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martes, 20 de junio de 2017

CINE: MIMOSAS de Oliver Laxe

España 2016
Ahmed Hammond. Shakib Ben Omar. said Aagli. Ikram Anzoudi. Ahmed El Othemani. Hamid Fardjad. Margarita Albores

Hay películas, obras en general, que nos cruzan como experiencias. Que más allá de su presencia narrativa o su originalidad , consiguen alcanzar una dimensión de contacto con quien se abre a disfrutarlas, que roza ( no quiero ser pedante ) lo milagroso.
Son cintas difíciles de explicar. Pero muy fáciles de sentir.
Pero también es verdad que son obras que requieren la complicidad del espectador. A mi personalmente me parece que la complicidad es algo tan sencillo como sentarse a observar con los ojos bien abiertos y no intentar pedir explicaciones al creador; estar dispuesto a recibir y a colaborar , a crear nuestra propia historia asumiendo que no exista algo tan radical como la versión cierta.
Tengo la sensación de que Mimosas surge del amor de su creador hacia un país, unos paisajes y unas gentes, un amor tan respetuoso que convierte la tradición en mitología y sólo entiende el presente integrándolo en el pasado, hasta no distinguir los tiempos.
Marruecos. Un grupo cruza las montañas acompañados de dos buscavidas. Un anciano fallece en el trayecto y estos se comprometen a llevar su cuerpo hasta su tierra para enterrarlo allí. Les acompañará un joven que parece venido de otro tiempo, también encontrarán otros compañeros. Extraño western espiritual, lento viaje.
La narración recuerda la oralidad, la inclusión de relatos a modo de tapiz, la textura de las piedras y el polvo, también de la nieve y de las manos.
Puede ser la epopeya de unos hombres llamados a ser grandes ,aunque sólo ellos lleguen a saberlo, puede ser la historia del rescate de una princesa, puede ser el sueño de un conductor que lleva impresas en su memoria las leyendas de sus antepasados.
Una de las cosas que destaca Mimosas es que , como todos los buenos relatos, puede ser muchas cosas, las que queramos.  
Sin duda el amor al paisaje que antes citaba, se entiende al contemplar la grandiosidad del entorno natural. Lo importante aquí es la capacidad del director a la hora de trasladarlas a la pantalla, impactantes no sólo por su propia esencia sino también por la forma de mirarlas. La salida conjunta del grupo de taxis en el desierto, que parecen un grupo de guerreros en la niebla es un claro ejemplo del nivel visionario de Oliver Laxe. En general el uso de esos autos destartalados a los que imprime la pátina de jinetes del desierto.
Mimosas bebe de los cuentos orales y de las leyendas, puede ser un sueño, una alucinación, un viaje entre dos lugares interiores. Ya lo he dicho. Muchas cosas.
También del cine clásico de aventuras o de la literatura de pérdida como El cielo protector o El corazón de las tinieblas. 
En cualquier caso es una hermosisíma experiencia de absoluta libertad. La muestra de que cualquier viaje externo, conlleva también un viaje interior.
Contemplarla con la ingenuidad y la lucidez con la que uno puede atreverse a contemplar la vida, será una gozosa experiencia.
Una muestra de un cine diferente que debería de ser apoyado y difundido y no dejarlo relegado al margen de la industria como película de festivales ( de los que, por cierto, Oliver Laxe siempre ha salido con las manos llenas ).

Público      

domingo, 18 de junio de 2017

NOVELA: SONATAS de Ramón María del Valle Inclán

Memorias del Marqués de Bradomín
Incluye:
  • Sonata de Primavera
  • Sonata de Estío
  • Sonata de Otoño
  • Sonata de Invierno
Diversas editoriales.
También disponible en ebook.

