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martes, 20 de junio de 2017

CINE: MIMOSAS de Oliver Laxe

España 2016
Ahmed Hammond. Shakib Ben Omar. said Aagli. Ikram Anzoudi. Ahmed El Othemani. Hamid Fardjad. Margarita Albores

Hay películas, obras en general, que nos cruzan como experiencias. Que más allá de su presencia narrativa o su originalidad , consiguen alcanzar una dimensión de contacto con quien se abre a disfrutarlas, que roza ( no quiero ser pedante ) lo milagroso.
Son cintas difíciles de explicar. Pero muy fáciles de sentir.
Pero también es verdad que son obras que requieren la complicidad del espectador. A mi personalmente me parece que la complicidad es algo tan sencillo como sentarse a observar con los ojos bien abiertos y no intentar pedir explicaciones al creador; estar dispuesto a recibir y a colaborar , a crear nuestra propia historia asumiendo que no exista algo tan radical como la versión cierta.
Tengo la sensación de que Mimosas surge del amor de su creador hacia un país, unos paisajes y unas gentes, un amor tan respetuoso que convierte la tradición en mitología y sólo entiende el presente integrándolo en el pasado, hasta no distinguir los tiempos.
Marruecos. Un grupo cruza las montañas acompañados de dos buscavidas. Un anciano fallece en el trayecto y estos se comprometen a llevar su cuerpo hasta su tierra para enterrarlo allí. Les acompañará un joven que parece venido de otro tiempo, también encontrarán otros compañeros. Extraño western espiritual, lento viaje.
La narración recuerda la oralidad, la inclusión de relatos a modo de tapiz, la textura de las piedras y el polvo, también de la nieve y de las manos.
Puede ser la epopeya de unos hombres llamados a ser grandes ,aunque sólo ellos lleguen a saberlo, puede ser la historia del rescate de una princesa, puede ser el sueño de un conductor que lleva impresas en su memoria las leyendas de sus antepasados.
Una de las cosas que destaca Mimosas es que , como todos los buenos relatos, puede ser muchas cosas, las que queramos.  
Sin duda el amor al paisaje que antes citaba, se entiende al contemplar la grandiosidad del entorno natural. Lo importante aquí es la capacidad del director a la hora de trasladarlas a la pantalla, impactantes no sólo por su propia esencia sino también por la forma de mirarlas. La salida conjunta del grupo de taxis en el desierto, que parecen un grupo de guerreros en la niebla es un claro ejemplo del nivel visionario de Oliver Laxe. En general el uso de esos autos destartalados a los que imprime la pátina de jinetes del desierto.
Mimosas bebe de los cuentos orales y de las leyendas, puede ser un sueño, una alucinación, un viaje entre dos lugares interiores. Ya lo he dicho. Muchas cosas.
También del cine clásico de aventuras o de la literatura de pérdida como El cielo protector o El corazón de las tinieblas. 
En cualquier caso es una hermosisíma experiencia de absoluta libertad. La muestra de que cualquier viaje externo, conlleva también un viaje interior.
Contemplarla con la ingenuidad y la lucidez con la que uno puede atreverse a contemplar la vida, será una gozosa experiencia.
Una muestra de un cine diferente que debería de ser apoyado y difundido y no dejarlo relegado al margen de la industria como película de festivales ( de los que, por cierto, Oliver Laxe siempre ha salido con las manos llenas ).

Público      

domingo, 18 de junio de 2017

NOVELA: SONATAS de Ramón María del Valle Inclán

Memorias del Marqués de Bradomín
Incluye:
  • Sonata de Primavera
  • Sonata de Estío
  • Sonata de Otoño
  • Sonata de Invierno
Diversas editoriales.
También disponible en ebook.

No sé como se hace. No sé como se puede conseguir que, en el colegio, seamos capaces de leer y disfrutar de los libros que se nos imponen como obligación, traspasando lo negativo que implica cualquier deber para poder disfrutar de ellos. Tal vez sea mucho pedir, quizás la forma de introducirnos en la lectura deba de ser otra, más cercana a nuestro entorno cotidiano; crear la afición en esos años. Entonces la duda se extiende a más adelante ¿ como conseguir que a edades más avanzadas nos asomemos a los clásicos? no, no lo digo por mantener vivas unas obras desde un planteamiento casi museístico. 
Todo lo contrario.
Mi pregunta viene del mero disfrute.
Porque cada vez que dedico tiempo a leer esos recuerdos el pasado ( no me refiero al pasado en que fueron escritos, sino a mi propio pasado, aquel en que, en los pupitres del colegio, buscaba cualquier trampa para eludir estas lecturas ), siempre recibo una agradable sorpresa en forma de literatura.
Sí. 
Tengo que reconocer que, gallego y superando los cincuenta, no había leído las Sonatas de Valle.
Conozco ( y adoro ) prácticamente todo su teatro, leído y representado. Pero nunca me había sentido atraído por su prosa. Hasta ahora. No sé porqué.
Saldo mi deuda con estas Memorias del Marqués de Bradomín.
Poco puedo decir ni aportar a una obra de sobra conocida y sobre la que abundan los estudios, más que mi opinión, la sensación que  me producen estas cuatro estampas. 
Sí el teatro de Valle tiene mucho de expresionismo , algo de guiñol, no están exentas estas piezas de esa sensación de cartón , de artificialidad, de moverse entre el cuento de chimenea y la novela para un largo viaje. Sus personajes, al margen del señor marqués, no son del todo reales, teniendo en su adn cierto matiz de madera, de marionetas. 
El conjunto que se consigue es encantador.
No sólo por lo colorista de la prosa y su capacidad de vincular los sentimientos que transmite con su forma de trazar los decorados, sino también por hacer que esos sentimientos se manifiesten siempre en un nivel cercano que les otorga cierta ingenuidad.
Siento que mis comentarios podrían trasladar una imagen infantil de la propuesta, tal vez añeja. Nada más lejos de la verdad. Este Don Juan "feo, católico y sentimental" como se le describe y se describe el mismo, salta también a una moralidad abierta, sorprendente en la época en que fue escrita, y que vincula el comportamiento de este aristócrata a los personajes que en Divinas Palabras o las Comedias Bárbaras representaban las costumbres nacidas de la tierra.
Además, en una caligrafía de una riqueza envolvente, el autor consigue generar una textura casi poética, la del tiempo que se va, la de la decadencia, la del final de una sociedad, de unas costumbres, de una forma de vida. Estas cuatro piezas huelen y saben a despedida de una época. A nostalgia.
A las Sonatas le ocurre lo mismo que a La Iliada, o Madame Bovary o las obras de Lope de Vega, que no son modernas sino eternas.
Merece la pensa. Ahondar en los baúles de la literatura, no dejarse llevar por la idea de que leer a los clásico es de otro tiempo.
Hay un inmenso regalo esperando sólo que lo cojamos. Mejor dicho, un millón de regalos.
Quizás sea más adecuado ahora. Además estoy seguro: la cultura rejuvenece.

Público
  

jueves, 15 de junio de 2017

CINE: CERTAIN WOMEN de Kelly Reichardt

USA 2016
Laura Dern.Michelle Williams. Kristen Stewart. Lily Gladstone. Jared Harris. Rosanna Arquette. Rene Auberjonois. James Le Gros. John Getz. Ashile Atkinson. James Jordan. Edelen McWilliams. Sara Rodier. Gabriel Clarck

Creo que cuando surgió la corriente que se conoció como Cine Independiente Americano, sus señas de identidad no estaban tanto en su sustento económico ( que si bien al principio estaba por debajo de la media, encandilo al capital en cuanto lo consiguió con el público ), como en su contenido.
Hablaban de otra América y de otros americanos, aquellos lugares que a nadie habían interesado para convertir en paisaje fílmico y aquellas personas cuyas vidas en apariencia anodinas nunca habrían llegado a protagonizar una obra cinematográfica si no fuese por estos nuevos directores.
La mirada también era diferente, no buscada dramatismos sino verdad.
Esto fue lo que sirvió para distinguir a los impostores, que los hubo como siempre que algo se convierte en moda y deja de ser genuino. Fue entonces cuando el modelo se convirtió simplemente en un estilo. Recuerdo con no mucho agrado, los remedos de Isabel Coixet en este sentido ( Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mi, me parecen ejercicios vacíos de emulación ), pero no fue sólo ella ( tan alejada por otro lado del paisaje emocional que retrataba ), hubo muchos más.
Pasaron los años.
Los directores que crearon el movimiento se hicieron mayores y algunos siguieron brillando, como Jim Jarsmuch, no perdieron la libertad, que había sido una de sus mayores conquistas,  y dejaron la base y el espacio para un tipo de creación alejada de las grandes producciones y de nacer con la taquilla como principal objetivo.
Kelly Reichardt, directora y guionista según los relatos de una tal Maile Meloy ( ¿tal vez una especie de Alice Munro más joven? ), aparece como dignísima heredera de aquel grupo.
Su película Certain Women, reúne todos los códigos que buscaba este cine entonces y lo hace con maestría narrativa y, sobre todo, con verdad.
Su película no pretende contarnos la vida de tres mujeres, sino un momento en la vida de esas tres mujeres, momentos en apariencia intrascendentes pero que sirven para hacernos llegar con total claridad y transparencia, el fondo de unas existencias que parecen no llevar a ninguna parte, la soledad y la falta de expectativas, como mirar, como moverse, como actuar cuando el futuro sólo tiene un fondo gris.
El escenario es un pequeño pueblo en el Noroeste de los Estados Unidos, esos territorios que abundan en ese inmenso país, que ni siquiera guardan la singularidad de haberse quedado ancladas en el pasado. No está lejos el espacio en que se movía otra de las buenas cintas de este año, Comanchería. lugares en los que la belleza del entorno natural, no termina de ser el lugar adecuado para el desarrollo de los seres humanos.
Y llegamos a la mirada.
Tengo la sensación de que Reichardt pertenece a allí. Su corazón está en los cuadros de interiores y exteriores a los que consigue elevar en un nivel pictórico sin que en ningún momento suene artificial. A ello se un una caligrafía visual lúcida y llena de hallazgos.
En muchos momentos, la obra de esta creadora me parece mucho más cercana a la poesía que al cine.
No hay ninguna trampa. No intenta facilitarle el camino al espectador, sólo ayudarle en la contemplación. No intenta crear principios ni finales para sus historias. Son así, y seguirán así, estas mujeres seguramente envejecerán en esos lugares, luego vendrán otras, y otras y otras. Y lo único que cambiará es que habrá personas capaces de mirar de una manera que les permita percibir la belleza allí donde otros sólo ven desesperanza.
La autora comparte el proyecto con cuatro actrices que, seguro, han entendido la propuesta y su lenguaje, y por ello sólo transmiten verdad.
Está película, calificada como primera del Cuadro Crítico del último Caimán Cuadernos de Cine, ha saltado olímpicamente la distribución cinematográfica para llegar directamente al dvd o a otras plataformas. Hay que asumir, como ya he dicho en los últimos varias veces, que el cine, la forma de verlo, ha cambiado, si no, nos estaríamos perdiendo películas como esta, una de las más interesantes de esta temporada.

