Antonieta. Me gusta su sobriedad y su distancia, su claridad y su elegancia.
Me gusta, no sé si más o menos que su precedente.

Público

CINE: SIERANEVADA de Cristi Puiu

Rumanía 2017
Mimi Branescu. Bogdan Dumitrache. Catalina Moga. Dana Dogaru. Petra Kurtela. Sorin Medeleni. Tatiana Lekel. Marian Ralea. Simona Ghita. Andi Vasluianu. Judith State. Lulian Puiu. Silvia Nastase. Rolando Matsangos. Iona Craciunescu

Las dos primeras escenas de esta película nos dan claves importantes sobre lo que nos vamos a encontrar:
No se cuanto dura la primera, pero es un largo plano fijo a cierta distancia de los que, deducimos, serán dos de los protagonistas. Parece que el director nos dice dos cosas, por un lado, que no nos preocupemos del tiempo porque a él no va a preocuparle, lo segundo, que la cámara manda y que será ella dueña y señora de la obra.
La escena siguiente es una discusión en un coche sobre el error en la compra de un disfraz de princesa Disney para la hija de los contendientes. Con esto nos avisa de que vamos a escuchar diálogos enfrentados, no siempre ( o casi nunca ) sobre temas trascendentes, pero que si los escuchamos bien, en tonos y miradas, van a decirnos mucho.
A continuación entramos en lo que será el núcleo de la cinta. Un epicentro bastante común en el cine: reunión familiar catártica alrededor de una pérdida. Pero no nos equivoquemos pensando que vamos a ver algo conocido, porque lo que nos va a ofrecer Sieranevada no lo hemos visto una.
La llegada a la casa tiene mucho de caótico, por la profusión de personajes, por lo claustrofóbico del recinto con profusión de puertas que se abren y se cierran, y porque la cámara ya ha empezado a hacer de las suyas, ubicándose durante largo rato en el recibidor.
Me produce en ese momento cierto miedo al experimento inane.
Pero pasa pronto.
La excelente y compleja escritura es capaz de que en diez minutos ubiquemos y conozcamos a todos los personajes, tanto en lo que se refiere a su filiación como a su carácter.
A partir de ahí, Sieranevada te puede fascinar o causar un rechazo absoluto.
A mi me fascina.
Nos pasamos casi tres horas en el interior de esta casa y rodeados de esta multitud algo histérica y fumadora compulsiva, de la que sólo tendremos un descanso breve pero intenso con la salida de dos personajes al exterior.
En el resto del tiempo, asistimos a un conjunto de conflictos que se van montando unos sobre otros, cortados continuamente. Rozamos en ocasiones el surrealismo en un homenaje a Buñuel con ese almuerzo que nunca llega. Nos empapamos de humanidad en su mejor y en su peor versión.
Al mismo tiempo, Puiu nos ofrece un mosaico de un país que, tras una larga dictadura comunista no acaba de encontrarse, que retorna a sus más arcaicas costumbres que, ya sin su esencia, rozan la parodia, donde el exterior se envuelve en teorías conspiradoras e internet se ha convertido en una adorada fuente de información que compensa años de sequía.
También nos habla de la violencia que en entorno de lo cotidiano se ha convertido en un vicio pronto a manifestarse.
El retrato puede parecer por momentos cruel y en otros tierno, lleno de humor, y es que el director consigue navegar a la perfección entre el esperpento, el realismo, la comedia y el drama.
No quiero que concederle mucho valor a la ya citada cámara por no minusvalorar el contenido, pero es imposible no sorprenderse continuamente por la capacidad de riesgo de esta caligrafía que mira y deja ver, que esconde conflictos haciendo que las percibamos desde las palabras o desde las reacciones de personajes no involucrados, que gira, entra, sale....
Y en cuanto al conjunto de intérpretes, dieciséis, sólo resaltar la dificultad de estar presentes de forma casi constante en este encierro y con una cámara tan traviesa.
Son tres horas.
Pero a mi se me han pasado volando.
Lo dicho: yo soy de los que se sienten fascinados.
Sólo una pregunta ¿ alguien sabe de donde viene el título?

Público

jueves, 7 de septiembre de 2017

NOVELA: LOS AMIGOS DE EDDIE COYLE de George V. Higgins

Libros del Asteroide
216 páginas
También disponible en ebook.