No sé como se hace. No sé como se puede conseguir que, en el colegio, seamos capaces de leer y disfrutar de los libros que se nos imponen como obligación, traspasando lo negativo que implica cualquier deber para poder disfrutar de ellos. Tal vez sea mucho pedir, quizás la forma de introducirnos en la lectura deba de ser otra, más cercana a nuestro entorno cotidiano; crear la afición en esos años. Entonces la duda se extiende a más adelante ¿ como conseguir que a edades más avanzadas nos asomemos a los clásicos? no, no lo digo por mantener vivas unas obras desde un planteamiento casi museístico. 
Todo lo contrario.
Mi pregunta viene del mero disfrute.
Porque cada vez que dedico tiempo a leer esos recuerdos el pasado ( no me refiero al pasado en que fueron escritos, sino a mi propio pasado, aquel en que, en los pupitres del colegio, buscaba cualquier trampa para eludir estas lecturas ), siempre recibo una agradable sorpresa en forma de literatura.
Sí. 
Tengo que reconocer que, gallego y superando los cincuenta, no había leído las Sonatas de Valle.
Conozco ( y adoro ) prácticamente todo su teatro, leído y representado. Pero nunca me había sentido atraído por su prosa. Hasta ahora. No sé porqué.
Saldo mi deuda con estas Memorias del Marqués de Bradomín.
Poco puedo decir ni aportar a una obra de sobra conocida y sobre la que abundan los estudios, más que mi opinión, la sensación que  me producen estas cuatro estampas. 
Sí el teatro de Valle tiene mucho de expresionismo , algo de guiñol, no están exentas estas piezas de esa sensación de cartón , de artificialidad, de moverse entre el cuento de chimenea y la novela para un largo viaje. Sus personajes, al margen del señor marqués, no son del todo reales, teniendo en su adn cierto matiz de madera, de marionetas. 
El conjunto que se consigue es encantador.
No sólo por lo colorista de la prosa y su capacidad de vincular los sentimientos que transmite con su forma de trazar los decorados, sino también por hacer que esos sentimientos se manifiesten siempre en un nivel cercano que les otorga cierta ingenuidad.
Siento que mis comentarios podrían trasladar una imagen infantil de la propuesta, tal vez añeja. Nada más lejos de la verdad. Este Don Juan "feo, católico y sentimental" como se le describe y se describe el mismo, salta también a una moralidad abierta, sorprendente en la época en que fue escrita, y que vincula el comportamiento de este aristócrata a los personajes que en Divinas Palabras o las Comedias Bárbaras representaban las costumbres nacidas de la tierra.
Además, en una caligrafía de una riqueza envolvente, el autor consigue generar una textura casi poética, la del tiempo que se va, la de la decadencia, la del final de una sociedad, de unas costumbres, de una forma de vida. Estas cuatro piezas huelen y saben a despedida de una época. A nostalgia.
A las Sonatas le ocurre lo mismo que a La Iliada, o Madame Bovary o las obras de Lope de Vega, que no son modernas sino eternas.
Merece la pensa. Ahondar en los baúles de la literatura, no dejarse llevar por la idea de que leer a los clásico es de otro tiempo.
Hay un inmenso regalo esperando sólo que lo cojamos. Mejor dicho, un millón de regalos.
Quizás sea más adecuado ahora. Además estoy seguro: la cultura rejuvenece.

Público
  

jueves, 15 de junio de 2017

CINE: CERTAIN WOMEN de Kelly Reichardt

USA 2016
Laura Dern.Michelle Williams. Kristen Stewart. Lily Gladstone. Jared Harris. Rosanna Arquette. Rene Auberjonois. James Le Gros. John Getz. Ashile Atkinson. James Jordan. Edelen McWilliams. Sara Rodier. Gabriel Clarck