Público

miércoles, 14 de junio de 2017

SERIE TV: CHARITE deSonke Wortmann

Alemania 2017
Alicia Von Rittberg. Maximilian Meyer- Bretschneider. Justus Von Dohnanyi. Matthias Koeberlin. Ernst Stotzner. Matthias Brenner. Thomas Loibl. Emilia Schule. Ramona Kunze- Libnow. Tanja Schleiff. Monika Oschek. Daniel Straber. Klara Deutschmann. Rosa Enskat. Runa Greiner. Christoph Bach. Lucas Prisor. Yusuke Yamaski. Sebastian Kowski. Vaclav Chalupa. Stella Hilb. Holger Kunkel. Christian Kerepeszki. Dagmar Sachse. Amy Mubul. Claudia Vasekova. Roland Wolf
Duración.-
6 capítulos
50 minutos c.u.

Berlín, Siglo XIX.
Charité es una clínica que combina la acogida de enfermos con la investigación y la enseñanza. En un tiempo donde la curiosidad y el ansia de superación del ser humano llevó a convivir entre sus paredes a nada menos que tres futuros Premios Nobel. Quizás el objetivo que se perseguía en esos logros no fuese del todo el esperado, exento de altruismo frente a la necesidad de buscar escaleras con las que subir en una rígida estructura social. En cualquier caso, una  impresionante riqueza de conocimiento y un lugar a recordar.
Todo ello, sin olvidar ni suavizar la miseria de la época fuera de las clases pudientes, las inhumanas condiciones laborales, la falta de consideración a la mujer y la xenofobia. No podía desembocar más que en el nazismo que claramente asoma en los últimos capítulos.
Son varias las historias que se tejen alrededor de la columna vertebral, la historia de Ida Lenze, una muchacha que por su condición, termina accidentalmente como enfermera en el centro y que se rebelará contra los límites que le imponen. A la vera de su narración, ocurren, como he dicho antes, un gran número de historias paralelas, unas más densas, otras más breves, pero todas ellas contribuyen a crear un microcosmos humano apasionante, tan apasionante como la propia época que relata, no en vano prólogo de acontecimientos que cambiaron totalmente Europa.
La serie ha ido un éxito con nivel de acontecimiento en Alemania y no me extraña.
La producción es impresionante en todos y cada uno de sus detalles.
Está fantásticamente escrita y muy bien dirigida e interpretada.
Pero sobre todo, una de las razones que creo la han convertido en tan popular en su país, es su capacidad para enfrentarse con su historia, sin paliativos, sin complejos, asumiendo sus propios pecados pero sin necesidad de un perdón constante.
Somos fruto de lo que fuimos. Y hay pueblos que lo entienden mejor.

Público

martes, 13 de junio de 2017

NOVELA: A LA INTEMPERIE de Aline Pettersson

Alfaguara
120 páginas
También disponible en ebook

Empiezo contando que he leído este libro por equivocación.
Hace poco, un suplemento cultural recomendaba A la intemperie, novela creo que británica de una escritora emparentada en fondo, forma y convivencia con el Grupo de Bloomsbury, Rosamond Lehman. Pues bien, busco en kindle, compro el primero y... sorpresa, me encuentro con una escritora mejicana.
Mi habitual disciplina me obliga a por lo menos intentar leerlo ¿ será que el destino a puesto en mis manos un descubrimiento inesperado?, en cualquier caso, es breve, si no me gusta tampoco va a ser duro.
Comienzan varios capítulos en forma de apuntes breves de la propia autora que reflexiona sobre el transito a la tercera edad.
Reflexiones, eso sí, lúcidas en su capacidad para diseccionar las llamadas de atención, los cambios.
Nos avisa que comienza un relato en el que crear un personaje de edad más avanzada que se encuentre ante la obligación de afrontar esos cambios. Un escritor. Y poco después le lleva a comenzar, él también, otro relato, esta vez con un hombre más joven como protagonista. En medio de este juego de muñecas rusas,  no dejan de aparecer de vez en cuando la autora para guiarnos o más bien acompañarnos en este juego.
Porque lo cierto es que la propuesta me traslada eso, un juego ligero, inteligente y con lúcidas reflexiones.
El problema es el que siempre pueden tener estas obras que alcanzan una ligereza semejante y que tienen parte de su valor en su propia estructura: por un lado, la intrascendencia, por otro, quedarse al nivel de un bosquejo.
No. no ha sido un descubrimiento. Pero bueno, tampoco ha estado mal.
Interesante.
Ahora me queda la de Lehmann, esta vez sin fallos.

Público

sábado, 10 de junio de 2017

NOVELA: RECURSOS INHUMANOS de Pierre Lemaitre

Alfaguara
400 páginas
También disponible en ebook

Ya desde su título, esta novela deja clara su posición.
Posiblemente podríamos definirla como una obra coyuntural, pegada a la crisis económica que Europa sufre desde hace una década. Especialmente , las consecuencias en el empleo y en el cambio de concepción actual frente al "trabajo para toda la vida", y, envolviéndolo todo, la falta de valores que posiblemente haya sido tanto causa como efecto.
Lemaitre es un buen escritor y como ha demostrado sobre todo en su saga del agente Verhoeven, un escritor efectista que sabe como dosificar tanto la información como los sucesos.
Por ello, no debemos de pensar en Recursos Inhumanos como una crónica realista del antaño directivo de éxito y hoy parado de larga duración, aunque en el principio pueda parecer que eso es lo que nos va a ofrecer.
Lemaitre es un buen escritor de género negro y eso implica entretenimiento y emoción. Ambas características están aquí, para configurar un thriller perfectamente reconocible en el esquema más clásico de justicia social.
La novela está claramente dividida en tres partes:
La primera es la más realista, la que podría haber sido extraída de cualquier periódico. La tragedia de un hombre que ha perdido el sentido de su vida y la repercusión en su familia, Cuando parece aparecer una oportunidad, todo se focaliza en esta, incluso cuando parece no ir más allá de una broma cruel. Esta bajada a los infiernos tiene total credibilidad. Lamentablemente total credibilidad.
La segunda es la crónica narrada por otra voz. Casi un relato periodístico de un ejercicio de selección de personal, que termina con una toma de rehenes. Seguimos pensando que, lamentablemente, tampoco es algo que nos extrañe.
La tercera es la que conforma el thriller, aquí sí con las convenciones del género, muy bien narrado y con las sorpresas necesarias y el ánimo de justicia que cualquier lector reclamaría.
Recursos Inhumanos es una novela muy entretenida, también puede verse como base para la reflexión sobre una realidad actual. Sin grandes profundidades porque no son necesarias, la situación es clara y sus consecuencias contundentes. Todo el desorden que genera está presente, y se puede hablar de la desesperación, de la falsa valentía, de la cadena de dolor, y por último, de la confusión que nos lleva a olvidarnos de los que es verdaderamente importante.

Público

SERIE TV: ARTHUR & GEORGE de Stuart Orme

UK. 2015
Basada en la novela del mismo título de Julian Barnes.
Director.- Stuart Orme
Intérpretes.-
Martin Clunes. Arsher Ali. Charles Edwards. Art Malik. Hattie Morahan. Emma Fielding. Alan McKenna. Conleth Hill. Pearl Chanda. Hilary McLean. Matthew Marsh. Timothy  Watson
Duración.-
3 episodios
45 minutos c.u.

