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domingo, 23 de julio de 2017

NOVELA: ESE MUNDO DESAPARECIDO de Dennis Lehane

Salamandra
500 páginas
También disponible en ebook

Las obras de Lehane beben de o más clásico del género negro de gánster.
Su textura a nobleza y delincuencia, su color añejo y unas tramas donde los conflictos personales adquieren un tono shakespereano en la estructura de las relaciones, donde la sangre es algo más que el parentesco, donde conviven la traición y la máxima lealtad, bajo el paraguas de un destino, del fatídico devenir del movimiento de un poder que va más allá de la ambición.
Me recuerda al Scorsese de Infiltrados, de Casino, de Uno de los nuestros. 
Si sus obras fuese películas deberían de estar coloreadas en blanco y negro.
Sin embargo, creo que esta es la primera donde aparecen fantasmas, desde la aparición del muchacho rubio en el prólogo hasta la excelente secuencia coral con la que termina la novela.
Creo que eso es una señal, una señal que convive a la perfección con el título.
Ese mundo, efectivamente, ha desaparecido, como tantas épocas por las que el ser humano ha ido caminando hasta llegar al siguiente escalón, la siguiente etapa que también en su día será olvidada.
Pero hay fragmentos de la Historia que se recordarán con más cariño y admiración que otros, aunque, como en este caso, estén llenos de sangre y de dolor. O tal vez sería más adecuado decir que hay épocas que han tenido la suerte de contar con cronistas que las engrandecen.
Lehane es sin duda un excelente narrador, tanto en lo que se refiere a hacer asequibles unas tramas que en otras manos podrían ser muy complejas ( ¿Janes Ellroy?), como en la creación de personajes de todos los niveles y colores.
Pero hay más.
En esta obra hay más.
Como decía, título y fantasmas, hacen pensar, anuncian, lo que sin duda es el crepúsculo.
Ya han pasado lo mejores tiempos, ahora incluso muchos de los protagonistas, en concreto Joe Coughlin, se ha vuelto humano. Posiblemente tener un hijo tenga mucho que ver, también haber crecido perdiendo en el camino compañías irremplazables como la de su esposa, o tal vez sea simplemente el cansancio ante una vida muy dura.
El caso es que la guardia está bajada.
Y algún día tendrá que llegar la despedida.
Esa nostalgia de quien ha llegado a amar a sus personajes,tieñe de principio a fin Ese mundo desaparecido.  Con ello provoca una distancia que sublima gran parte de los sentimientos y mitifica ciertos actores: la asesina, el demonio, la amante....
El conjunto es un clásico re visitado, un clásico contado desde la pena de saber que su tiempo ha pasado, pero sin convertirlo en una pieza de museo.
La pluma da en este caso vida al pasado. Lo convierte en un tiempo a recordar. Lo engrandece.
Podría estudiarse como una muestra de narrativa histórica.
Pero también como una novela excelente que espero nadie infravalore por su adscripción al género.

Público

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