Creo que cuando surgió la corriente que se conoció como Cine Independiente Americano, sus señas de identidad no estaban tanto en su sustento económico ( que si bien al principio estaba por debajo de la media, encandilo al capital en cuanto lo consiguió con el público ), como en su contenido.
Hablaban de otra América y de otros americanos, aquellos lugares que a nadie habían interesado para convertir en paisaje fílmico y aquellas personas cuyas vidas en apariencia anodinas nunca habrían llegado a protagonizar una obra cinematográfica si no fuese por estos nuevos directores.
La mirada también era diferente, no buscada dramatismos sino verdad.
Esto fue lo que sirvió para distinguir a los impostores, que los hubo como siempre que algo se convierte en moda y deja de ser genuino. Fue entonces cuando el modelo se convirtió simplemente en un estilo. Recuerdo con no mucho agrado, los remedos de Isabel Coixet en este sentido ( Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mi, me parecen ejercicios vacíos de emulación ), pero no fue sólo ella ( tan alejada por otro lado del paisaje emocional que retrataba ), hubo muchos más.
Pasaron los años.
Los directores que crearon el movimiento se hicieron mayores y algunos siguieron brillando, como Jim Jarsmuch, no perdieron la libertad, que había sido una de sus mayores conquistas,  y dejaron la base y el espacio para un tipo de creación alejada de las grandes producciones y de nacer con la taquilla como principal objetivo.
Kelly Reichardt, directora y guionista según los relatos de una tal Maile Meloy ( ¿tal vez una especie de Alice Munro más joven? ), aparece como dignísima heredera de aquel grupo.
Su película Certain Women, reúne todos los códigos que buscaba este cine entonces y lo hace con maestría narrativa y, sobre todo, con verdad.
Su película no pretende contarnos la vida de tres mujeres, sino un momento en la vida de esas tres mujeres, momentos en apariencia intrascendentes pero que sirven para hacernos llegar con total claridad y transparencia, el fondo de unas existencias que parecen no llevar a ninguna parte, la soledad y la falta de expectativas, como mirar, como moverse, como actuar cuando el futuro sólo tiene un fondo gris.
El escenario es un pequeño pueblo en el Noroeste de los Estados Unidos, esos territorios que abundan en ese inmenso país, que ni siquiera guardan la singularidad de haberse quedado ancladas en el pasado. No está lejos el espacio en que se movía otra de las buenas cintas de este año, Comanchería. lugares en los que la belleza del entorno natural, no termina de ser el lugar adecuado para el desarrollo de los seres humanos.
Y llegamos a la mirada.
Tengo la sensación de que Reichardt pertenece a allí. Su corazón está en los cuadros de interiores y exteriores a los que consigue elevar en un nivel pictórico sin que en ningún momento suene artificial. A ello se un una caligrafía visual lúcida y llena de hallazgos.
En muchos momentos, la obra de esta creadora me parece mucho más cercana a la poesía que al cine.
No hay ninguna trampa. No intenta facilitarle el camino al espectador, sólo ayudarle en la contemplación. No intenta crear principios ni finales para sus historias. Son así, y seguirán así, estas mujeres seguramente envejecerán en esos lugares, luego vendrán otras, y otras y otras. Y lo único que cambiará es que habrá personas capaces de mirar de una manera que les permita percibir la belleza allí donde otros sólo ven desesperanza.
La autora comparte el proyecto con cuatro actrices que, seguro, han entendido la propuesta y su lenguaje, y por ello sólo transmiten verdad.
Está película, calificada como primera del Cuadro Crítico del último Caimán Cuadernos de Cine, ha saltado olímpicamente la distribución cinematográfica para llegar directamente al dvd o a otras plataformas. Hay que asumir, como ya he dicho en los últimos varias veces, que el cine, la forma de verlo, ha cambiado, si no, nos estaríamos perdiendo películas como esta, una de las más interesantes de esta temporada.

Público

miércoles, 14 de junio de 2017

SERIE TV: CHARITE deSonke Wortmann

Alemania 2017
Alicia Von Rittberg. Maximilian Meyer- Bretschneider. Justus Von Dohnanyi. Matthias Koeberlin. Ernst Stotzner. Matthias Brenner. Thomas Loibl. Emilia Schule. Ramona Kunze- Libnow. Tanja Schleiff. Monika Oschek. Daniel Straber. Klara Deutschmann. Rosa Enskat. Runa Greiner. Christoph Bach. Lucas Prisor. Yusuke Yamaski. Sebastian Kowski. Vaclav Chalupa. Stella Hilb. Holger Kunkel. Christian Kerepeszki. Dagmar Sachse. Amy Mubul. Claudia Vasekova. Roland Wolf
Duración.-
6 capítulos
50 minutos c.u.

Berlín, Siglo XIX.
Charité es una clínica que combina la acogida de enfermos con la investigación y la enseñanza. En un tiempo donde la curiosidad y el ansia de superación del ser humano llevó a convivir entre sus paredes a nada menos que tres futuros Premios Nobel. Quizás el objetivo que se perseguía en esos logros no fuese del todo el esperado, exento de altruismo frente a la necesidad de buscar escaleras con las que subir en una rígida estructura social. En cualquier caso, una  impresionante riqueza de conocimiento y un lugar a recordar.
Todo ello, sin olvidar ni suavizar la miseria de la época fuera de las clases pudientes, las inhumanas condiciones laborales, la falta de consideración a la mujer y la xenofobia. No podía desembocar más que en el nazismo que claramente asoma en los últimos capítulos.
Son varias las historias que se tejen alrededor de la columna vertebral, la historia de Ida Lenze, una muchacha que por su condición, termina accidentalmente como enfermera en el centro y que se rebelará contra los límites que le imponen. A la vera de su narración, ocurren, como he dicho antes, un gran número de historias paralelas, unas más densas, otras más breves, pero todas ellas contribuyen a crear un microcosmos humano apasionante, tan apasionante como la propia época que relata, no en vano prólogo de acontecimientos que cambiaron totalmente Europa.
La serie ha ido un éxito con nivel de acontecimiento en Alemania y no me extraña.
La producción es impresionante en todos y cada uno de sus detalles.
Está fantásticamente escrita y muy bien dirigida e interpretada.
Pero sobre todo, una de las razones que creo la han convertido en tan popular en su país, es su capacidad para enfrentarse con su historia, sin paliativos, sin complejos, asumiendo sus propios pecados pero sin necesidad de un perdón constante.
Somos fruto de lo que fuimos. Y hay pueblos que lo entienden mejor.