Recuerdo con satisfacción la lectura de Arthur and George, de Julian Barnes. Su autor pertenece al grupo de escritores británicos que, tuteados por Anagrama, publican con regularidad e inmediatez sus obras en nuestro país. Dentro de ese grupo ( en el que, como ya he comentado alguna vez, no siempre me resulta fácil en la memoria no confundir tutorías ), creo que Barnes es el que más veces vuelve la cabeza al pasado para hablar de los cimientos del Imperio y su reflejo en la actualidad.
Tengo un recuerdo bastante global de esta, pero, ya lo he dicho, satisfactorio. Creo que era una pieza amplia en sus ambiciones, conseguida. Creo recordar también que tocaba la infancia de ambos personajes y, esto es a lo mejor un error de la memoria, que la moda espiritista de la época tenía cierto protagonismo. También la tengo como una descripción muy precisa de la sociedad y sus lacras, muchas de ellas aun hoy día presentes en la isla.
Sin embargo, encuentro muy poco de ello en esta serie.
Es cierto que ya desde el principio me produjo mucha extrañeza su corta duración, cuando la novela espera las quinientas páginas.
Y es que guionista y director se centran en la peripecia dramática detectivesca, aquella que une a Arthur Conan Doyle a las actividades de su personaje, Sherlock Holmes, con un Doctor Watson de sustitución y inexplicables sucesos en la campiña inglesa que podían muy bien recordarnos a los que protagonizo el perro de los Barkersville.
Bien, no hay razón para que esta apropiación literaria reducida nos escandalice. Salvando las distancias no podemos olvidar que la alabada película Al este del Edén, ocupaba no más de un cuarto de la novela de Steinbeck.
El objetivo en este caso está claro. Desde el punto de homenaje que incluía la novela de Barnes, el director decide continuar por ese camino, y lo hace creando una aventura que , al margen de que esté basada en un caso real, podrían haber protagonizado perfectamente autor o personaje. La producción es excelente, la narrativa ágil y asoman apuntes sobre el racismo o la rigidez de la sociedad victoriana.
El resultado es tan eficaz y agradable como cualquiera de esas series de Agatha Christie que existen multiplicadas ya sea alrededor de Poirot o de Miss Marple.
Disfrutaba y de calidad. Quizás el problema sea esperar una versión de la excelente novela. Olvidando el origen es un muy buen producto, uno más dentro de un género ya habitual en la producción audiovisual británica. Modelo clásico.

Público

miércoles, 7 de junio de 2017

SERIE TV: THE STAIRCASE de Jean Xavier de Lestrade

Francia 2004
Documental.
Duración:
8 capítulos
50 minutos c.u.

He comenzado a ver esta serie sin saber que era un documental.
Mi impresión era que me encontraba ante una narración de género negro, contada de una forma original, con un modelo de docudrama.
Sin embargo, a partir del capítulo tercero, me informo convenientemente: no hay ficción, todo lo que ocurre es cierto. Ha ocurrido.
Lo que antes era admiración ante un producto que me estaba pareciendo apasionante, se convierte también en sorpresa.
Los hechos:
Una madrugada, la policía recibe la llamada desesperada, un hombre informa que su mujer ha sufrido un accidente callándose por las escaleras y se encuentra grave. Al llegar la ambulancia, se encuentran el cadáver rodeado de sangre. Poco después, el hombre, que resulta ser el conocido escritor Michael Peterson, es acusado de asesinato. A partir de ahí asistimos a la preparación de su defensa y a un juicio mediático que, como ya sabemos, terminará en condena.
Lo primero que sorprende es la calidad y la intimidad del material utilizado. Es de tal nivel, que en muchos momentos, cuesta creer que no esté teatralizado. Supone la existencia de una cámara omnipresente , pero sobre todo, supone una actitud que, a mi entender, implica un alto nivel de exhibicionismo.
Comprendo que no debería de sorprender en el mundo donde triunfa Gran Hermano u otro tipo de reality shows.
Pero esto quizás me parece un punto extremo. Ya no tanto porque se presten todos a ser grabados, a que esta historia donde son personajes principales o secundarios, se convierta en crónica. Sino por las actitudes y situaciones que se muestran. De hecho, hay que reconocer la generosidad y la sinceridad de todos ante la cámara.
Hay dos aspectos que convierten el documento a mi entender en único:
Por un lado, mostrar la defensa y, consecuentemente la justicia, como un ejercicio teatral. Un dilema sólo vinculado al dinero que se pueda destinar a ello ( y aun así sin garantías ). Un ejercicio de malabarismo absolutamente descarado y que no tiene nada que ver con la verdad. Incluso utilizando como irónico epílogo las palabras del abogado a quien el veredicto lleva nada menos que a cuestionar los valores de esa sociedad.
En segundo lugar, la realidad como capas que se superponen. Lo que más desconcierta en las continuas reuniones entre acusado y su familia y/o abogados, es el tono jocoso continuo. Tal vez sea una forma de reacción ante el miedo, pero ¿ donde ha quedado el dolor por la pérdida?. Pronto, la muerte de la madre, se convierte casi en un mero recuerdo. En este sentido es importante darse cuenta de que el foco de interés pivota desde que es lo que le ocurrió a ella ( la víctima ), hacia que es lo que le ocurrirá a él ( el acusado ).
Por todo ello,y mucho más,  The Staircase es más que una serie de televisión, es casi una experiencia, material de primer orden para la reflexión, un debate moral sobre la justicia pero también sobre nuestra posición ante ella,
Pero también  es una historia singular y apasionante, que puede enmarcarse entre los muy buenos relatos del género negro y judicial. El director, un artesano metículoso y lúcido, se ha decidido por un modelo difícil y que en principio no parecía muy adecuado a este tipo de narración, ya que, además de las limitaciones materiales, exige un equilibrio continuo para no caer en la tentación de tomar partido.  Consigue en continente y contenido un excelente resultado.
Al final va a resultar que la realidad es, sí, mucho más atractiva que la ficción.

Público

sábado, 3 de junio de 2017

NOVELA: LA VIDA NEGOCIABLE de Luis Landero

Tíquets
336 páginas
También disponible en ebook.

Desde su aparición estelar y sorprendente con Juegos de la edad tardía, no he dejado de leer ninguna de las obras de Luis Landero.
Un escritor heredero de Cervantes y por lo tanto muy español, capaz de convertir nuestra sociedad y nuestra cultura en el paisaje de todas sus novelas, hablando siempre de lo conocido. Haciéndolo desde un realismo que consigue su distancia en cierta ironía y con un lenguaje literario de una riqueza que devuelve a nuestra cultura gran parte de su legado.
Una literatura con cierto sabor añejo, y lo digo en positivo porque es también lo que le emparentar a otros autores como Quevedo, Pío Baroja, Galdós o, en otras disciplinas, a Berlanga.
Como decía al principio he leído todas sus novelas, todas con gozo, pero lo cierto es que no soy capaz de recordar cuantas ni de separarlas en mi memoria.
Y es que Landero siempre opta por un mismo objetivo: nada menos que narrar la vida, eso sí, en niveles más cercanos a la minería que a la holgura, y siempre desde un nivel cotidiano que nos enseña que la existencia de cualquiera puede encerrar aventuras, dramas o incluso tragedias a las que, por razones del entorno, se les hurta la grandeza.
La Vida Negociable, redonda narración, nos cuenta en primera persona la vida de Hugo Bayo, desde su infancia hasta, ya en la madurez, otra de las encrucijadas a las que parece ir guiándole el destino.
Hijo único de una pareja desigual en sus aspiraciones, los primeros capítulos nos llevan a su confuso y desorientado despertar , de terribles consecuencias.
Más tarde, va caminando de vana ilusión en fallido proyecto, tanto desde el punto de vista sentimental como profesional, no lejos del desengaño de la picaresca, mientras se va construyendo interiormente como un hombre amargado, cruel, incompleto, lo más cercano a lo que siempre podremos describir como un fracasado.
Importante señalar que ese fracaso, está menos relacionado con la realidad que con su actitud de aceptación de la misma. Así un final que podría estar lleno de esperanza, se convierte una vez más en una especie de terrible sentencia.
La Vida Negociable es una novela triste.
La obra de los que no consiguieron ni siquiera acercarse remotamente a sus sueños, fundamentalmente porque tampoco hicieron nada real para conseguirlos, ni nunca fueron capaces de asumir sus responsabilidades.
Una vida gris porque no es capaz de dotarla de color, esperando simplemente que, por arte de magia, se cambie por otra.
En cualquier caso, Landero, su ironía, consiguen dotarla de cierto nivel de astracán en su desarrollo, de un humor que crea pasajes verdaderamente divertidos. También El Verdugo contaba una historia terrible y sin embargo conseguía hacernos reír.
Seguiré siempre leyendo a Landero, es uno de los mejores escritores que tenemos. Un cronista sincero y nada efectista, con la serenidad de la inteligencia y la verdad.
Y, sobre todo, con una pluma que abraza, que cuenta, que dibuja.

Público

viernes, 2 de junio de 2017

CINE: LA MUERTE DE LUIS XIV de Albert Serra

Francia/ España 2016
Jean Pierre Leaud. Patrick d'Assumcao. Marc Susini. Bernard Belin. Irene Silvagni. Vicenc Altao