B. es uno de mis hermanos.
Recomienda libros habitualmente y tiene una singularidad: cuando no le haces caso te lo regala.
Y una vez que te lo regala, no te queda más remedio que leerlo. Pronto. O si no, te expones a que retome su insistencia.
La verdad es que hay que reconocer que generalmente acierta. Lo hizo con Dennis Lehane ( quien por cierto, escribe el prólogo de esta novela ).
Pero, nunca había acertado de una forma tan contundente como en este caso.
Los amigos de Eddie Coyle es novela negra en la versión gánsters, empapada del aroma a clásico que tiene el propio Lehane y que se adscribe a la herencia de maestros como Chandler o Hammet.
Hay un traficante de armas, o varios, un confidente por obligación, varios policías, delincuentes habituales y esposas y amantes cansadas.
Hay acción continua. Y hay humor, la de aquellos que tienen en bastante poco su vida o que, en cualquier caso, entienden que están jugando con la muerte.
Pero lo que convierte esta corta novela en singular, es su forma de contarse.
Por un lado, no es necesario entenderlo todo, sino percibir lo que está ocurriendo. El autor parece retar al lector e incluso jugar con él, como si verdaderamente no le importase. Sin embargo pronto comprendemos que si nos atrevemos a entrar en lo que nos cuenta, será realmente nuestro cómplice en este viaje.
Pero sobre todo, lo que la hace única es la utilización de los diálogos. Toda la pieza está compuesta de conversaciones que se convierten en acción. En este sentido, se convierten en disparos, casi un baile continuado de metralleta. No hay apenas descripciones. No hacen falta. El artefacto narrativo está tan estilizado que bordea en momentos la abstracción y el absurdo ( ¿Hammet y Beckett juntos?). Pero su maestría le lleva a mantener siempre el equilibrio.
Los amigos de Eddie Coyle está escrita en un estado febril. No hay parada ni error. Y tiene muchas cosas dentro si somos capaces de disfrutarla.
Apasionante es decir poco.
Inteligente, muy inteligente.
La verdad es que no entiendo que una obra así no tenga la consideración de clásico y no esté en todas las listas de mejores novelas. Si no llega a ser por B....

Público

CINE: OKJA de Bong Joon-ho

Corea del Sur/ USA 2017
Tilda Swinton. Jake Gyllenhaal. Lily Collins. Seo Hyeon Ahn. Paul Dano. Steven Yeoun. Davon Bostick. Choi Woo Shik. Giancarlo Esposito. Shirley Hernderson.. Daniel Henshall. Byeon Hae


El cine de Bong Joon-ho siempre se ha movido entre el cuento y el comic.
Cuando la base narrativa se decanta hacia temas más adultos, el comic está más presente y cuando, por decirlo de alguna manera, la temática es más "para todos los públicos" ( ojo, nunca del todo inocente ), el cuento prevalece.
En cualquier caso siempre hay una mixtura:
La imagen colorista y estructurada remite en muchas ocasiones al dibujo de la novela gráfica en su creatividad y su impacto inmediato. ( Rompenieves, Old Boy )
La elección y tratamiento de los temas tiene la linealidad del cuento y su punto de ingenuidad en los sentimientos que maneja como motores ( y consecuentemente genera en el público). Venganza, amor, avaricia.... son sentimientos simples y que se plantean sin demasiada complejidad. Además admite la fantasía con naturalidad absoluta de este tipo de relatos, a la que el tratamiento comic imprime cierto nivel de locura.
Incluso en su película más perversa, la poco valorada Stoker, la estructura narrativa era finalmente cuadriculada y un remedo de las historias de terror de toda la vida.
En Okja es donde mejor se fusionan estas dos corrientes.
No sé si es su mejor película, pero sí, sin duda, la más extravagante, la más encantadora y la más tierna.
El comienzo es comic puro. Tilda Swinton (en una interpretación totalmente arrolladora ) aparece como empresaria demente con un proyecto de cría de cerdos gigantes que contribuirán a paliar el hambre en el mundo.
Pero el salto es inmediato, ( diez años en el tiempo ) al entorno de las montañas para presentarnos a los verdaderos protagonistas, una niña coreana y su mascota, un cerdo gigante llamado Okja en un paisaje colorista donde la naturaleza adquiere un peso absoluto.
El gorrino se convertirá en el objeto de deseo de los malvados capitalistas. En el viaje de secuestro y retorno, también aparecerán un fantástico grupo terrorista de defensa de los animales ( sus métodos de lucha es uno de los mejores hallazgos de la cinta ).
En la primera parte, Bong Joo apela de forma transparente a lo más fácil de nuestro corazón, generando una ternura tal que no tardamos en identificarnos con el gran mamífero y su criadora. Hasta el punto de que viviremos una escena de apareamiento como si fuese la peor de las violaciones.
La aventura es divertida y apasionante pero no evita los puntos oscuros. Okja no es cine infantil, y no tardaremos en sentir angustia y en recordar los campos de internamiento de judíos en la Alemania nazi.
La pirueta final es tan inteligente y tan lograda que es difícil no sentir emoción.
Puede verse Okja , como decía al principio, como un gran cuento para adultos, también como una comprometida fábula ecologista o simplemente como una historia diferente muy bien escrita y contada. Funciona en todos los niveles.
Para cerrar , es necesario hacer un comentario sobre la polémica que supuso la presentación de esta película en la Sección Oficial del Festival de Cannes.
Producida por Netflix es una película que nunca se verá en salas de cine.
Personalmente creo que debemos asumir, y ya lo he dicho en ocasiones, que los caminos de la distribución han cambiado. Es obvio en las series, que han perdido su temporalidad para servirse a la carta, y no tienen porque cambiar en el cine.
Hay que valorar la creación y la industria tendrá que adaptarse como han hecho tantas otras. No se puede ser apocalíptico.
La visita a la sala es para mi una experiencia insustituible, pero también es una experiencia absolutamente gozosa poder contar con producciones como Okja. En cualquier pantalla.