Público

martes, 13 de junio de 2017

NOVELA: A LA INTEMPERIE de Aline Pettersson

Alfaguara
120 páginas
También disponible en ebook

Empiezo contando que he leído este libro por equivocación.
Hace poco, un suplemento cultural recomendaba A la intemperie, novela creo que británica de una escritora emparentada en fondo, forma y convivencia con el Grupo de Bloomsbury, Rosamond Lehman. Pues bien, busco en kindle, compro el primero y... sorpresa, me encuentro con una escritora mejicana.
Mi habitual disciplina me obliga a por lo menos intentar leerlo ¿ será que el destino a puesto en mis manos un descubrimiento inesperado?, en cualquier caso, es breve, si no me gusta tampoco va a ser duro.
Comienzan varios capítulos en forma de apuntes breves de la propia autora que reflexiona sobre el transito a la tercera edad.
Reflexiones, eso sí, lúcidas en su capacidad para diseccionar las llamadas de atención, los cambios.
Nos avisa que comienza un relato en el que crear un personaje de edad más avanzada que se encuentre ante la obligación de afrontar esos cambios. Un escritor. Y poco después le lleva a comenzar, él también, otro relato, esta vez con un hombre más joven como protagonista. En medio de este juego de muñecas rusas,  no dejan de aparecer de vez en cuando la autora para guiarnos o más bien acompañarnos en este juego.
Porque lo cierto es que la propuesta me traslada eso, un juego ligero, inteligente y con lúcidas reflexiones.
El problema es el que siempre pueden tener estas obras que alcanzan una ligereza semejante y que tienen parte de su valor en su propia estructura: por un lado, la intrascendencia, por otro, quedarse al nivel de un bosquejo.
No. no ha sido un descubrimiento. Pero bueno, tampoco ha estado mal.
Interesante.
Ahora me queda la de Lehmann, esta vez sin fallos.

Público

sábado, 10 de junio de 2017

NOVELA: RECURSOS INHUMANOS de Pierre Lemaitre

Alfaguara
400 páginas
También disponible en ebook

Ya desde su título, esta novela deja clara su posición.
Posiblemente podríamos definirla como una obra coyuntural, pegada a la crisis económica que Europa sufre desde hace una década. Especialmente , las consecuencias en el empleo y en el cambio de concepción actual frente al "trabajo para toda la vida", y, envolviéndolo todo, la falta de valores que posiblemente haya sido tanto causa como efecto.
Lemaitre es un buen escritor y como ha demostrado sobre todo en su saga del agente Verhoeven, un escritor efectista que sabe como dosificar tanto la información como los sucesos.
Por ello, no debemos de pensar en Recursos Inhumanos como una crónica realista del antaño directivo de éxito y hoy parado de larga duración, aunque en el principio pueda parecer que eso es lo que nos va a ofrecer.
Lemaitre es un buen escritor de género negro y eso implica entretenimiento y emoción. Ambas características están aquí, para configurar un thriller perfectamente reconocible en el esquema más clásico de justicia social.
La novela está claramente dividida en tres partes:
La primera es la más realista, la que podría haber sido extraída de cualquier periódico. La tragedia de un hombre que ha perdido el sentido de su vida y la repercusión en su familia, Cuando parece aparecer una oportunidad, todo se focaliza en esta, incluso cuando parece no ir más allá de una broma cruel. Esta bajada a los infiernos tiene total credibilidad. Lamentablemente total credibilidad.
La segunda es la crónica narrada por otra voz. Casi un relato periodístico de un ejercicio de selección de personal, que termina con una toma de rehenes. Seguimos pensando que, lamentablemente, tampoco es algo que nos extrañe.
La tercera es la que conforma el thriller, aquí sí con las convenciones del género, muy bien narrado y con las sorpresas necesarias y el ánimo de justicia que cualquier lector reclamaría.
Recursos Inhumanos es una novela muy entretenida, también puede verse como base para la reflexión sobre una realidad actual. Sin grandes profundidades porque no son necesarias, la situación es clara y sus consecuencias contundentes. Todo el desorden que genera está presente, y se puede hablar de la desesperación, de la falsa valentía, de la cadena de dolor, y por último, de la confusión que nos lleva a olvidarnos de los que es verdaderamente importante.