Por fin lo he conseguido.
Pocas películas han tenido una vida en las pantallas tan complicada y errática como La muerte de Luis XIV, saltando por salas de arte y ensayo ( que siguen existiendo ) y cinematecas, de ciudad en ciudad, en horarios poco compatibles.
Casi una pieza de museo.
Eso sí, con la leyenda de obra maestra, de cine diferente que había conseguido convencer incluso a los críticos más esquivos en este modelo de creación.
Pues bien, tras mi persecución, por fin, gracias a Filmin, he conseguido verla.
Lo digo ya:
Una joya, una obra ( creo que le encaja más esta definición que la de película ) singular, única. Tan valiente como coherente, tan arriesgada como conseguida.
Desde Honor de Caballería, protagonizada por Don Quijote, Albert Serra nos ha reiterado que su interés es acercarse a las leyendas, no tanto desde la desmitificación sino la identificación, ya que lo que hace es acompañarlos en su vida cotidiana, en aquellos aspectos que los hacen humanos y los alejan de la figura. Visita y nos lleva a visitar la trastienda, lo más alejado de la representación.  Y lo hace, extrañamente, desde la propia representación, una caligrafía medida y perfectamente orquestada.
Después de Don Quijote, vinieron los Reyes Magos, Casanova y Drácula. Ahora le toca el turno a Luis XIV de Francia, por primera vez un personaje histórico pero rodeado de la parafernalia de una monarquía caduca y teatral, por la que mereció el nombre de Rey Sol.
Se centra en los últimos días de su vida, en el intento por parte de los médicos de buscar una solución, que termina siendo inútil, en su corte desconcertada sin saber como comportarse y manteniendo unos rituales estéticos ridículos como vácuos.
Se ocupa de observar con minuciosidad y calma, esos momentos donde la ruina se sube a lomos de la propia decadencia de la institución, que intenta sobrevivir en su anacronismo. Y anacronismo e incluso absurdo es en lo que se convierte la ceremonia cuando la miramos desde dentro, sin la admiración de un público entregado, o sin la pompa necesaria que ha desaparecido por causa de la enfermedad.
La muerte de Luis XIV es una cinta sorprendente en su coherencia.
Estoy seguro de que desde el principio está tomada la decisión, no ya de encerrarnos con el monarca y sus doctores en esas pocas habitaciones, sino de hacernos sentir que somos parte de la corte que de vez en cuando se asoma y participa en la escena. El sonido, especialmente ese reloj que va marcando el lento paso del tiempo, las luces de las velas que parecen ser la única fuente de iluminación, la música que sólo en momentos contados se incorpora....
Y sobre todo, la lentitud real de la vida que se va. La morosidad con la que el director se mueve, sin perder el ritmo en ningún momento. La narración casi física de la enfermedad y de como va afectando al monarca.
Estéticamente, nos encontramos ante un monumento a la belleza, que no siempre es sinónimo de hermosura. La película parece estar compuesta de forma que cada escena es un cuadro con la  textura de los clásicos. Hasta alcanzar ese momento en que el protagonista mira directamente a la cámara: lo que habitualmente son retratos regios, se pervierte aquí para ofrecernos su contrario, lo que nunca se muestra pero que quizás sea mucho más real.
Cierro este comentario sorprendido y agradecido con el autor, recordando la ceguera no sólo de los distribuidores sino de nuestra comunidad cinematográfica. La muerte de Luis XIV debería haber ocupado una posición de cabeza en los últimos Goya; quizás eso hubiese avivado su carrera y la de cierto tipo de cine. Ni considerarla. Fácil después culpar de nuestros males a ¿ el cine americano, el IVA cultural, la piratería... ?
Albert Serra ha creado una obra artística que sólo ha sido valorada realmente en su grandeza fuera de nuestro país.
En cualquier caso, no desesperemos. Habrá más. Empiezo a creer que este hombre es un genio. Un hombre que disfruta con la creación.

Público

jueves, 1 de junio de 2017

CINE: FENCES de Denzel Washington

USA. 2016
Denzel Washington. Viola Davies. Stephen Henderson. Jovan Adepo. Mykell Williamson. Russell Hornsby. Saniyya Sidney

Fences, de August Wilson, es dentro del teatro americano casi un clásico contemporáneo.
Su autor, especialmente vinculado a trasladar la historia de su comunidad negra en su país, consiguió con esta obra su mayor éxito. Su reposición el pasado año en Broadway, supuso para Denzel Washington el Tony al mejor actor. Supongo la decisión de este de adaptarla al cine y dirigirla tiene mucho que ver con su mimetismo con este personaje y su deseo de hacer llegar a más público su grandiosa interpretación.
La obra se centra en una familia negra en los años 50. A pesar de su situación precaria, viven con cierta estabilidad, posiblemente debido al instinto de supervivencia y lucha del patriarca. Esa necesidad de sacar adelante a su familia, le hace también desarrollar un carácter autoritario que dificulta la convivencia. A todo ello, hay que sumar el racismo latente en el exterior y el machismo latente en el ámbito familiar.
Es un texto sólido.
Heredero del naturalismo más clásico , de Arthur Miller o Eugene O'Neill.
Quizás un poco antiguo, pero creo que es necesario empezar a considerarlo desde el punto de vista histórico, más que buscar equivalencias con la situación actual.
Washington aporta una dirección firme y coherente. Huye de esa maldición en los adaptadores de obras teatrales de intentar por todos los medios que no se note su origen. El centro de la historia es la casa familiar, y ahí ocurre todo lo importante, ni siquiera necesario recorrer las distintas habitaciones; fiel a la concepción original todo transcurre entre la planta baja y el jardín trasero. Las salidas al exterior , suponen gotas de aire en la densidad narrativa, pero no pretenden nada más y contribuyen a aligerar el peso y marcar el paso del tiempo.
Por decirlo de alguna manera, utiliza la cámara no para traicionar el origen del material sino para potenciarlo, permitiendo a sus actores gozar de primeros planos ( algo muchas veces difícil de alcanzar a percibir desde las butacas de un teatro ), y tiñe toda la atmósfera de un color añejo que huele a jazz.
Por otro lado, un texto como el que nos ocupa, permite grandes interpretaciones, y esa es otra de las bazas que juega el director, permitiendo que todos ( no se cuantos procedentes de la versión teatral ) tengan su espacio  lo desarrollen a la perfección. Ya he dicho que él está inconmensurable, pero quien más me fascina es Viola Davies, una mujer capaz de decirlo todo con una mirada, en un papel que es un regalo.
Fences , ya lo he dicho, habla del racismo, de las difíciles relaciones familiares, de la herencia del pecado de padres a hijos. Pero también habla de comprensión y perdón.
En este caso, en su versión cinematográfica es un sólido ejemplo de traslación del teatro al séptimo arte.
Tal vez nos guste más a quienes disfrutamos del género dramático.
En mi caso así ha sido.

Público

martes, 30 de mayo de 2017

NOVELA: CÁSCARA DE NUEZ de Ian McEwan

Anagrama
244 páginas
También disponible en ebook.

Ian McEwan es posiblemente el más coherente en el equipo de escritores ingleses que comenzó a destacar hace unas décadas y que Anagrama incorporó rápidamente en su catálogo, Barnes, Kureishi, Amis, Swift.... Creo que McEwan es el único al que no le reconozco una obra que no me haya despertado algún interés, y a cambio, me ha dejado obras tan potentes como Solar, Expiación o Sábado, y dilemas morales tan complejos e inteligentes como La Ley del Menor.
Por supuesto, él también tiene derecho a jugar.
Y ni siquiera cuando juega pierde el nivel de ser Ian Mc Ewan.
Cáscara de Nuez me parece un juego.
Pero un juego de este autor está por encima de muchas novelas pretendidamente serias de otros.
Trudy y Claude, una pareja adultera, ella embarazada de su marido, hermano de su amante, y el plan de un asesinato.
¿ Nos suena?¿ Gertrudis y Claudio nos sonarían más?.
Lo que convierte esta sórdida historia negra en una algo irreal mezcla entre una comedia y una elucubración, es  que la historia está narrada desde el feto y su percepción de lo que está ocurriendo en el exterior.
Así, esta especie de Hamlet no nato, nos va guiando por los recodos y los sentimientos de un conflicto universal de codicia, celos y lujuria. Con una visión confundida en la parcialidad de la percepción y en el descubrimiento de lo desconcertante de su propia sensibilidad.
He leído alguna crítica capaz de profundizar en la propuesta.
A mi, ya lo he dicho, me parece un juego, logrado y divertido; una propuesta ingeniosa y muy bien resuelta. No sé si una obra menor, pero en cualquier caso una obra muy válida y apreciable.
Lo dicho, Ian McEwan.

Público

lunes, 29 de mayo de 2017

SERIE TV: TABOO de Steven Knight

UK. 2017.
Directores.-
Steven Knight. Kristofer Nyholm. Anders Engstron
Intérpretes.-
Tom Hardy. Oona Chaplin. Leo Bill. David Hayman. Michael Kelly. Jonathan Pryce. Stephen Graham. franka Potente. Jessie Buckley. Edward Hogg. John Pettifer. James Greaves. Jefferson Hall
Duración.-
8 capítulos
59 minutos c.u.

Hay tres aspectos importantes que han cambiado la percepción de las series de televisión :
1.- En primer lugar la calidad de la producción. Ya no funcionan como productos televisivos con menor exigencia que el cine, sino todo lo contrario.
2.- En segundo lugar, el visionado. Ya no hace falta esperar semana a semana a que llegue el capítulo correspondiente. Uno puede pegarse un atracón en dos días sin ningún problema. Esto cambia también la percepción.
3.- Por último, la existencia de temporadas. Cualquier serie que se precie y que tenga cierto éxito, cuenta con que podrá continuar. Esto está creando en los guionistas cierta sustracción de información, supongo que con vistas a desarrollos futuros.
Taboo parte de una historia muy atractiva:
1814, Londres A la muerte de su padre, un hombre al que todos daban por muerto, regresa tras diez años perdido en África. Se ha convertido en algo muy parecido a un salvaje, tal y como atestiguan sus tatuajes, su asociabilidad y unos poderes que nunca terminan de estar claros. Ligado a un pasado oscuro, parece haber vuelto para cerrar heridas, abrir venganzas y recuperar el amor.
A partir de ahí se desarrolla una compleja trama en la que la Corona de Inglaterra, la Compañía de las Indias y los Estados Unidos de América se entrelazan en una maraña creada por el protagonista alrededor de un pequeño territorio heredado en el confín del mundo.
Mientras tanto la sociedad británica, asume con miedo, y vértigo, esa figura a la que identifican con el mismísimo demonio. Una prueba de la hipocresía de una civilización que, contando con posesiones en todo el globo, se desestabilizaba cuando alguien procedente del exterior pretendía incorporarse a su sal sin atenerse a sus costumbres.
Taboo tiene muchas cosas buenas para que uno se enganche.
En primer lugar una producción fastuosa, que si bien puede pecar en momentos de oscura, recrear a la perfección esa metrópolis sumida en la miseria. También una realización capaz de equilibrarse entre lo onírico y lo físico.
Tiene clima, esa negritud que la vincula al gótico inglés, a la estética externa  interna de Dickens y a las historias  que tan bien escribieron narradores como Wilkie Collins.
Es además muy eficaz en su narrativa, nos atrapa aunque en ocasiones no sea difícil perderse ligeramente. Dosifica muy bien los hechos, la tensión, y consigue crearla de manera continuada.
De todas maneras, echo de menos en Taboo mucha información, muchas explicaciones que serían mínimamente necesarias. El hecho de que muchas de las escenas que se han utilizado para promocionar la serie no estén finalmente en esta temporada, me lleva a pensar en lo que comentaba en el punto tres de la introducción.
Por otro lado, he escrito, conscientemente, que es eficaz. esto es, nos atrapa, pero una vez que concluye, son muchas las preguntas que nos surgen sobre la credibilidad de la trama.
Por decirlo de alguna manera, Taboo me parece sólo un entretenimiento de gran calidad visual pero si hay segunda temporada no dudaré en verla.