Público

martes, 5 de septiembre de 2017

NOVELA: EL EJÉRCITO DE LOS SONÁMBULOS de Wu Ming

Anagrama
550 páginas
También disponible en ebook.

Wu Ming me parece un extraño y atractivo experimento de escritura conjunta. Si ya es difícil hacer juntos un trabajo de fin de carrera, lo que debe de ser escribir novelas. Pero sorprendentemente, el tema parece que funciona.
No termino de comprender la diferencia o evolución del originario Luther Bisset que firmada Q a este Wu Ming.
En cualquier caso, habiendo pasado por otra de sus novelas, 54, el tema es anecdótico. Sus obras son piezas conseguidas que podrían haber sido escritas por uno, por doce o por cincuenta. No es lo importante, más allá de que esa circunstancia pueda otorgar una mayor riqueza a los puntos de vista del narrador.
Las similitudes en cuanto a las novelas que nos ofrecen están en que todas pueden encuadrarse dentro del género histórico y son plurales en lo que se refiere a tramas y corales en cuanto a número de personajes, si bien todo terminan confluyendo ( nota al margen : estoy pensando que quizás el ser varios los escribientes ayuda a manejar mejor tanto material ).
El ejército de los sonámbulos se sitúa en la Revolución Francesa.
Si bien ofrece información suficiente y clara del desarrollo de este largo y potente acontecimiento, el interés se centra en un grupo de personajes variopinto que, como hemos dicho anteriormente, termina confluyendo, aunque al principio sus epopeyas parezcan piezas diferentes y, en algún momento, parezca que no terminan de encajar en el mismo libro más que por capricho del autor ( autores ).
El núcleo principal se divide en dos paisajes, por un lado el barrio de San Antonio, reflejo de las injusticias de la sociedad a derrocar y germen inagotable para la revolución. Por otro lado, en las afueras, en un viaje hacia la oscuridad y en la oscuridad misma en el seno de una cárcel manicomio.
El libro ofrece un cuadro imponente de una época que tenía que desaparecer, sin duda, para que la humanidad pudiese seguir avanzando con un mínimo de dignidad, pero no se limita al centro de la contienda, París, ni ha la lucha por la libertad. También nos habla del entorno rural, desconocido y plagado de supersticiones, y del desarrollo de la ciencia en un siglo donde lo estrictamente científico se veía muchas veces empañado por la crueldad y la superchería.
El ejército de los sonámbulos bebe del folletín y bebe bien.
Es sin duda una obra apasionante, como deberían de ser estos antaño, y en lo que se refiere al contenido histórico no cae en anacronismos ni en superficialidad.
En su desarrollo, sin embargo, parece virar hacia la ciencia ficción, posiblemente como lo hacía, sin que nos chocase, narraciones como Cagliostro. A mi hay un momento en que me cuesta ese cambio de registro desde la injusticia social al ejército de golems. Pero no por ello soy capaz de detener la lectura y posiblemente sea más un escrúpulo personal que una crítica legítima. De hecho, el autor ( autores ) hace lo que han hecho muchos: convertir en historia una leyenda. Quizás puede pensarse que hay cierta acumulación ( también Scaramouche aparece en danza ) pero en cualquier caso, la mezcla funciona.
Por último, las páginas finales de documentación nos informan y sorprenden de que la realidad no es tan prosaica como algunos creemos.
Lo dicho: El ejército de los sonámbulos es un libro apasionante, con muy pocos fallos y la capacidad de darnos otra visión de un conflicto del que creíamos haberlo leído ya todo.