Público

SERIE TV: ARTHUR & GEORGE de Stuart Orme

UK. 2015
Basada en la novela del mismo título de Julian Barnes.
Director.- Stuart Orme
Intérpretes.-
Martin Clunes. Arsher Ali. Charles Edwards. Art Malik. Hattie Morahan. Emma Fielding. Alan McKenna. Conleth Hill. Pearl Chanda. Hilary McLean. Matthew Marsh. Timothy  Watson
Duración.-
3 episodios
45 minutos c.u.

Recuerdo con satisfacción la lectura de Arthur and George, de Julian Barnes. Su autor pertenece al grupo de escritores británicos que, tuteados por Anagrama, publican con regularidad e inmediatez sus obras en nuestro país. Dentro de ese grupo ( en el que, como ya he comentado alguna vez, no siempre me resulta fácil en la memoria no confundir tutorías ), creo que Barnes es el que más veces vuelve la cabeza al pasado para hablar de los cimientos del Imperio y su reflejo en la actualidad.
Tengo un recuerdo bastante global de esta, pero, ya lo he dicho, satisfactorio. Creo que era una pieza amplia en sus ambiciones, conseguida. Creo recordar también que tocaba la infancia de ambos personajes y, esto es a lo mejor un error de la memoria, que la moda espiritista de la época tenía cierto protagonismo. También la tengo como una descripción muy precisa de la sociedad y sus lacras, muchas de ellas aun hoy día presentes en la isla.
Sin embargo, encuentro muy poco de ello en esta serie.
Es cierto que ya desde el principio me produjo mucha extrañeza su corta duración, cuando la novela espera las quinientas páginas.
Y es que guionista y director se centran en la peripecia dramática detectivesca, aquella que une a Arthur Conan Doyle a las actividades de su personaje, Sherlock Holmes, con un Doctor Watson de sustitución y inexplicables sucesos en la campiña inglesa que podían muy bien recordarnos a los que protagonizo el perro de los Barkersville.
Bien, no hay razón para que esta apropiación literaria reducida nos escandalice. Salvando las distancias no podemos olvidar que la alabada película Al este del Edén, ocupaba no más de un cuarto de la novela de Steinbeck.
El objetivo en este caso está claro. Desde el punto de homenaje que incluía la novela de Barnes, el director decide continuar por ese camino, y lo hace creando una aventura que , al margen de que esté basada en un caso real, podrían haber protagonizado perfectamente autor o personaje. La producción es excelente, la narrativa ágil y asoman apuntes sobre el racismo o la rigidez de la sociedad victoriana.
El resultado es tan eficaz y agradable como cualquiera de esas series de Agatha Christie que existen multiplicadas ya sea alrededor de Poirot o de Miss Marple.
Disfrutaba y de calidad. Quizás el problema sea esperar una versión de la excelente novela. Olvidando el origen es un muy buen producto, uno más dentro de un género ya habitual en la producción audiovisual británica. Modelo clásico.

Público

miércoles, 7 de junio de 2017

SERIE TV: THE STAIRCASE de Jean Xavier de Lestrade

Francia 2004
Documental.
Duración:
8 capítulos
50 minutos c.u.