Público

domingo, 28 de mayo de 2017

SERIE TV: THE CROWN de Peter Morgan

Netflix
Creador.- Peter Morgan.
Directores.-
Stephen Daldry. Phillip Martin. Julian Jarrold. Benjamin Caron.
Intérpretes.-
Claire Foy. Matt Smith. Vanessa Kirby. Ellen Atkins. Jeremy Northan. Victoria Hamilton. Ben Miles. Greg Wise. Jared Harris. John Lithgow. Harriet Walter. Alex Jennings. Lia Williams
Duración.-
10 episodios
56 minutos c.u.

Cualquier serie, película o novela histórica que se centre en personajes y acontecimientos aun vivos, cuenta con la dificultad añadida de tener que competir con la versión personal que cada uno tenemos de ello, así como con la realidad aun vigente.
También es difícil comprometerse sin caer en el juicio.
Cuando el tema central es una de las instituciones más conocidas del mundo y más valoradas por mucha gente, especialmente en su país, la dificultad se multiplica.
No es fácil adoptar un equilibrio entre posiciones que serán sin duda criticables. Desde la zalamería al ataque ideológico, desde el intento de comprender a la elucubración íntima.
Pues bien, The Crown se atreve nada menos que con la monarquía inglesa, con la Reina Isabel, Felipe de Edimburgo, la Princesa Margarita.... personajes de todos conocidos aunque casi siempre desde la distancia.
Películas como The Queen, habían hecho ya un acercamiento, pero desde un hecho muy concreto. La visión de The Crown es mucho más amplia, y su objetivo es llegar a la Institución desde la intimidad de sus personajes.
Cada uno de los diez capítulos que la componen, tiene un epicentro concreto, ya sea de carácter político, ya de carácter humano, en todos hay pequeñas referencias al pasado que nos ayudan situarnos, pero sobre todo, hay un desarrollo evolutivo de los seres humanos que estaban detrás de las más o menos icónicas figuras.
Lo hace sin miedo. Con una sinceridad que hasta ahora desconocíamos en este ámbito. No es pudorosa a la hora de hablar de temas tan delicados como las dificultades de aceptar el perfil público o de la escasa formación que recibían los miembros de la Familia Real.
Y lo cierto es que, desde la ausencia de dramatismo innecesarios o de efectismo de prensa rosa, consigue un retrato amplio, coherente, complejo. Un retrato que tampoco se edulcora en aras a la empatía, sino un retrato veraz y creíble.
Para alguien que, como es mi caso, no se considera monárquico, es también una forma de percibir el valor de la institución, su significado y su, me cuesta decirlo, necesidad en algunos casos.
The Crown es una serie estupendamente escrita.
También excelentemente realizada.
Se ha repetido hasta la saciedad la siempre correcta producción de las series inglesas, hasta el punto de haberse convertido en un tópico. Pues bien, The Crown está en esa línea, máxime cuando utiliza escenarios reales.
A ello hay que añadir un nivel interpretativo tan elevado como es habitual allí, especialmente destacable la para mi desconocida Claire Foy que compone, capítulo tras capítulo, el personaje de una mujer que, poco a poco , desde un estado en el que siempre existía un punto de desconcierto, aprendió la necesidad de crear el carisma desde la contención y el rigor.
The Crown se desarrolla con elegancia, en un ritmo pausado, tranquilo, donde las corrientes internas, duras en muchas ocasiones, no necesitan subrayarse.
Es un producto de magnífica factura pero también, y sobre todo, una excelente crónica para entender una parte importante de la historia de Europa, de uno de los países más relevantes del continente y de su principal institución, atreviéndose a resaltar que detrás de todo ello, siempre ha habido seres humanos.

Público

sábado, 27 de mayo de 2017

NOVELA: EL GRAN IMAGINADOR de Juan Jacinto Muñoz Rengel

Plaza & Jamés
480 páginas
También disponible en ebook.

El título de esta novela es , sobre el papel, una descripción de su protagonista, un joven griego que en el siglo XVI nace con un destino tan plural que parece acaparar gran parte de los territorios y aventuras de la literatura universal.
Personalmente creo que El Gran Imaginador es, verdaderamente, el autor de estas casi quinientas páginas, un hombre capaz de utilizar las palabras para crear una masa flexible, una especie de arcilla alquímica que nos permitirá viajar con alas de sueño a los años en que la sorpresa era algo que se escondía en cada libro.
Está claro que Muñoz Rengel es un hombre que fue un niño que leyó mucho y desde muy pequeño, también posiblemente disfrutase de otras formas de que nos cuenten historias, como el cine.
Lo imagino como un niño de Sesión de Tarde, expresión que ya he usado anteriormente y que se refiere a aquellos que nos hemos criado dejándonos invadir por piratas, cuatreros, indios, vampiros o cualquier cosa que asomase a la pantalla.
Vamos a ver, para  hacernos una idea, en la novela que nos ocupa asistimos a:
La Batalla de Lepanto, convirtiendo a Miguel de Cervantes en un personaje relevante del libro.
Un monasterio perdido falsificador de reliquias.
Estambul en su época dorada.
El primer vuelo de un ser humano.
Una invasión extraterrestre propia de H.G. Wells.
El nacimiento de la leyenda de los vampiros.
La Condesa Sangrienta.
El rabino de Praga y el Golem.
Y algunos más que seguro me olvido.
Lo fabuloso del autor es que consiga una extravagancia que une todos esos elementos sin que se noten las costuras y trasladándonos de nuevo a nuestros años de sorpresa, de gozosa lectura.
Lo difícil, el hecho de que, como cualquier acumulación, puede haber momentos de exceso, es difícil mantener el mismo nivel en todos los tramos , y un final algo veloz.
De todos modos, El Gran Imaginador es, además de un buen libro, un libro generoso, que estoy seguro, responde a la vocación de un lector voraz para compartir los placeres que le proporciona la palabra escrita.

Público

jueves, 25 de mayo de 2017

CINE: ALIEN COVENANT de Ridley Scott

USA 2017
Michael Fassbender. James Franco. Katherine Waterston. Billy Cudrup. Danny MacBride. Carmen Ejogo. Amy Seimetz. Demian Bichir. Nathaniel Dean. Tess Haubrich. Callie Hernández. Alexander England.

Alien El Octavo Pasajero sin duda marcó un hito en el cine de terror.
Tuvo tres secuelas, muy diferentes, firmadas por tres directores importantes ( no tanto entonces ), Cameron, Fincher y Jeunet.
Las tres eran diferentes y las tres tenían su espacio Puede preferirse una u otra pero a ninguna se le puede negar su personalidad.
Hace unos años, Ridley Scott decidió recuperar la franquicia con una cinta , Prometheus en la que, a modo de precuela, prometía llegar al origen del monstruo.
Atractiva en su inicio ( derivada nada menos que a la búsqueda del Creador del Universo ), terminaba siendo confusa y demostrando que tal vez filosofía y acción no terminaban de casar bien.
Ahora nos ofrece la continuación de aquella.
Posiblemente haya que considerar que esta es una de esas obras que tiene que luchar con las altas expectativas que genera, pero en cualquier caso, no está a ala altura.
El planteamiento inicial, empieza a ser ya conocido: nave de colonos perdida en el espacio, recala en un planeta que resulta ser una trampa mortal. A partir de ahí, lo único que esperamos es cuando y donde aparecerá el monstruo, y cuanto tardará en terminar con toda la tripulación.
Uno de los problemas en este caso, aparte de un guión carente de sorpresas y de la casi absoluta oscuridad que lo envuelve todo y que convierte la visión de la cinta en un fatigoso ejercicio de adivinación, es la falta de entidad de los personajes que parecen una colección de actores de serie B. En concreto, la muchacha del poster, que al parecer pretende ser heredera de la colección de mujeres fuertes que inauguró la Teniente Ripley, suena a broma.
Sólo Michael Fassbender tiene peso, actor y personaje. Pero su posición de búsqueda, relación con el mal y traición, no está bien escrita ni contada, cuando podía haber sido un núcleo interesante.
Las escenas de acción están bien filmadas pero son pocas y ya no sorprenden.
No hay nada nuevo aquí. Si bien el pequeño prólogo parece que va a conectarla con las ambiciones metafísicas de su inmediato precedente, el desarrollo se queda en una peli de paso, ni siquiera muy entretenida.
El final abierto hace pensar en que habrá más. Tal vez sea el momento de que Scott vuelva a dejar su criatura en otras manos.

