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lunes, 24 de julio de 2017

CINE: DUNKERQUE de Christopher Nolan

USA/UK 2017
Tom Hardy. Mark Rylance. William Murphy. Kenneth Bragnanh. JamesDarcy. Harry Styles

Decía en una de sus entrevistas Nolan que siempre le había extrañado que no se hubiese hecho ninguna película sobre Dunkerque, algo que achacaba posiblemente al hecho de que fuese un importante fracaso militar.
Está claro que eran muchas las actitudes que podrían haberse tomado a la hora de contar este trozo de historia.
Nolan ha optado posiblemente por la más valiente y sincera, aunque eso no suponga en ningún caso que la desnude de poesía.
La primera escena, que pronto se rompe en un tiroteo, nos muestra con lentitud a un grupo de soldados de espaldas mientras caminan por una calle desierta y les rodean panfletos de propaganda que parecen pájaros de papel.
Creo que es una declaración de principios: está claro que nos va a contar la guerra desde la experiencia interior, y esta, en un entorno tan brutal, tiene mucho de pesadilla inmaterial, de posicionamiento en otra dimensión.
Pronto conocemos cuales van a ser los tres pilares de la trama: el mar, el aire y el espigón.
Cada uno de ellos se corresponde, o se puede corresponder, con una pieza narrativa, dentro de un  todo en el que todo termina encajando. Pero hablar de narrativa no es exacto en el modo tradicional, ya que Nolan escribe un guión con muy pocas palabras y tal nivel de estilización que, en algunos momentos, podría hablarse de abstracción, no tanto por la ausencia de sucesos ( en Dunkerque ocurren muchísimas cosas ) como por la mirada.
Lo cierto es que Dunkerque me parece la película definitiva sobre la guerra. No hay ningún tipo de limitación a la verdad. Sí hay grandeza en muchos de los comportamientos que se nos muestran, pero también hay mucha miseria abonada por el miedo y la desesperación. Y por supuesto está el horror, de los bombardeos, de morir ahogado, de estar rodeado de cadáveres, de aquellos momentos en que se roza la locura.
Dunkerque es de una fisicidad experiencial .
Quizás es también esa fisicidad la que consigue que, a pesar de la estilización que antes hemos citado, la película llegue a producir una emoción plena que va creciendo a medida que avanza la cinta y que a mi personalmente me ha acercado a la lágrima.
Y por último, un valor absoluto del film es su plasticidad, por un lado, en un montaje frenético pero siempre claro, y por otro, en su belleza. Goya demostró en sus pinturas que en el horror también puede haber belleza, lo que Nolan consigue es pura poesía, en paisajes tan anacrónicos con lo que entendemos por tal como una playa llena de soldados, un avión cruzando el cielo o la noche en el mar en llamas.
En ningún caso he dicho que Dunkerque es una película perfecta, tiene algún punto poco encajado a mi entender en los tiempos de las piezas. No importa. Dunkerque no es una película perfecta, es mucho más que eso. Es una experiencia tallada en sangre y fuego.
Pensaba al salir del cine esta tarde que era extraño que en fechas como esta, inicios de verano, nos llegue una película tan potente. No tarde en responderme que no es habitual que se estrenen películas tan potentes, en ninguna fecha.
Excelente.

Público

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