He comenzado a ver esta serie sin saber que era un documental.
Mi impresión era que me encontraba ante una narración de género negro, contada de una forma original, con un modelo de docudrama.
Sin embargo, a partir del capítulo tercero, me informo convenientemente: no hay ficción, todo lo que ocurre es cierto. Ha ocurrido.
Lo que antes era admiración ante un producto que me estaba pareciendo apasionante, se convierte también en sorpresa.
Los hechos:
Una madrugada, la policía recibe la llamada desesperada, un hombre informa que su mujer ha sufrido un accidente callándose por las escaleras y se encuentra grave. Al llegar la ambulancia, se encuentran el cadáver rodeado de sangre. Poco después, el hombre, que resulta ser el conocido escritor Michael Peterson, es acusado de asesinato. A partir de ahí asistimos a la preparación de su defensa y a un juicio mediático que, como ya sabemos, terminará en condena.
Lo primero que sorprende es la calidad y la intimidad del material utilizado. Es de tal nivel, que en muchos momentos, cuesta creer que no esté teatralizado. Supone la existencia de una cámara omnipresente , pero sobre todo, supone una actitud que, a mi entender, implica un alto nivel de exhibicionismo.
Comprendo que no debería de sorprender en el mundo donde triunfa Gran Hermano u otro tipo de reality shows.
Pero esto quizás me parece un punto extremo. Ya no tanto porque se presten todos a ser grabados, a que esta historia donde son personajes principales o secundarios, se convierta en crónica. Sino por las actitudes y situaciones que se muestran. De hecho, hay que reconocer la generosidad y la sinceridad de todos ante la cámara.
Hay dos aspectos que convierten el documento a mi entender en único:
Por un lado, mostrar la defensa y, consecuentemente la justicia, como un ejercicio teatral. Un dilema sólo vinculado al dinero que se pueda destinar a ello ( y aun así sin garantías ). Un ejercicio de malabarismo absolutamente descarado y que no tiene nada que ver con la verdad. Incluso utilizando como irónico epílogo las palabras del abogado a quien el veredicto lleva nada menos que a cuestionar los valores de esa sociedad.
En segundo lugar, la realidad como capas que se superponen. Lo que más desconcierta en las continuas reuniones entre acusado y su familia y/o abogados, es el tono jocoso continuo. Tal vez sea una forma de reacción ante el miedo, pero ¿ donde ha quedado el dolor por la pérdida?. Pronto, la muerte de la madre, se convierte casi en un mero recuerdo. En este sentido es importante darse cuenta de que el foco de interés pivota desde que es lo que le ocurrió a ella ( la víctima ), hacia que es lo que le ocurrirá a él ( el acusado ).
Por todo ello,y mucho más,  The Staircase es más que una serie de televisión, es casi una experiencia, material de primer orden para la reflexión, un debate moral sobre la justicia pero también sobre nuestra posición ante ella,
Pero también  es una historia singular y apasionante, que puede enmarcarse entre los muy buenos relatos del género negro y judicial. El director, un artesano metículoso y lúcido, se ha decidido por un modelo difícil y que en principio no parecía muy adecuado a este tipo de narración, ya que, además de las limitaciones materiales, exige un equilibrio continuo para no caer en la tentación de tomar partido.  Consigue en continente y contenido un excelente resultado.
Al final va a resultar que la realidad es, sí, mucho más atractiva que la ficción.

Público

sábado, 3 de junio de 2017

NOVELA: LA VIDA NEGOCIABLE de Luis Landero

Tíquets
336 páginas
También disponible en ebook.