Público

miércoles, 24 de mayo de 2017

CINE: YOUR NAME de Makoto Shinkai

Japón 2016
Animación

Creo que fue El Viaje de Chihiro la película que marco realmente el punto de inflexión:
A partir de esa extraña y magnética historia, quedo claro que el cine que hacían los herederos de Heidi, distaba mucho de ser un cine infantil, por mucho que frecuentemente algunos de sus protagonistas fuesen niños o adolescentes.
Yo personalmente disfruto horrores con la delicadeza del trazo, la humanización no hiperrealista de sus personajes, frente a unos escenarios recreados con un verismo sorprendente, sobre todo con su tratamiento del color, en definitiva con su capacidad para crear belleza. Ponyo, Toroto, .... comestibles peluches con alma que nos roban el corazón.
Pues bien, asumiendo que voy bien dispuesto, lo cierto es que salgo de Your Name sorprendido, enamorado, rendido.
En primer lugar, si hablaba antes de belleza, creo que es una palabra que se queda corta para describir la catarata visual que nos regala, paisajes abiertos, la ciudad de Tokyo, tierras devastadas.... todos están llenos de detalles en un trazo ligero pero firme y con una capacidad alquímica para generar colores, tonos e incluso texturas. Lo que alcanzan estos creadores es magia.
Pero no es esto lo que más me sorprende.
Creo que lo más maravilloso de esta película es el guión.
La historia, que finalmente se conforma como una singular y creativa fábula fantástica de amor, alrededor de la idea de los pliegues del tiempo, comienza casi como una comedia juvenil. A partir de ahí, transita por diversas vías, sorprendiéndonos en cada recodo. Y lo más difícil es que algo en apariencia complejo, se cuenta con una narrativa clara y perfectamente comprensible, y se cierra a la perfección.
Es una historia romántica efervescente.
Es una juguetona y lúcida historia de ciencia ficción.
Your Name divierte, emociona ( que difícil y que maravilloso que unos dibujos sean capaces de emocionar ), nos mantiene en tensión.... Es una joya con escenas inolvidables, como, por poner sólo un ejemplo, el cruce en el puente bajo la lluvia.
Está claro que mi entusiasmo es absoluto ( sí, creo que ha quedado claro ).
Pero, de verdad, esta obra maestra lo merece.
Que gozada para los sentidos, pero también para la inteligencia¿.

Público

domingo, 21 de mayo de 2017

CINE: PERSONAL SHOPPER de Olivier Assayas

Francia 2016
Kristen Stewart

Las películas de Olivier Assayas no pueden analizarse por partes.
Desde la irrepetible Viaje a Sils Maria, comprendí que el caudal de sentimientos y sensaciones que generan sus historias y su forma de narrarlas, hay que percibirlas como una experiencia , como un regalo, dejándoles el espacio y el tiempo que el director se toma para contarlas, siempre sin prisa. ( me encantan sus epílogos, esos finales a los que dedica todo menos prisa ).
Diferentes pero con rasgos comunes, todas ellas transmiten elegancia y una mirada serena, así como el uso perfecto de la música, muy limitado siempre a lo necesario.
Supongo que no es muy adecuado hacer un comentario como este sin explicarlo , puede resultar pedante, pero no sé porqué, a mi Assayas me parece la mirada contemporánea, esa que parece que hemos perdido eliminándole la reflexión necesaria en aras de la acción. Pero una mirada contemporánea de carácter clásico ( creo que lo he complicado más todavía, pedante no, lo siguiente... ).
También comparten  sus películas la subversión de los géneros pero sin la violencia del rupturismo ( en el cine de Assayas nunca hay violencia y cuando, como en Personal Shopper, tiene que aparecer, lo hace en la distancia ).
En Las horas del día era el melodrama familiar. En Viaje a Sils Maria, la decadencia de una estrella frente a la llegada de la juventud. Ahora en Personal Shopper nada menos que el cine de fantasmas.
Todo comienza en una vieja mansión, referentes habituales como una noche a la búsqueda de una presencia. A partir de ahí, vamos conociendo la peripecia de su protagonista, muchacha enclavada en lo mundano de un trabajo absurdo y con características de médium, a la búsqueda de una señal de su hermano fallecido. Lo más espiritual y lo más material en contraste.
Al margen del uso inteligente de las nuevas tecnologías y que con ello se contribuya a que toda la cinta tenga un extraño tono metálico, Assayas no podía ser convencional, por mucho que sí utilice elementos habituales del género como la casona ya citada o la aparición del espíritu.
De ahí que desarrollo su historia de fantasmas en unos escenarios donde nadie parece tener demasiado cuerpo, incluso la jefa de la protagonista es poco más que una presencia cruel y caprichosa que parece situada más allá del universo.
En esta inteligente y atractiva trama, cruza realmente un único personaje, el que crea Kristen Stewart a quien el director había otorgado ya su mejor papel en su cinta anterior con Juliette Binoche. su mirada resume el desconcierto y la duda, que puede ser la del ser humano contemporáneo ante la comprobación de que las cosas no han cambiado tanto, que el mundo sigue siendo un lugar inaprensible que esconde realidades que tal vez nunca alcancemos a conocer.
Pero Assayas nos ayuda a sentirla.
Y nos invita, como siempre, a abrir los ojos.

Público

viernes, 19 de mayo de 2017

CINE: DÉJAME SALIR de Jordan Peele

USA 2017
Daniel Kaluuya. Bradley Whitford. Allison Williams. Catherine Keener. Betty Gabriel. Caleb Landry Jones. Lyle Brocato. Ashley LeConte Campbell. Marcus Henderson. LilRel Howery. Gary Wayne Loper. Jeronimo Spinx. Rutherford Cravens.

Todos los años por estas fechas, nos llegan algunas películas que , enmarcadas en una especie de serie B cuidada, sorprenden a la crítica y, sobre todo, alcanzan éxito de público.
Generalmente se enmarcan en el género de terror, que salpican con gotas de humor para distanciarlas de sus referentes clásicos.
Déjame salir es perfecta para esta definición.
Generalmente su éxito de basa en la sorpresa se su planteamiento, pero también se exige rigor profesional en su realización visual y, sobre todo, en su desarrollo narrativo: a fin de cuentas son películas a las que se exigen que cumplan con los objetivos más primarios del cine, crear fuertes sensaciones y entretener.
Todas las críticas de la cinta de Jordan Peele se inician recordando el parecido entre su punto de partida y el de Adivina quien viene esta noche. De hecho podríamos pensar en una adaptación moderna del género si no fuese porque una secuencia inicial se ha encargado de prepararnos para algo diferente.
La premisa del planteamiento novedoso se cumple.
La del desarrollo dramático se cumple con creces.
En muchas de las secuencias de su narrativa no nos extrañaría ver la mano de Hitchcock . Capaces de generar una inquietud en crecimiento, van avanzando sin desvelarnos hasta el final las verdaderas claves de lo que sucede.
Sí es cierto que el tema en el que se sustenta ( inteligentemente ) es el racismo. También lo es que podría hacerse una lectura social de la historia, como una parábola sobre lo que se esconde bajo lo políticamente correcto en un país que parece no haber superado aun sus fobias. De hecho, uno de los aspectos más desconcertantes en su verosimilitud y su choque, son las apreciaciones de los blancos sobre el invitado negro, hasta el punto de convertir este desconcierto en extraña fuente de humor. De todas maneras, yo creo que es necesario poner la dimensión crítica en su justa medida frente a la vocación de entretenimiento.
Es en el último tramo donde, aunque está muy conseguido y encaja a la perfección, me siento menos satisfecho.
Puede ser por un lado, porque la película se movía hasta entonces en un grado de verosimilitud que era lo que la convertía en realmente inquietante.
O tal vez, que he disfrutado tanto en esa inquietud, que conocer la verdad ponía fin a una agradable sensación.
En cualquier caso, Déjame salir no deja de ser por ello una de esas sorpresas que citaba al principio, una muy buena muestra de cine de género, de cine de palomitas de calidad.

Público

lunes, 15 de mayo de 2017

TEATRO: LA TERNURA de Alfredo Sanzol

Dirección.- Alfredo Sanzol
Intérpretes.-
Paco Deniz. Elena González. Natalia Hernández. Javier Lara. Juan Antonio Lumbreras. Eva Trancón