Público  

lunes, 4 de septiembre de 2017

NOVELA: DERECHO NATURAL de Ignacio Martínez de Pisón

Seix Barral
420 páginas
También disponible en ebook.

El Padre es por lo general una figura totémica desde el punto de vista literario. Incluso cuando, como en este caso, tiene algo de esperpéntico, su influencia en el desarrollo de una familia, sea mediante presencia o con su ausencia, parece fundamental.
En el prólogo de esta novela, el autor ya nos esboza la primera descripción de un personaje cuando menos peculiar, un buscavidas sin ninguna vergüenza y capacidad infinita de eludir sus responsabilidades. El narrador es su primogénito, aquel que, al margen de estar más o menos afectado que sus hermanos por la incompetencia de sus padres, sí puede dar una visión más global y con más distancia. Desde ahí, no juzga o no todo lo que se podría pensar.  La madre también ocupa un lugar relevante y tampoco su retrato es convencional, pero creo que tanto su comportamiento como su desarrollo es reactivo ante una personalidad más potente.
Derecho Natural no es un ajuste de cuentas ni una novela sobre el rencor. Es un retrato coral de una familia de clase media, capaz de asumir sus propios dramas que, debido a su falta de grandeza, terminan colocándose más cerca de la farsa que de la tragedia. A veces se acercan a esto último, pero siempre sería el drama en zapatillas, lo risible que puede generar en muchos momentos es siempre amarga.
Martínez de Pisón es un narrados excelente, capaz de dibujar sus personajes y situaciones con un gran realismo, el ligero toque de ironía que da la inteligencia y rodearlo ,en caso necesario, del matiz singular que lleva a sus textos a acercarse por momentos al cuento e incluso en algún punto al comic. Así aparecen personajes como el matrimonio de acogida, la temporada infantil de las gemelas o algunos de los perfiles de los propios protagonistas, también la decoración de los diferentes apartamentos que van jalonando el viaje. No por ello evita hablar de temas dolorosos, pero es literatura, nos deja claro, no debemos olvidarlo. Y así lo cuenta.
Su visión de la familia es más real  que demoledora. No hay necesidad de dinamitarla y ningún complejo en reconocer el poder del amor.  Pero sí de reconocerla como un entramado no perfecto y que en ocasiones puede llegar a ser muy dañino. El interior de las personalidades y de sus relaciones, desarrolladas por Martínez de Pisón, es rica, llena de matices, colores, brillos y sombras.
Como en el resto de obras suyas que he leído, esta tiene también un importante valor de crónica. Podría hacerse también una lectura histórica de una España gris que, pasando por la transición, salta hacia la democracia con ilusión, ingenuidad y desenfreno. Una edad que parecía de oro para quienes la habitaban y que permitía mutaciones antes insospechadas, como que una dependienta de zapatos terminase siendo la gerente de una agencia de representación de actores o que un actor ínfimo, con un origen del estrato rural menos desarrollado, llegase al éxito imitando en salas de fiesta del litoral a un cantante ruso. Pero también que una estudiante de periodismo procedente de un pueblo de Cataluña, pudiese morir como una yonqui. Y, como puede atisbarse en la visita del protagonista con su padre al piso de los aristócratas, una época donde los vestigios más negros del pasado reciente no han llegado a desaparecer.
Derecho Natural es otra muestra excelente de la capacidad creadora de su autor, siempre desde la realidad pero con la alquimia necesaria para, gracias a la ficción, convertirla casi en verdadera para quienes tenemos el placer de leerla.
Otra muestra de escritor nacional capaz de afrontar nuestra historia sin complejos ni miedo, sin afán de revancha ni idealizaciones. Con capacidad para establecer responsabilidades y no excusas. Algo importante muy importante en tiempos en los que todo parece cuestionable.


Público