Desde su aparición estelar y sorprendente con Juegos de la edad tardía, no he dejado de leer ninguna de las obras de Luis Landero.
Un escritor heredero de Cervantes y por lo tanto muy español, capaz de convertir nuestra sociedad y nuestra cultura en el paisaje de todas sus novelas, hablando siempre de lo conocido. Haciéndolo desde un realismo que consigue su distancia en cierta ironía y con un lenguaje literario de una riqueza que devuelve a nuestra cultura gran parte de su legado.
Una literatura con cierto sabor añejo, y lo digo en positivo porque es también lo que le emparentar a otros autores como Quevedo, Pío Baroja, Galdós o, en otras disciplinas, a Berlanga.
Como decía al principio he leído todas sus novelas, todas con gozo, pero lo cierto es que no soy capaz de recordar cuantas ni de separarlas en mi memoria.
Y es que Landero siempre opta por un mismo objetivo: nada menos que narrar la vida, eso sí, en niveles más cercanos a la minería que a la holgura, y siempre desde un nivel cotidiano que nos enseña que la existencia de cualquiera puede encerrar aventuras, dramas o incluso tragedias a las que, por razones del entorno, se les hurta la grandeza.
La Vida Negociable, redonda narración, nos cuenta en primera persona la vida de Hugo Bayo, desde su infancia hasta, ya en la madurez, otra de las encrucijadas a las que parece ir guiándole el destino.
Hijo único de una pareja desigual en sus aspiraciones, los primeros capítulos nos llevan a su confuso y desorientado despertar , de terribles consecuencias.
Más tarde, va caminando de vana ilusión en fallido proyecto, tanto desde el punto de vista sentimental como profesional, no lejos del desengaño de la picaresca, mientras se va construyendo interiormente como un hombre amargado, cruel, incompleto, lo más cercano a lo que siempre podremos describir como un fracasado.
Importante señalar que ese fracaso, está menos relacionado con la realidad que con su actitud de aceptación de la misma. Así un final que podría estar lleno de esperanza, se convierte una vez más en una especie de terrible sentencia.
La Vida Negociable es una novela triste.
La obra de los que no consiguieron ni siquiera acercarse remotamente a sus sueños, fundamentalmente porque tampoco hicieron nada real para conseguirlos, ni nunca fueron capaces de asumir sus responsabilidades.
Una vida gris porque no es capaz de dotarla de color, esperando simplemente que, por arte de magia, se cambie por otra.
En cualquier caso, Landero, su ironía, consiguen dotarla de cierto nivel de astracán en su desarrollo, de un humor que crea pasajes verdaderamente divertidos. También El Verdugo contaba una historia terrible y sin embargo conseguía hacernos reír.
Seguiré siempre leyendo a Landero, es uno de los mejores escritores que tenemos. Un cronista sincero y nada efectista, con la serenidad de la inteligencia y la verdad.
Y, sobre todo, con una pluma que abraza, que cuenta, que dibuja.

Público

viernes, 2 de junio de 2017

CINE: LA MUERTE DE LUIS XIV de Albert Serra

Francia/ España 2016
Jean Pierre Leaud. Patrick d'Assumcao. Marc Susini. Bernard Belin. Irene Silvagni. Vicenc Altao

Por fin lo he conseguido.
Pocas películas han tenido una vida en las pantallas tan complicada y errática como La muerte de Luis XIV, saltando por salas de arte y ensayo ( que siguen existiendo ) y cinematecas, de ciudad en ciudad, en horarios poco compatibles.
Casi una pieza de museo.
Eso sí, con la leyenda de obra maestra, de cine diferente que había conseguido convencer incluso a los críticos más esquivos en este modelo de creación.
Pues bien, tras mi persecución, por fin, gracias a Filmin, he conseguido verla.
Lo digo ya:
Una joya, una obra ( creo que le encaja más esta definición que la de película ) singular, única. Tan valiente como coherente, tan arriesgada como conseguida.
Desde Honor de Caballería, protagonizada por Don Quijote, Albert Serra nos ha reiterado que su interés es acercarse a las leyendas, no tanto desde la desmitificación sino la identificación, ya que lo que hace es acompañarlos en su vida cotidiana, en aquellos aspectos que los hacen humanos y los alejan de la figura. Visita y nos lleva a visitar la trastienda, lo más alejado de la representación.  Y lo hace, extrañamente, desde la propia representación, una caligrafía medida y perfectamente orquestada.
Después de Don Quijote, vinieron los Reyes Magos, Casanova y Drácula. Ahora le toca el turno a Luis XIV de Francia, por primera vez un personaje histórico pero rodeado de la parafernalia de una monarquía caduca y teatral, por la que mereció el nombre de Rey Sol.
Se centra en los últimos días de su vida, en el intento por parte de los médicos de buscar una solución, que termina siendo inútil, en su corte desconcertada sin saber como comportarse y manteniendo unos rituales estéticos ridículos como vácuos.
Se ocupa de observar con minuciosidad y calma, esos momentos donde la ruina se sube a lomos de la propia decadencia de la institución, que intenta sobrevivir en su anacronismo. Y anacronismo e incluso absurdo es en lo que se convierte la ceremonia cuando la miramos desde dentro, sin la admiración de un público entregado, o sin la pompa necesaria que ha desaparecido por causa de la enfermedad.
La muerte de Luis XIV es una cinta sorprendente en su coherencia.
Estoy seguro de que desde el principio está tomada la decisión, no ya de encerrarnos con el monarca y sus doctores en esas pocas habitaciones, sino de hacernos sentir que somos parte de la corte que de vez en cuando se asoma y participa en la escena. El sonido, especialmente ese reloj que va marcando el lento paso del tiempo, las luces de las velas que parecen ser la única fuente de iluminación, la música que sólo en momentos contados se incorpora....
Y sobre todo, la lentitud real de la vida que se va. La morosidad con la que el director se mueve, sin perder el ritmo en ningún momento. La narración casi física de la enfermedad y de como va afectando al monarca.
Estéticamente, nos encontramos ante un monumento a la belleza, que no siempre es sinónimo de hermosura. La película parece estar compuesta de forma que cada escena es un cuadro con la  textura de los clásicos. Hasta alcanzar ese momento en que el protagonista mira directamente a la cámara: lo que habitualmente son retratos regios, se pervierte aquí para ofrecernos su contrario, lo que nunca se muestra pero que quizás sea mucho más real.
Cierro este comentario sorprendido y agradecido con el autor, recordando la ceguera no sólo de los distribuidores sino de nuestra comunidad cinematográfica. La muerte de Luis XIV debería haber ocupado una posición de cabeza en los últimos Goya; quizás eso hubiese avivado su carrera y la de cierto tipo de cine. Ni considerarla. Fácil después culpar de nuestros males a ¿ el cine americano, el IVA cultural, la piratería... ?
Albert Serra ha creado una obra artística que sólo ha sido valorada realmente en su grandeza fuera de nuestro país.
En cualquier caso, no desesperemos. Habrá más. Empiezo a creer que este hombre es un genio. Un hombre que disfruta con la creación.