¿ Se puede hacer un Shakespeare sin Shakespeare? ¿ se puede jugar con lo aparentemente sagrado? ¿ existe un límite para el respeto?.
Parece que sí , que el teatro es diversión, que nadie lo entendía tan bien como el genio inglés y que, si hay admiración, habrá siempre respeto.
Estas son algunas de las lecciones que Sanzol nos enseña en esta pieza.
Pero vayamos al principio.
El pasado año se puso en marcha en el Teatro de la Abadía un proyecto denominado Teatro de la Ciudad en el que dos o más directores investigaban sobre un género dramático y lo acercaban a nuestros días.
El primer empeño fue la tragedia clásica, que dio muy buenos resultados.
El segundo, este año, la comedia. Y nadie más importante en el origen de la comedia que William Shakespeare. Él sirve de inspiración en esta comedia isabelina escrita en el siglo XXI que, sin ser ninguna de las suyas bebe de muchas de ellas.
Hay una reina con dos hijas y poderes mágicos. Una "Pròspero" que, de viaje por mar, rumbo a entregar a sus vástagas en matrimonio, decide desencadenar una tormenta para atracar en una isla, donde vivirán siempre alejadas de los hombres, a quienes odia.
Con lo que no cuenta es con que, en ese paraje inhóspito, vivan tres pastores que aborrecen al género femenino con la misma saña que ella dedica al masculino.
A partir de ahí, la farsa se sucede plagada de equívocos, cambio de sexo, amores confusos, referencias a gemelos, e incluso un humo mágico que hace enamorarse de la primera persona que uno se encuentra al despertar ¿nos suena?.
Como he dicho antes, La ternura bebe de muchas obras del bardo inglés ( que juguetonamente va citando durante su desarrollo ), pero las utiliza para crear una pieza nueva, quizás con una visión más contemporánea pero sin anacronismos, utilizando un lenguaje que hubiese sido perfecto entonces.
El resultado es, en lo que al texto se refiere, tan bueno como lo son habitualmente los textos de Sanzol, quien una vez más nos sorprende: acostumbrados a su rabiosa actualidad de cronista, no esperaba yo lo bien que se refleja su maestría en esta perfecta delicia.
Y en lo que se refiere al montaje, el resultado es hilarante, divertidísimo, vital, lucido e inteligente.
En un decorado simple pero muy útil, con una excelente iluminación y los necesarios apuntes musicales, los seis actores que componen el reparto se convierten en cómplices, sin duda divirtiéndose tanto como nos divierten a nosotros.
Sólo un apunte relativamente negativo:
En el previo, puede gozarse de las pequeñas intervenciones de un actor que , en el exterior, ameniza la espera, regalando su último número una vez dentro del teatro. La ternura es de las pocas experiencias que , dentro de un teatro adulto e inteligente, puede compartirse en familia, algo gozoso para quienes amamos el teatro. Que esa última intervención dentro de la sala, sea un chiste totalmente escatológico ( y malo ), está de más.
Al margen de esa pequeña mácula, decir que La ternura es uno de los espectáculos teatrales que nos ha dado este año la temporada con el que se lo pueden pasar mejor. Sin dudarlo.

Público

sábado, 13 de mayo de 2017

NOVELA: EL ÁNGEL de Sandrone Dazieri

Alfaguara
500 páginas
También disponible en ebook.

No se muy bien que es lo que me llevó, hace varios años, a descubrir a Sandrone Dazieri en No está solo, su anterior thriller.
Puede ser que alguna buena crítica en algún cultural, se sumase a cierta solidaridad mediterránea frente a la invasión nórdica que parece estar sufriendo la novela negra.
El caso es que Italia, en la situación actual, producía cierto exotismo.
Lo leí. Me fascinó. Lo recomendé..... y lo cierto es que no tengo la sensación de que nadie me hay hecho mucho caso. No sólo eso, sino que no recuerdo haber visto reverenciados libro y/o autor en reseñas del género.
Gran error.
No está solo era un thriller que se iniciaba en el secuestro de un niño, pero era mucho más, novela negra a lo grande, de las que amplía su capacidad de influencia hasta quedar no demasiado lejos de las teorías de la conspiración.
En el centro de la trama, la comisaría Colomba, un personaje que puede remitir a los habituales en el género, y Dante Torres, un se absolutamente singular, juez y parte e una trama que se desenredaba produciendo sorpresas en cada giro.
Es obvio: me abalancé sobre El Ángel en cuanto me enteré de que se había publicado, y no me decepcionó.
En primer lugar, Dazieri conserva a sus personajes principales y también sus virtudes de la anterior entrega:
Su impactante capacidad de crear imágenes. Sólo el inicio en el tren es ya un magnífico ejemplo.
Su pericia al dibujar a sus personajes, sean los principales ya citados o cualquier secundario en apariencia menos relevante.
El manejo absoluto de una trama de gran complejidad y no por ello difícil de seguir o poco creíble, sino todo lo contrario.
Por último, hay cierta grandeza en sus referencias que convierte a sus criaturas en seres casi mitológicos, algo muy potente cuando se trata de dar entidad al lado oscuro.
El Ángel es una excelente intriga que, igual que ocurría con su novela previa, va creciendo poco a poco en dimensión, y enredándose entre posibilidades alucinatorias.
Pero hay algo más:
A medida que vamos avanzando, tengo la sensación de que nos vamos acercando cada vez más a No esta solo, hasta que finalmente, esta se descubre como parte de un conjunto. Las dos están perfectamente integradas y las dos precisan de una conclusión que espero no tarde en llegar.
Es difícil, casi imposible, no sentirse enganchado en esta trama
De todas maneras no suelen gustarme las propuestas literarias que , bajo el formato serial, nos hacen esperar al siguiente capítulo.
Bien, da igual lo que me guste o lo que no me guste. No queda otro remedio, Esperar.

Público

martes, 9 de mayo de 2017

TEATRO: EN LA ORILLA de Rafael Chirbes

Versión.- Adolfo Fernández . Ángel Solo
Director.- Adolfo Fernández.
Intérpretes.-
Cesar Sarachu. Marcial Álvarez. Rafael Calatayud. Sonia Almarcha. Angel Solo. Coima Valdés. Adolfo Fernández.

Hay novelas que nos parecen totalmente inadaptables al cine. Afrontarlas parece en ocasiones valentía y en otras simple osadía. Ninguna de ambas condiciones garantiza el éxito.
Las obras de Chirbes entran en esta categoría.
Sin embargo tanto Crematorio ( serie de tv ), como esta En la orilla, han sido objeto del deseo.
En el caso de Crematorio, lo que parecía ser una traición a la caligrafía narrativa intimista del escritor, conseguía trasladar su espíritu y su crítica.
En la orilla intenta una mezcla de ambas cosas. Hay que decir que no me parece del todo conseguida pero personalmente me sorprende descubrir que el reto no era tan descabellado, sino que cuenta con una línea narrativa posible, respetando también el contenido.
En lo que está a la altura de su referente es en la sordidez, tanto física como moral. Los diálogos golpean en su brutalidad pero también hay imágenes muy difíciles.
Es imposible negar que lo que cuenta ocurrió.
Difícil olvidar que mucho de lo que después ha ocurrido en nuestro país, es consecuencia de esos años donde los valores desaparecieron totalmente frente a la codicia y la falta de respeto más absoluta por el ser humano.
Años en que la pobreza era sinónimo de estupidez, y convertía a sus víctimas de forma inmediata en carne de esclavitud, fuese esta sexual o laboral.
Años de continua juerga sin límites en la que todo valía y que parecía que nunca iban a terminar. Terminaron. Y dejaron en el camino mucho dolor, no precisamente de los culpables.
Chirbes habla de ello sin límites ni velos ni excusas. Eso sí, con mucha amargura.
También habla de la casi imposibilidad de mantenerse al margen.
Es difícil, una vez más, no sentir vómitos ante estas personas que hoy nos parecen tan lejanas, tan monstruosas, y que tuvimos tan cerca, e incluso pudimos llegar a admirar.
Chirbes también nos obliga a mirarnos a nosotros mismos.
Esta producción es visualmente interesante. Consigue, como he dicho antes, encontrar una adecuada línea narrativa que permite estructurar los monólogos interiores que componen la novela.
Sin embargo hay aspectos que no terminan de redondearse y lastran la propuesta:
En primer lugar hay un problema con los tiempos, que no están bien transmitidos, ni ese largo día que es el eje central, ni el salto al pasado con Leonor o la primera escena.
Pero sobre todo, tengo un problema con el protagonista. Gran parte del texto está narrado por Sebastian, en un nivel interior difícil. Cesar Sarachu me había entusiasmado en Reikiavik. Sin embargo, en este caso, me parece que su interpretación está constantemente en un engolamiento que distancia, que no hacen creíbles textos densos, hermosos pero difíciles de trasladar. Está bien en algunas de las escenas dialogadas, pero en su affaire con Liliana no tiene salvación. Cuando una parte tan grande del peso de una obra recae en un intérprete, este tiene que ser perfecto. Lamento decir que no es el caso. Alguna otra descordinación actoral me hace pensar más en un error de dirección, pero en ninguno de los casos tiene tanta importancia como en el de Sarachu. Una verdadera pena porque estoy seguro de su capacidad, que en momentos asoma.
En la orilla es un proyecto importante y loable.
A mi entender, ya lo he dicho, no del todo conseguido. Hay llenos y aplausos así que, como ya he dicho otras veces, probablemente el problema sea mío.
Lo peor, por otro lado, es pensar que es teatro histórico, real, sobre unos tiempos en los que todos fuimos partícipes.

Público

viernes, 5 de mayo de 2017

CINE: Z, LA CIUDAD PERDIDA de James Gray

USA 2017
Charlie Hunnam. Robert Pattinson. Sienna Miller. Tom Holland. Angus Macfayden