Público

jueves, 1 de junio de 2017

CINE: FENCES de Denzel Washington

USA. 2016
Denzel Washington. Viola Davies. Stephen Henderson. Jovan Adepo. Mykell Williamson. Russell Hornsby. Saniyya Sidney

Fences, de August Wilson, es dentro del teatro americano casi un clásico contemporáneo.
Su autor, especialmente vinculado a trasladar la historia de su comunidad negra en su país, consiguió con esta obra su mayor éxito. Su reposición el pasado año en Broadway, supuso para Denzel Washington el Tony al mejor actor. Supongo la decisión de este de adaptarla al cine y dirigirla tiene mucho que ver con su mimetismo con este personaje y su deseo de hacer llegar a más público su grandiosa interpretación.
La obra se centra en una familia negra en los años 50. A pesar de su situación precaria, viven con cierta estabilidad, posiblemente debido al instinto de supervivencia y lucha del patriarca. Esa necesidad de sacar adelante a su familia, le hace también desarrollar un carácter autoritario que dificulta la convivencia. A todo ello, hay que sumar el racismo latente en el exterior y el machismo latente en el ámbito familiar.
Es un texto sólido.
Heredero del naturalismo más clásico , de Arthur Miller o Eugene O'Neill.
Quizás un poco antiguo, pero creo que es necesario empezar a considerarlo desde el punto de vista histórico, más que buscar equivalencias con la situación actual.
Washington aporta una dirección firme y coherente. Huye de esa maldición en los adaptadores de obras teatrales de intentar por todos los medios que no se note su origen. El centro de la historia es la casa familiar, y ahí ocurre todo lo importante, ni siquiera necesario recorrer las distintas habitaciones; fiel a la concepción original todo transcurre entre la planta baja y el jardín trasero. Las salidas al exterior , suponen gotas de aire en la densidad narrativa, pero no pretenden nada más y contribuyen a aligerar el peso y marcar el paso del tiempo.
Por decirlo de alguna manera, utiliza la cámara no para traicionar el origen del material sino para potenciarlo, permitiendo a sus actores gozar de primeros planos ( algo muchas veces difícil de alcanzar a percibir desde las butacas de un teatro ), y tiñe toda la atmósfera de un color añejo que huele a jazz.
Por otro lado, un texto como el que nos ocupa, permite grandes interpretaciones, y esa es otra de las bazas que juega el director, permitiendo que todos ( no se cuantos procedentes de la versión teatral ) tengan su espacio  lo desarrollen a la perfección. Ya he dicho que él está inconmensurable, pero quien más me fascina es Viola Davies, una mujer capaz de decirlo todo con una mirada, en un papel que es un regalo.
Fences , ya lo he dicho, habla del racismo, de las difíciles relaciones familiares, de la herencia del pecado de padres a hijos. Pero también habla de comprensión y perdón.
En este caso, en su versión cinematográfica es un sólido ejemplo de traslación del teatro al séptimo arte.
Tal vez nos guste más a quienes disfrutamos del género dramático.
En mi caso así ha sido.

Público