Yo soy de Sesión de Tarde y de Sábado Cine.
También de La Isla del Tesoro.
Sí, muy modernos todos y con ganas de experimentar.
Pero donde esté una de esas historias que te hacen vivir en ellas durante los horas, que te generan esa emoción de compartir con los protagonistas su epopeya, que se quite lo demás.
Gray es algo tan extraño hoy día como un clásico.
No digo que otros compañeros de generación como Fincher o Nolan no se dediquen con solvencia y sin experimentos al sano oficio de contarnos historias, pero ninguno de ellos tiñe su cine con esa pátina de clasicismo que parece acompañar todos los fotogramas de este director.
Es evocador.
Como profundamente evocadora es la imagen que, acompañando al título, abre la cinta. Esos indígenas en la sombra de una fogata, algo que puede ser tanto un sueño como un recuerdo, que está lejos aun de lo que viene a continuación, pero que será sin embargo, el destino.
En la época digital, la única forma de recrear aquellas sensaciones de antaño y transmitírnoslas es volver a los orígenes, a esos rodajes reales, gracias a lo cual, Gray consigue hacernos compartir de una forma casi física la experiencia de sus protagonistas.
Un joven militar, ansioso de reconocimiento para borrar las huellas de un padre poco edificante, se ve embarcado en la aventura de cartografiar las tierras entre Bolivia y Brasil para mediar en la determinación de la frontera. Es en ese primer viaje cuando queda ya atrapado por la fiebre de la jungla, por la necesidad de conocer lo que se esconde en ese paraje desconocido, en ese territorio inexplorado por el hombre blanco, intentar comprender.
Después vendrán otros dos, muy diferentes entre ellos, con la Primera Guerra Mundial en medio, en toda su crueldad.
Percy es por tanto un personaje obsesionado, pero no en los niveles de locura, sino capaz de la renuncia, porque también tiene una preciosa historia de amor con una mujer adelantada a su tiempo, una excelente cómplice, y tres hijos.
Gray, como hubiesen hecho Huston o Ford, consigue equilibrar a la perfección los dos niveles. Vibramos con la aventura, nos sentimos en la selva, pero también nos emocionamos con sus etapas de regreso.
Épico e íntimo.
La realización, de una delicada fluidez, fusiona de alguna manera ambos mundos, que en ningún momento llegan a chocar, hasta alcanzar ese final inolvidable.
Grey había adaptado a Dostoievski en un excelente melodrama, Two Lovers. También el El Sueño de Ellis, recurrió a una de esas historias de siempre, grande. Que se asomase al género de aventuras era sólo cuestión de que se decidiese a afrontar un rodaje como este. Como en las cintas previas, también consigue que sus actores tengan un aura de las estrellas de antaño, aunque no lo sean ahora; de hecho no conocía a Hunnam, el protagonista, pero me sorprende su simpatía, su carisma y su capacidad dramática, a Sienna Miller si la había visto en alguna ocasión pero nunca me había trasladado tal entidad; Pattinson hace tiempo que dejó de ser el chico de Crepúsculo.
La verdad es que me alegra  mucho que la crítica haya recibido con este fervor una cinta que no busca demostrar estilo, transmitir un mensaje, sentar cátedra sobre nuevos modelos de narración, epatar...... sino que es simplemente cine de siempre.
Y volviendo al inicio. Evocador. Pero ojo, no confundir con un ejercicio retro, el que el otro día comentaba hablando de La La Land. Esta no es "la moderna película de aventuras hecha como las de antes" sino que es una muy buena película en si misma, sin necesidad de excusas. Excelente muestra de cine.
Por intentar aclarar mi punto de vista, "retro" es un adjetivo que define al producto ( película ), mientras que "evocador" se refiere a la sensación que produce en nosotros, algo mucho más difícil. No es alguien que se disfraza de época, sino algo que nos lleva a viajar allí de nuevo y consigue resucitar lo que sentíamos entonces.
Evocador, de aquellas tardes y noches de cine en las que tanto disfrutamos.
De ese deseo ingenuo de vernos sorprendidos.
De la propia ingenuidad, porque aun quedaba mucha vida.
A veces la nostalgia es algo muy agradable..

Público

martes, 2 de mayo de 2017

NOVELA: UNA TEMPORADA EN EL PURGATORIO de Dominick Dunne

Libros del Asteroide
348 páginas

Hace años, cuando vivía en Los Ángeles, compré en un viaje uno de esos libros de aeropuerto: sinónimo de quedarse sin lectura antes de emprender un largo vuelo, pánico escénico a tener que conformarme con el Ronda Iberia, comprar en la librería del aeropuerto cualquier cosa que me parezca legible para salir del apuro....
En dos ocasiones, que recuerde, el resultado fue un premio. Una de ellas, El corazón del tártaro por la que valoré como se merece a Rosa Montero.
Otra, People like us de Dominick Dunne. Con portada colorista en edición de bolsillo.
Creo recordar que en la que se supone es la novela más reconocida de este autor, Las dos señoras Grenville, uno de los personajes es Truman Capote o tiene alguna presencia.
No sé nada de Dominick Dunne ( al margen de las notas de la solapa del libro y de que escribe muy bien ). Sí, que es periodista. Pero emparentarlo con el autor de A sangre fría ( de quien sí sabemos mucho ) sería un exceso. Además de que todavía nadie, en mi opinión  ha emulado esa crónica criminal.
Pero lo cierto es que parece ser que inauguró un género donde cronista y escritor podían convivir, incluso en aquellos temas hasta entonces más propios de las páginas de sociedad.
Ese es el escenario de las novelas de Dunne que he leído y por supuesto de esta: la alta sociedad americana, su estructura de clases y su contraste con el resto del universo. Su flexible moral y su distancia de la realidad.
En este caso, el protagonista es un muchacho de menos posibilidades ( narrador de dos de las tres partes del libro ) y su antagonista, un joven de una familia de nuevos ricos católicos, una especie de adonis sin mácula visible, casi un futuro Kennedy .
La amistad desigual entre ellos, la admiración más absoluta, hasta la abducción, la entrega. Todo ello crea una relación enfermiza que encaja con las relaciones generales de una familia casi mitológica, con los pecados y lacras que ya abundaban en el Olimpo.
Son esos pecados los que hacen derivar la narración hacia el género negro. Pero sin que ello le haga perder su carácter de crónica. En este nivel, somos testigos del rechazo de la aristocracia tradicional hacia la nueva aristocracia del dinero, marcada también con conflictos religiosos; en el oscuro, nos empapamos de la relación malsana entre ambos jóvenes y nos llega a fascinar esa criatura de monstruo hermoso e inconsciente. Hay mucho retazo de historia en quienes asumen su posición y a quienes termina destrozando la hipocresía, en quienes viven con una especie de contagio fascinado y entre quienes sólo alcanza el miedo.
Una temporada en el purgatorio está muy bien escrita. No es fácil encajar la epopeya íntima de cada personaje con el paisaje coral lleno de detalles definitorios; tampoco es fácil retratar este colectivo sin caer en la excesiva ironía o el brochazo. Ambos peligros se superan con creces, posiblemente aquí esté patente la capacidad periodística de su autor.
Pero además,, como ocurría en sus otras novelas que he leído, es entretenidísima. Difícil de abandonar.
No se si Dunne está considerado como un autor importante o como un derivado cercano al best seller. Sería un error. Es un muy buen escritor. Lo frívolo es el fondo real de sus obras, pero estas, en si mismas, no tiene nada de frivolidad.
Quiero señalar la labor de algunas editoriales que, en los últimos años, están contribuyendo a una visión más plural de la literatura y a ampliar el catálogo de autores conocidos, con muchos que, de otra manera, sería difícil conocer.
Valorar por tanto la labor de Libros del Asteroide, con Druon, Banfly y muchos más entre sus libros, hermosos ejemplares por dentro y por fuera. Gracias.

Público

viernes, 28 de abril de 2017

CINE: LADY MACBETH de William Oldroyd

UK. 2017
Florence Pugh. Cosmo Jarvis. Christopher Fairbank. Naomi Ackie. Bill Fellows. Paul Hilton

Esta excelente película podría enmarcarse en dos planos simétricos del rostro de la protagonista. Es un retrato frontal, dramático en su estatismo y en su agobiante geometría. Ella, sentada en un sofá, mira directamente a la cámara.
En el primero, es una joven recién casada que se enfrenta al aburrimiento en el ámbito cotidiano, y a una posible desesperanza en el futuro, como objeto decorativo de una vida de sumisión.
En el último, que cierra la cinta, esa joven es ya una mujer que ha vivido y participado en una sórdida tragedia. Para ella, entonces, el futuro ya no es desesperanzador, sino posiblemente la cárcel más oscura, sin aire.
Lady Macbeth se sitúa en la Inglaterra rural de 1800.
Frente a cualquier tentación idílica, la dureza de los bellos paisajes es el marco perfecto para algo mucho más cruel: la sociedad de la época.
En una sociedad de clases férrea y sin escapadas posibles, donde los inferiores parecen ( y resultan ) casi inexistentes y, en el mejor de los casos deben de vivir y son tratados como animales. la posición de la mujer no es mucho mejor aunque sí más cómoda. Posiblemente en un entorno urbano, las circunstancias sociales diesen otras opciones, pero en el rural, en una geografía de grandes distancias, la soledad no ofrecía ninguna opción. Ahí las mujeres eran, en el mejor de los casos, elementos de cría.
Es allí donde Katherine, que ni siquiera obtiene el "consuelo" sexual, abandona por su marido, se encuentra obsesionada con un hombre que trabaja en las cuadras de su esposo. Esta relación, sólo puede terminar en una tragedia. Es un absoluto desestabilizador del orden establecido.
Posiblemente en este personaje se mezcla un nivel de humillación acumulado difícilmente soportable, una rabia larvada y una necesidad de sentirse humana, con una inteligencia diferente. Y posiblemente sea esa inteligencia la que le lleve a cuestionar lo convencional y a no ponerse límites. Florence Pugh consigue trasladarnos el interior de esta mujer, su evolución, su viaje hacia el horror, sin efectismos. También Cosmo Jarvis está perfecto a la hora de transmitirnos su pasión y su dolor.
El director, al parecer de origen teatral, opta por una realización de absoluta sobriedad, de una belleza fría, distante, a menudo geométrica. También la narración es seca. Esto aleja el resultado del melodrama tradicional y lo convierte en visión crítica.
Tal vez sea difícil llamar feminista a una mujer que acaba empapándose en el mal. Difícil reconocer como revolución lo que es un ejercicio terrible de egoísmo. También ella es parte de esa sociedad como la que le oprime y acepta con gusto lo que le favorece. Es difícil que en un entorno tan cruel no envenene todo lo que toca.
Pocas películas nos lo han contado como esta. Puede parecer pequeña en su humildad, pero está llena de pequeños detalles, de hallazgos. Un cine británico de época en las antípodas de los tópicos.

Público